
La adicción al sexo, también llamada hipersexualidad, consiste en una actividad sexual normal que se ha transformado en obsesiva, hasta llegar al punto que el comportamiento está fuera de control. Esta adicción puede tomar muchas formas, desde el uso de la pornografía y la masturbación hasta repetidas relaciones sexuales o contratar prostitutas. En casos extremos, la adicción sexual puede involucrar asedio, violación e incluso asesinato.
Se calcula que un 6% de la población puede sufrir este trastorno. Por lo general, un adicto al sexo intenta esconder este “secreto” de aquellos que son más cercanos a él, ya que muchas familias sufren por el impacto de esta adicción. Y hay otras personas que lo sufren pero que deciden acudir a un centro que ofrezcan algún tratamiento de adicciones en Valencia relacionado con el sexo. Además, la mayoría sienten vergüenza o remordimiento y presentan baja autoestima.
En el caso de las mujeres, este trastorno se define como “ninfomanía”, es decir, “furor uterino”. Se consideraba un trastorno psicológico exclusivamente femenino caracterizado por una libido muy activa y una obsesión al sexo. Actualmente, este término no aparece como trastorno específico en el Manual estadísfico y diagnósfico de trastornos mentales (DSM-IV), pero sí sigue apareciendo en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10).
La hipersexualidad está catalogada como un “proceso” de adicción, en el cual, el sentimiento estimulante proviene de químicos liberados en el cerebro, en lugar de fuentes externas. Paulatinamente, la mente se va acostumbrando a la liberación de estos químicos y busca continuamente los recursos para lograr esa estimulación. Algunos estudios han apuntado que las lesiones en la corteza prefrontal medial del cerebro dan lugar a un comportamiento sexual compulsivo. De la misma forma, personas provenientes de familias disfuncionales o víctimas de abusos, son los individuos más proclives a caer en este trastorno.
Cómo diagnosticarlo
A pesar de que no hay tratamientos específicos que “curen” la adicción al sexo, sí se puede controlar con terapias cognitivas, grupos de “sexo adictos” y fármacos que calmen los impulsos y la ansiedad.
Algunas señales de alarma para detectar la hipersexualidad son:
- Sentir un deseo intenso, incómodo, que necesita ser satisfecho urgentemente.
- Consumo excesivo de material pornográfico.
- Aparición de culpa por no haber podido frenar el impulso.
- Deterioro laboral, académico, social o familiar.
- Dificultades para pedir ayuda: sentimientos de vergüenza que impiden compartir el problema con personas cercanas o profesionales.
- Malestar subjetivo: angustia, remordimiento, culpa, ideas depresivas, aislamiento social, intentos de suicidio, etc.
La adicción sexual es un tema tabú en la sociedad, pero la realidad es que cada día más personas sufren este trastorno, y la mayoría de ellas pierden su empleo, su familia, contraen alguna enfermedad de trasmisión sexual o incluso acaban suicidándose.
