Un equipo de investigadores e investigadoras de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), en colaboración con la empresa de base tecnológica -spin-off- ‘Nanolife’, ha logrado un avance que podría transformar la agricultura actual. El estudio, publicado recientemente en la revista científica Materials today Bio, presenta el desarrollo de bio-nanomateriales híbridos “inteligentes” capaces de proteger los cultivos de forma sostenible, eliminando así la dependencia de químicos agresivos.
El desafío de este grupo de científicos y científicas ha sido encontrar una forma de utilizar las defensas naturales de las plantas —como los terpenos (aromas naturales)— pero de una manera eficiente, ya que en la actualidad el uso masivo de pesticidas sintéticos plantea graves problemas de contaminación afectando a insectos beneficiosos como las abejas.
Por ello, esta investigación ha logrado crear una estructura protectora a escala nanométrica utilizando materiales biológicos. Estos nuevos nanomateriales actúan como «contenedores inteligentes» que estabilizan y liberan de forma controlada varios terpenos y compuestos orgánicos volátiles (VOCs) de manera simultánea en función de diversos cambios en el entorno, como los encontrados en condiciones de infección pudiendo ejercer un tratamiento más selectivo.
El nanomaterial híbrido, como explican, está compuesto de una combinación de biopolímeros donde los compuestos volátiles están estabilizados de forma total mediante química verde. Liberan el contenido de forma gradual, asegurando que la planta esté protegida durante mucho más tiempo con una cantidad mínima de producto. “Al ser materiales híbridos sostenibles, son biodegradables y además han presentado perfil de bioseguridad en organismos vivos”, indican.
Este avance podrá llegar a nuestros campos gracias a la participación de ‘Nanolife’, la spin-off nacida en el seno de la UCLM; la cual se encargará de realizar el escalado industrial. El proyecto tiene una clara orientación de mercado, buscando que esta tecnología llegue pronto a los agricultores que demandan soluciones dentro del marco del «Pacto Verde» europeo.
«Hemos conseguido que la propia naturaleza trabaje para nosotros. Al estabilizar estos compuestos volátiles en nuestras nanoestructuras, ofrecemos una herramienta que es tan eficaz como un pesticida químico, pero totalmente respetuosa con el medio ambiente», explican los autores del estudio.
Este desarrollo supone un “paso de gigante” hacia la agricultura de precisión. “Al controlar exactamente cuándo y cuánto compuesto se libera, se reduce el desperdicio y se mejora la salud de los ecosistemas agrícolas, posicionando a Castilla-La Mancha a la vanguardia de la nanotecnología aplicada a la sostenibilidad”, afirman.
