Una victoria que valió un liderato
Sólo dos veces ganó el Albacete en Los Pajaritos, aunque sí que sumó diversos empates. Una de esas victorias fue la que se produjo en la tercera jornada de la temporada 2002-2003, con César Ferrando en el banquillo del conjunto manchego. El triunfo supuso sumar siete de los nueve puntos disputados y que el Albacete durmiese esa semana como líder de la Segunda División, algo anecdótico por las pocas jornadas disputadas, pero quizás fue el preludio de lo que sucedió después, el segundo ascenso en la historia del club a Primera División.
La Liga había empezado para el Alba en Tarrasa, con un empate, y luego se había ganado en el Carlos Belmonte al Badajoz. El Numancia, que ese año estuvo coqueteando con los puestos de descenso mediada la competición, había ganado en la primera jornada al Sporting de Gijón en Soria para después perder en casa del Leganés.
El partido en Los Pajaritos se jugó un sábado 21 de septiembre de 2002. César Ferrando no podía contar con el lesionado Buades, que se unía a los ya lesionados anteriormente Léniz, Simeón e Iván Díaz. De todas formas iba a repetir el equipo que ganó al Badajoz en el Belmonte. El Numancia estaba entrenado por Manu Sarabia y el técnico no se había mordido la lengua tras la derrota en Butarque, señalando que a sus jugadores les faltaba humildad. Y es que la victoria en la primera jornada frente al Sporting (1-0) tampoco dejó un buen sabor de boca entre sus aficionados, pues los asturianos llegaron a estrellar tres balones en los palos. Así fue la cosa que Sarabia duró 13 jornadas, lo que tardó en ponerse a los mandos del equipo el director deportivo Máximo Hernández, algo a lo que le cogió mucho el gusto el entrenador madrileño y que luego hizo dos años seguidos en el Albacete.
Ferrando, repitiendo el equipo que había ganado al Badajoz, formó con Roa, Óscar Montiel, Siviero, Pablo Ibáñez, Paco Peña, Viaud, Parri, Dani Ruiz, Jesús Perera, Munteanu y Duré. También jugaron Álvaro Rubio, Basti y Mikel. Sarabia salió con Álvaro Núñez, Expósito, Cuéllar, Jaime Molina, Faggiani, Miguel Pérez, Marini, Suffo, Kome, Sestelo y Sergio Cruz. También jugaron Rosu, Ojeda y Pacheta.
El árbitro de la contienda fue el vasco Delgado Ferreiro, que estuvo aseado tirando a bien, mostrando su falta de experiencia en la categoría ya que era el año de su debú. Era su primer partido de Segunda, pues antes había pitado sólo uno de Copa entre el Terrassa y el Levante. Había estado pitando ocho años en Segunda B y tras cuatro años en Segunda luego se pasó ocho años pitando en Primera. Los albaceteños no protestaron, lo que si hicieron los sorianos al reclamar falta al portero en el primer gol manchego. Mostró cartulina amarilla a Fagiani y Sestelo en el bando local y a Perera y Parri en el visitante. También fue amonestado el ATS del Albacete, Manolo Bleda.
El partido no pudo empezar mejor para el Alba, que en el minuto tres se adelantaba en el marcador. Fue en un saque de esquina al que va a rematar Pablo, el portero sale a por el balón pero no puede atajarlo y la pelota cae a los pies de Jesús Perera, que salvando la maraña de piernas que había en el área anota el tanto que ponía el 0-1 en el marcador.
A partir de ahí y durante toda la primera parte sólo hubo un equipo, el manchego. Parri manejaba el partido desde el centro del campo, con Viaud como fiel escudero y pilar básico. La línea de atrás era una muralla infranqueable, con el joven Pablo Ibáñez aprendiendo de la veteranía de Siviero y tanto Óscar Montiel como Paco Peña secando a los atacantes por banda del conjunto soriano, Kome y Miguel Pérez. Arriba Perera empezaba a destacar en el aspecto goleador y la calidad de Duré y Monteanu eran de gran ayuda. El caso es que la primera parte fue un monólogo manchego y bien se pudo aumentar la cuenta con tres clarísimas ocasiones de Duré, Perera y Parri.
En la segunda mitad apretó el Numancia y el Albacete dio un paso atrás, buscando más la contra para sentenciar el choque. Pero poco a poco, los sorianos fueron ganando presencia en el área manchega y finalmente en el minuto 72 el camerunés Suffo empató el partido al cabecear de forma impecable tras un saque de esquina.
Entonces apareció Líbero Parri, para marcar un tanto marca de la casa. Apenas habían pasado cinco minutos del empate soriano cuando el balón llegaba por alto para Basti, que vio perfectamente colocado al valenciano, así que tocó lo justo con la cabeza para dejarle el balón a Parri. Controló, lo acomodó y golpeó con la izquierda con una perfecta rosca ante la que nada pudo hacer el guardameta del Numancia, el argentino Álvaro Núñez. Un golazo del valenciano que daba la victoria en Los Pajaritos a un Albacete que fue mejor en el global del partido y que se llevó los tres puntos con todo merecimiento.
Además de otorgar el liderato de la competición, el Alba rompía una mala racha que se prolongaba ya bastante tiempo, pues no lograba una victoria como visitante desde el 6 de febrero, en la jornada 26 de la campaña 2001-2002, cuando el equipo entrenado por Paco Herrera ganó en Badajoz con una gran remontada (2-3). Siete meses habían pasado y ocho partidos.

