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Adiós Javier

El sábado pasado, San Juan para más señas, mientras jugaba a ser aprendiz de Arguiñano, la noticia de la dimisión inesperada del alcalde de Albacete saltó de los micrófonos de los medios de comunicación, convocados al efecto en la calle del Muelle, a los teléfonos de los albaceteños y albaceteñas, vía Whatsapp, Facebook, Twitter, etc. Confieso que al principio no le di mucho cuartelillo a quien me lo comunicó. Es más, le dije que parara de decir tontunas que se me pegaba el sofrito, pero como el soniquete de móvil seguía a lo suyo, no tuve más remedio que plegar velas y aceptar que lo que leía en aquel digital era cierto, el alcalde de Albacete había decidido entregar la vara de mando, que recibió hace poco más de dos años del concejal de Ciudadanos Arturo Gotor.

Sinceramente, no me lo esperaba, no nos los esperábamos nadie, salvo su familia más cercana y supongo que su círculo político más íntimo, vamos, que quien salga ahora presumiendo de que se lo veía venir, mentiría como un bellaco o como una bellaca. Y no lo podíamos prever porque desconocíamos el problema de salud que ha desencadenado su abandono de la primera fila de la política local, un problema de salud del que deseo salga airoso cuanto antes mejor. Es un hombre joven y seguro que en muy poco tiempo y con el tratamiento médico adecuado recuperará la salud perdida. Así lo deseo y así se lo he transmitido.

Hay que reconocer que la decisión adoptada le honra como político y dice mucho de su persona, porque es cierto que el puesto de alcalde de Albacete requiere dedicación absoluta 24 horas al día, siete días a la semana y si no se tiene la batería a tope, lo mejor es echarse un poco al lado y dar un paso atrás, siendo éste el último servicio que se puede prestar a aquellos y aquellas de tus vecinos y vecinas que en su día confiaron mayoritariamente en él con su voto en las urnas, y así lo ha hecho Javier, así hay que reconocerlo y así hay que agradecérselo.

De su paso por la Alcaldía me he atrevido a escribir largo y tendido en numerosas ocasiones, pero hoy no será así. Igual me equivoco, pero creo que hoy no toca hacer balance de su gestión, tiempo tendremos de alabar sus claros y de criticar sus sombras más adelante, que de todo hay en la viña del Señor, hoy lo que toca es poner en valor su decisión, que sin duda alguna habrá sido muy difícil de adoptar, por lo que todavía tiene aún más valor. Al menos así lo veo yo.

Pero no fue eso solo lo que nos dijo el todavía primer edil, también nos presentó al que será el candidato a alcalde de Albacete por el Partido Popular, cuando se convoque el correspondiente Pleno Extraordinario para su elección y que dadas las circunstancias, a nadie le extrañó que el elegido fuera Manuel Serrano, no solo porque era el que más papeletas llevaba, sino porque también es lo más lógico cuando se dan circunstancias tan excepcionales como las actuales y lo único medianamente sensato que se puede hacer en estos casos es confiar en aquella persona que posiblemente menos ambicione el puesto y que dada su condición de “hombre de partido” menos problemas haya puesto para aceptar el caramelo, ya veremos sí con premio o sin él, y que presumiblemente, porque eso también está por ver, menos quebraderos de cabeza dará cuando se confeccione la próxima candidatura municipal.

Lógicamente, la decisión adoptada tendrá diversas consecuencias, la más cercana en el tiempo es la elección de la persona que heredará la vara de mando, ahora huérfana de mano que la empuñe, porque una cosa es que el candidato propuesto sea Manuel Serrano y otra que automáticamente, se convierta en el próximo alcalde de Albacete, habida cuenta del puzzle político que resultó de las últimas Elecciones Municipales.

No seré yo quien especule con lo que pueda ocurrir y juegue a ser Rappel, pero es cierto que Ganemos y el Partido Socialista han coincidido en que sería bueno abrir un periodo de conversaciones entre todos los partidos de la oposición, para valorar si existe alguna posibilidad real de presentar una alternativa al gobierno del Partido Popular que sea viable y razonable. Y si solo cito a estos dos partidos es porque el tercero en cuestión, Ciudadanos, aún no ha expresado con la claridad suficiente para despejar cualquier asomo de duda cuál es su planteamiento para este proceso.

Lo que sí está claro es que en esta ocasión no podrán ponerse de perfil, ni acogerse a ese mantra que ya les hemos escuchado repetir en más de una ocasión de que ellos apuestan por la estabilidad, como si esta fuera patrimonio exclusivo del PP. Cuando en el caso que nos ocupa, apoyar un proyecto de gobierno para el Ayuntamiento de Albacete, sustentado por los 13 concejales, que sumarían PSOE y Ganemos, concedería una mayor estabilidad que abstenerse ante una opción que tan solo sumaría los 10 concejales del PP.

Y no querido lector, no se me ha olvidado contar al número veintisiete, es que no quiero hablar de él.

Y en esas tribulaciones andábamos y va el Alba y asciende a la Liga 123 con todo el merecimiento del mundo. Felicidades a los jugadores, al cuerpo técnico, a los trabajadores del club y a la afición, que en los momentos difíciles ha dado la cara y ha llevando en volandas al equipo y viceversa.

No quisiera finalizar sin volver a desearle a Javier Cuenca un pronto restablecimiento, que le vaya bien en esta nueva etapa de su vida que ahora comienza y agradecerle la valentía que ha demostrado al dar el paso que dio el pasado sábado. Javi, que te vaya bien y seas feliz.