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José Luis Blanco o el don de la inoportunidad

Aunque no te lo puedas creer querido lector, estamos de nuevo a las puertas de la Feria tras un verano movidito. La sinrazón yihadista visitó en agosto las Ramblas barcelonesas, llevándose por delante la vida de 16 personas sin mayor motivo que el de estar allí, Neymar decidió cambiar las visitas a la Sagrada Familia por las de Notre Dame, o más bien los euros por los petrodólares catarís, el Alba sigue con lo suyo, aunque con nuevos dueños y el Alcalde de Azuqueca de Henares, el socialista José Luis Blanco, ha decidido presentarse a las primarias, de las que resultará elegido el nuevo inquilino de la segunda planta de la toledana calle de Santa María la Blanca.

De la forma en la que José Luis ha actuado se desprende, sin lugar a dudas, que cuando Dios o quien sea el encargado de hacer esas cosas, repartió los dones a los pobres mortales y más concretamente cuando le tocó distribuir el don de la oportunidad, a Blanco le pilló en la otra orilla, dicho sea sin acritud ninguna. No se puede ser más inoportuno ni poniendo todo el empeño.

Y no lo digo solo por haber hecho el anuncio tres días antes de que el Comité Regional del PSOE aprobase el calendario del onceavo Congreso Regional Socialista, que ya son ganas de querer tomar la delantera, ni tampoco por permitirse el lujo de enviar dos días antes, vía whatsapp, las bases programáticas de su candidatura, cuando ni tan siquiera existía plazo alguno para presentar su precandidatura y muchos menos había conseguido los avales necesarios para convertirse en candidato, que ya hay que ser miope, político, se entiende, sino por anunciarlo precisamente el mismo día en el que el presidente Page lograba sacar adelante los presupuestos regionales, tras el inteligente acuerdo con Podemos y que garantiza la estabilidad política en nuestra Región.

Vamos, que no en todos los casos se puede recurrir al refrán que sentencia que “a quien madruga Dios le ayuda”, mucho me temo que en esta ocasión, el que le viene como anillo al dedo a Blanco, es aquel que dice que “no por mucho madrugar amanece más temprano”.

Mis mayores siempre me enseñaron que los tiempos en política son esenciales por importantes, y creo que José Luís no ha estado muy fino en los tiempos. Debe ser que sus mayores fueron diferentes a los míos o que tenían otros pensamientos. Insisto, no se puede ser más inoportuno en su anuncio. Estamos a menos de dos años de una nueva cita electoral regional, el presidente Page ha logrado reconducir la difícil situación política por la que estábamos atravesando y ha garantizado, con su buen hacer, paz política, tranquilidad institucional y solvencia presupuestaria hasta la próxima convocatoria electoral, en mayo de 2019, por lo que a juicio de muchos y muchas socialistas, entre lo que me encuentro, se ha ganado el derecho a dirigir los destinos de nuestra

Federación Socialista, al menos, hasta la nueva cita electoral, que aquí ya somos todos mayorcitos y sabemos que lo que marca un antes y un después en el devenir de un partido son las elecciones, y más concretamente los resultados electorales y no los congresos. A las pruebas me remito. Y además se lo ha ganado en el ruedo y pisando terrenos comprometidos, no cómodamente sentado en el tendido, a verlas venir.

Creo que Emiliano García-Page Sánchez se ha ganado por méritos propios y no por deméritos de nadie, el derecho a poder trabajar tranquilo por y para los castellano manchegos sin necesidad de tener que estar pendiente de lidiar con tensiones internas, y más en estos momentos, en los que los la sufrida ciudadanía reclama, y con razón, con mucha razón, mejoras en su calidad de vida y, por supuesto, también se ha ganado el derecho a plantar cara al Partido Popular en su doble condición de presidente de Castilla-La Mancha y secretario general Socialista.

Pero si a mi juicio José Luis ha errado en los tiempos, en las formas tampoco ha estado muy allá. No es de recibo que se apropie para sí, y en exclusiva, el derecho a ser el encargado de trasladar a Castilla-La Mancha los acuerdos del 39 Congreso Federal. ¿Acaso el pasado mes de junio fue designado el emisario de alguien?, como creo que eso no fue así, una rectificación a tiempo sería de agradecer.

Ni las personas que votaron a Pedro Sánchez antes y después, ni las que lo hicieron antes, pero no después, o viceversa, y tampoco los que no lo hemos hecho nunca, somos más o menos socialistas que el resto, ni unos son más de izquierdas que otros, ni más transparentes, ni más laicos, ni más feministas… Esa pátina, querido lector, no la da la preferencia a la hora de elegir a nuestro secretario general, sino la trayectoria personal de cada uno. “Por sus obras los conoceréis”, que dice el evangelio. Pues eso.

A mí, personalmente, me resulta pueril que se quiera encasillar a los compañeros o compañeras, por el mero hecho de preferir que fuera Pedro, Susana, Patxi, Eduardo o José Antonio quien ocupara la Secretaría General del PSOE, como también me resulta un argumento extremadamente débil que por el hecho de haber votado a este u otro candidato, crea uno estar en posesión de la verdad absoluta y casi con derecho de pernada, sobre todo si el candidato votado ha resultado ser el ganador.

Pero tiempo al tiempo, los militantes diremos con nuestro voto que partido queremos y a quien queremos para dirigirlo, que por cierto, esta conquista no es de ahora, sino del 38 Congreso y por empeño de Eduardo Madina, que nunca está de más recordarlo, sobre todo para aquellos que se empeñan en reescribir la historia permanentemente.

Sólo me resta desearle toda la suerte del mundo al presidente Page en esta andadura y al Alba en su regreso a la Segunda División. Dicho está, en corto y por derecho, porque sino protegemos a quien está al frente de las Instituciones y además lo está haciendo bien, ¿A quién vamos a proteger?, acaso alguien ha olvidado que un partido sin gobierno, sin territorio y sin instituciones, no sirve para nada. El don de la oportunidad se puede tener o no, el oportunismo se elige.

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