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Emotiva despedida a Don Ángel Fernández como obispo de Albacete

El alcalde de Albacete, Manuel Serrano, ha agradecido a Don Ángel Fernández el “poso imborrable” que ha dejado en los albaceteños durante los cerca de seis años que ha sido obispo de la Diócesis de Albacete, durante su asistencia a la eucaristía de acción de gracias por su ministerio episcopal que esta tarde ha tenido lugar en la Catedral, acompañado por los concejales del Equipo de Gobierno, Alberto Reina, Llanos Navarro, Lucrecia Rodríguez de Vera y Gala de la Calzada, otros miembros de la Corporación Municipal y representantes del resto de administraciones públicas. 

No han faltado tampoco a la cita el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page; y el presidente de la Diputación de Albacete, Santiago Cabañero, entre otros.

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En opinión del alcalde, Don Ángel Fernández, que ha sido el sexto obispo de la Diócesis albaceteña, ha dejado su impronta en nuestra ciudad y en la provincia, asegurando que “es una persona honesta, honrada, cercana y un albaceteño más”.

En opinión de Manuel Serrano, Don Ángel Fernández “ha sido nuestro guía que nos ha ayudado, orientado y nos ha hecho ser mejores personas”.

El alcalde, que ha trasladado a Don Ángel Fernández sus mejores deseos para esta nueva etapa y el cariño de los albaceteños, espera que guarde para siempre un buen recuerdo de nuestra ciudad, como nosotros lo tendremos de su paso por el Obispado”. 

Al finalizar la eucaristía, Manuel Serrano le ha hecho entrega de una navaja, símbolo de Albacete, y de una imagen de la Patrona de los albaceteños, la Virgen de Los Llanos, para que no olvide nunca su paso por nuestra ciudad.

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Por su parte, como Cabañero ya manifestaba el pasado 9 de abril, cuando se hacía pública la noticia de que Fernández dejaba su cargo de Obispo de Albacete por motivos de salud, pasando a ser obispo emérito, la suya es «una figura reconocida por su profundo conocimiento y dedicación y su significativa contribución a la sociedad de Albacete», siendo clave «su talante en la promoción de la convivencia y el entendimiento y participando activamente en el día a día provincial».

Cariño y complicidad que, este domingo, los y las asistentes al evento de la Catedral le han querido agradecer y trasladar en igual medida, tras estos seis años de trabajo siempre en favor de la comunidad, más allá de las creencias de cada persona, como el propio Ángel Fernández ha demostrado una vez más en su homilía donde, con la voz serena y por momentos entrecortada por la emoción, se ha volcado en sinceros agradecimientos.

El presidente Cabañero le ha reiterado su admiración y gratitud, destacando su «inteligencia, afabilidad y vasta cultura»; cuestiones que, ha señalado, cree que han sido “esenciales” para el exitoso papel que ha desempeñado en su etapa al frente de la Diócesis.

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Lamentando nuevamente una renuncia por motivos de salud que supone “una gran pérdida para la provincia», Cabañero ha señalado que el legado de su liderazgo, junto con su compromiso por la unidad y la convivencia, perdurarán también con él como emérito, etapa en la que ha asegurado que continuará contando con el respeto y la colaboración de la Diputación de Albacete, trasládadole nuevamente sus deseos de pronta recuperación.

Santi Cabañero ya tuvo ocasión de conversar personalmente con Ángel Fernández tras su decisión personal de dejar su cargo como obispo de la Diócesis de Albacete por distintas dolencias que le estaban haciendo compleja continuar con esa labor de la forma en que lo deseada.

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Fue el pasado 20 de abril, en Hellín, la última vez que Cabañero tuvo ocasión de compartir encuentro con Ángel Fernández, con motivo de la inauguración del XV Congreso Nacional de Cofradías de Jesús Nazareno Cautivo, Rescatado de Medinaceli que albergó esa localidad.

Un evento al que, aunque ya como emérito, Fernández quiso asistir, cumpliendo así con el compromiso personal que había adquirido con el Hermano Mayor de la Archicofradía Nuestro Padre Jesús de Medinaceli de Hellín en un gesto que, como le fue reconocido en ese marco, dice mucho de su forma de ser y de su palabra.

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