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El PP, un manantial de chismes

Ayer, un tuitero que responde al alias de @bichilloverde, publicó un tuit acompañado de una foto en la que ve a Josep Pedrerol entrevistando a Mariano Rajoy con motivo de la final de la Champions en Cardiff y bajo la imagen se puede leer lo siguiente:

-¿Qué tal el partido?

-Butff… una panda de ladrones, pero hoy toca hablar de futbol.

El último personaje que ha pasado a formar parte de la ya demasiado extensa lista de personas próximas al Partido Popular que no pasan la prueba del algodón de la corrupción ni haciendo trampas, es Manuel María Moix Blázquez, a la sazón hasta hace cuatro días fiscal jefe de la Fiscalía Especial contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada, precisamente por hacer lo que se supone que tenía que investigar, y es que no es moco de pavo que el ex fiscal Moix haya tenido que dimitir cuando el diario digital Infolibre  publicó que era dueño del 25% de la sociedad panameña Duchesse Financial Overseas, sociedad que a su vez poseía un chalé en el municipio madrileño de Collado Villalba valorado en más de medio millón de euros, y que el ex fiscal recibió en herencia tras el fallecimiento de su padre en 2011, que también es casualidad.

Dice el abogado Moix, supongo que a modo de eximente, que no supone ninguna ilegalidad poseer un determinado porcentaje en una empresa radicada en Panamá, ni tampoco supone ninguna incompatibilidad para el ejercicio de su profesión, ya que se trata de una cuestión privada. Desde luego no seré yo quien ponga en duda tales afirmaciones, ya que el experto en derecho se supone que es él, pero no me negarás querido lector, que el hedor a podredumbre que se adivina tras las siglas del PP es desde hace tiempo bastante insoportable, tanto, que me temo que cualquier día hasta la gaviota haga mutis por el foro y desaparezca de la siglas del Partido. Claro, que  igual fue por eso que la enceraron en un círculo en la última modificación de su logo, que esta gente no da puntada sin hilo.

Pero a lo que vamos, por obra y gracia de tres ministros de Justicia ‘populares’: Ángel Acebes, José María Michavila y Rafael Catalá, Moix ha ido escalando puestos dentro de la Fiscalía General del Estado, hasta convertirse en Fiscal Anticorrupción, y es que es un fiscal que siempre está donde se espera que esté y todo ello sin necesidad de echar mano, ni encomendarse a ninguna virgen milagrera, por muy laica que ésta sea, según la última interpretación del laicismo de Pablo Iglesias.

Pero sin restarle mérito profesional alguno, su trayectoria ha ido acompañada de numerosas decisiones que ha ido tomando y que le han ido convirtiendo en un fiscal amable, para determinados inquilinos o asiduos visitantes de Génova, 13, como son Rodrigo Rato, al que libró de ir a prisión o Miguel Blesa, ya que dio las órdenes oportunas para que el Ministerio Fiscal se querellase contra el juez Elpidio Silva por un delito contra la libertad individual, otro de prevaricación y un tercero por un retardo malicioso en la Administración de Justicia.

Esperanza Aguirre tampoco puede tener queja de la intercesión de Moix cuando aparcó  su  Toyota Verso sin querer en un carril bus de Madrid, la actuación de Moix fue rápida y sin fisuras. Rechazó la calificación de delito de desobediencia frente al criterio de la Audiencia Provincial de Madrid, considerando que debía tramitarse tan solo como una falta.

En el caso “Madrid Arena”, en su escrito de acusación la Fiscalía de Madrid redujo de 25 a 14 las personas imputadas, dejando fuera a todos los responsables políticos y policiales del Ayuntamiento de Madrid al entender que no tuvieron una relación directa con la muerte de las cinco jóvenes en la avalancha producida el 1 de noviembre de 2012.

Manuel Moix también ha sido asiduo participante en los cursos organizados por FAES, la Fundación insignia del Partido Popular, siendo fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid no tuvo reparo alguno en participar en cursos sobre “Fortalecimiento de la democracia” o la “Reforma del Estatuto del Ministerio Fiscal”. En uno de ellos, compartió mesa con el hoy investigado en el Caso Púnica, Salvador Victoria, por aquel entonces consejero en el Gobierno de Ignacio González, hoy detenido por la Operación Lezo. Ahora, que cada uno saque sus propias conclusiones.

El que parece que las sacó precipitadamente fue Mariano Rajoy cuando en Portugal respondió con un lacónico “A la segunda, sí”, cuando un periodista le preguntó si seguía confiando en el Fiscal Moix una vez que se hizo público  que poseía una empresa en Panamá. Y es que para Rajoy ese tipo de actuaciones no dejan de ser meros chismes, y así nos va.

Que el presidente del Gobierno tenga una cita pendiente con la Justicia por financiación irregular del Partido, que también preside y que no tenga agenda libre suficiente para poder visitar en Soto del Real a la cúpula directiva de su partido en Madrid y en Valencia, que haya visto como un buen puñado de ex ministros están acusados de corrupción, que su Partido tenga repartidas por gran parte de los juzgados de España causas abiertas contra sus dirigentes y cargos públicos por una gran variedad de delitos tipificados en el Código Civil, sin duda alguna también serán chismes, como también es un chisme que los tentáculos se extiendan ahora a la Justicia, y es que hay gente que parece no tener hartura de tratarnos como si fuéramos imbéciles, claro, que mientras los sigan votando en las urnas todo les parecerá bien, a fin de cuentas los que soportamos a esta retahíla de impresentables somos los mismos que votamos, y repito, así nos va.

Al que espero le vaya bien es al Alba en su partido de vuelta contra el Atlético Baleares el próximo domingo en el Belmonte, que ya va siendo hora.