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A RAMÓN BELLO IN MEMORIAM

Don Ramón se nos fue este otoño de igual forma que las lluvias se llevaron lo que quedaba del verano. El músico francés Michel Rostain afirmó que “lo que se recuerda siempre vive, nunca muere”. Por eso, don Ramón estará siempre entre nosotros, porque hay mil y una cosas a nuestro alrededor que nos lo recuerdan y nos lo recordarán constantemente.

            Así, el periodista Ramón Bello permanecerá entre nosotros cada vez que echemos un vistazo a los anuarios de los diarios locales, sus columnas y colaboraciones en el Diario La Tribuna ahí estarán para siempre, como para siempre estarán sus “Crónicas inesperadas” en Radio Albacete, versión nocturna y en contraposición al diurno “Molino de Papel”, de Sánchez de la Rosa.

            Quien afirmó con rotundidad que siempre seria abogado en ejercicio mientras las fuerzas le acompañasen, ha dejado tras de sí una imponente colección de razonamientos jurídicos, que sin duda alguna serán de gran utilidad y ayuda para los que han hecho del mundo del derecho, no solo su medio de vida, sino también el principal motivo de su vida. Por ello, el jurista Bello Bañón permanecerá entre nosotros mientras exista la abogacía y el derecho

            Como observador de la realidad que le rodea y de sí mismo, el literato y poeta Ramón Bello ha dejado para el recuerdo su obra, “La vida sin paréntesis”, “Los caminos del día” o “Los Caminos del Tiempo”, proyecciones en tinta y papel de lo que albergaba su privilegiada memoria, y si alguien echa algo en falta, que no lo achaque a ningún lapsus, sino a un ejercicio de desmemoria absolutamente bien intencionado.

            Del político Bello Bañón se recordará su paso por la alcaldía albaceteña, no en vano quien es Alcalde una vez, lo es para siempre.

            Y precisamente, en su faceta de ex alcalde, fue cuando coincidí con Ramón en la Fundación del III Centenario de la Feria de Albacete. En aquel corto pero intenso periodo de tiempo, mantuve agradables charlas con el Ramón humanista. Conversaciones de todo tipo y sobre cualquier tema. Momentos que terminaron por descubrir en Ramón a una persona amable, con un vasto conocimiento, que para mi quisiera, y del que nunca hacía alarde, que razonaba sus planteamientos, que discutía pero que no imponía. En definitiva, tuve la suerte de conocer una gran persona con la que daba gusto estar porque siempre aprendí algo de él, de sus conversaciones, de sus razonamientos y de sus posicionamientos, que no siempre compartíamos. De hecho, en algunos casos lo único que teníamos en común eran las gafas y el bigote.

            La Feria de 2010 finalizó y la Fundación perdió su razón de ser, las ocasiones para conversar se redujeron, pero ello no impidió que nos siguiéramos viendo en presentaciones de libros o en lecciones a los alumnos de la Universidad de la Experiencia, donde Ramón, tan lúcido como siempre, nos dejaba con la boca abierta escuchando su particular tratamiento a la obra “Cien años de soledad”, de Gabriel García Márquez; o nos  explicaba que es lo que había “Frente al espejo”, de Juan Bravo. Y así, entre conversaciones, charlas y lecciones nació una amistad, una buena amistad.

            Cada ocho de septiembre, Ramón vestirá sus mejores galas y, allá donde se encuentre batuta en mano, dirigirá con maestría el coro de voces que entona el himno  a la Virgen de Los Llanos. Unos versos que surgieron del alma del joven poeta y que para siempre estarán cosidos a su nombre.

            Como cosido a su persona ha estado siempre Lita, destinataria de un verso diario del Ramón enamorado y cayado sobre el que se apoyaba cuando pintaban bastos, que no todo ha sido un camino de rosas. Hay días, a veces demasiados, en los que las espinas hacen de las suyas y logran eclipsar, aunque solo sea por unos instantes dolorosos, la fragancia de una rosa recién cortada.

            Al Ramón creyente nada le faltará porque el Señor es su pastor, pero nosotros sí que notaremos su ausencia, por todo lo expuesto y porque ya no habrá quien vitoree a la Corporación Municipal a su paso por la Calle Ancha en la Cabalgata.

            Descansa en paz amigo.