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Dignidad socialista

Hay que tener mucha dignidad y creerse a pies juntillas que la ética política ha de estar siempre por encima de cualquier interés de partido, para renunciar voluntariamente a intentar gobernar la ciudad de Albacete, con tal de que el concejal no adscrito, de cuyo nombre no quiero acordarme, no tenga la más mínima opción de decir esta boca es mía en ese posible nuevo gobierno, ya sea por acción o por omisión.

Cuando Javier Cuenca presentó la renuncia a su acta de concejal, y por lo tanto, su renuncia a portar el bastón de mando en la próxima cabalgata de la Feria, se abrió un periodo de consultas entre los diferentes partidos de la oposición, para estudiar las diferentes opciones que se abrían, toda vez que, de nuevo, hay que elegir alcalde o alcaldesa que cubra la vacante dejada por Cuenca, que en un alarde de mala memoria, prácticamente designó sucesor a Manuel Serrano el mismo día que él entregaba las llaves de su reino, y digo de mala memoria, porque se le olvidó echar un vistazo a su alrededor para comprobar que los tiempos de las mayorías absolutas populares habían pasado a mejor vida y eso de hacer y deshacer a su antojo son cosas del pasado.

Pero no fueron solo los partidos de la oposición los que hicieron sus prospecciones de mercado, sino que también los que hay que rápidamente pusieron nombre a aquellas primeras conversaciones y las tildaron de pacto de perdedores, como si a alguien le importase lo más mínimo la opinión de quien se cree el Rupert Mordoch local y no llega a ser ni aprendiz de pobre hombre.

Pero a lo que vamos. Las primeras conversaciones dieron como resultado que había que intentar hacer ver al PP, aunque sea por enésima vez, que está ¿gobernando? en minoría y que depende de la oposición para todo, pero sin caer en la trampa de dejar las llaves de la ciudad en manos de quien no tiene mérito alguno para emular al dios romano Jano, porque me temo que de los de Rivera poco podemos esperar, salvo una nueva abstención que parece ser que es su opción de voto favorita. Me temo que siguen prefiriendo seguir cómodamente sentados en la oposición presentando mociones y poco más, igual eso de formar parte del gobierno les da pereza, no sé.

A mediados de semana, tanto el Partido Socialista como la coalición que conforma Ganemos, celebraron sendas asambleas con sus afiliados y afiliadas para conocer su opinión al respecto de intentar, no el asalto a los cielos que diría el podemita, sino de asumir el gobierno de nuestra ciudad con valentía y decisión, con Ciudadanos o sin ellas y él, pero siempre sin el concejal número veintisiete.

Parece que la gente de Ganemos se decantó por un gobierno a dieciséis exclusivamente, es decir con los de Rivera además de con el PSOE, mientras que la asamblea socialista le hizo a su grupo municipal un único encargo, intentar el gobierno pero nunca con catorce votos, es decir nunca, pero nunca, con el no adscrito. Sí el nuevo gobierno contase con dieciséis concejales, pues miel sobre hojuelas, pero si se tiene que presentar una opción con trece, es decir para perder, tampoco pasaría nada, siempre es buen momento para hacer ver al PP que trece son más que diez, que aunque parezca obvio hay veces, demasiadas, que esa sencilla cuenta ni se entiende.

De tal forma que el de Fuenteálamo será el próximo alcalde de Albacete gracias a la renuncia de Javier Cuenca, que dicho sea de paso se ha despedido a la francesa, pero principalmente gracias a la dignidad política que ha demostrado tener el Partido Socialista Obrero Español y también la coalición Ganemos Albacete, que aquí hay para todos. Para que luego digan aquellos que se rasgan las vestiduras presumiendo que ellos y ellas solo piensan en Albacete y en su ciudadanía. Esta decisión seguro que tapará las bocas de aquellos que estaban deseando verter toda clase de improperios contra aquellos a los que sin decir ni mu, ya les estaban llamaban buitres y carroñeros por intentar apropiarse a toda costa de la Alcaldía albaceteña, como si fuera solo patrimonio exclusivo de los de la gaviota o del albatros, al decir de los entendidos.

Nos encontramos en el ecuador del mandato de la Corporación Municipal y todo apunta a que en el Partido Popular pintan bastos. Con las dos de la semana pasada, más la del ya exalcalde Cuenca y las otras dos que se produjeron nada más finalizar las pasadas Elecciones Municipales, son ya cinco las deserciones que llevamos contabilizadas entre los y las componentes de la Candidatura Municipal, a las que igual se le puede unir otra en los próximos meses la de un concejal que se quedó con las ganas, solo porque se le adelantó Javier Cuenca.

Deserciones que no sé si obedecen a falta de compromiso, falta de interés, falta de ilusión, falta de confianza en el proyecto que ahora encabezará Manuel Serrano o a la suma de todas ellas, que sería el peor de los escenarios para los de la calle del Muelle. Me da en la nariz que los populares están en franca descomposición y el personal ha comenzado a abandonar el barco, y alguna otra cosa más que me cuentan, pero que prefiero callar por ahora.

No quiero finalizar sin ofrecer al alcalde in pectore un par de consejos. El primero, que busque un buen chamán para que “limpie” la Alcaldía, en ese despacho mucho me temo que hay algo que mejor echar fuera. Y el segundo, que no se duerma en los laureles, la dignidad demostrada por los socialistas le habrá permitido acceder al bastón de mando, pero que no dude que su labor de oposición seguirá siendo como lo ha sido hasta ahora, implacable y coherente. ¿Entendido?