El Gobierno de Castilla-La Mancha va a invertir más de 2,5 millones de euros en el tratamiento de restos vegetales en más de 4.000 hectáreas para trabajar en la prevención de los incendios forestales. Así lo ha anunciado la consejera Portavoz, Esther Padilla, quien ha comenzado su alocución poniendo en valor el trabajo permanente en esta materia que el Ejecutivo autonómico desarrolla durante todo el año. “No esperamos al verano para proteger nuestros montes”, ha sentenciado.
En esta línea, la consejera ha puesto de manifiesto que el acuerdo aprobado esta semana permitirá reducir la acumulación de combustible vegetal y actuar en zonas estratégicas de las cinco provincias. Todo ello, para mejorar la seguridad del territorio, proteger el medio natural y facilitar el trabajo de los equipos de extinción, según ha relatado. Se trata de unas labores que tendrán lugar en áreas especialmente sensibles, como márgenes de carreteras, caminos forestales y zonas de cortafuegos, con el fin de dificultar la propagación del fuego en caso de incendio.
Las actuaciones incluyen la trituración mecanizada de restos forestales previamente agrupados, así como el desbroce mecanizado directo en aquellas zonas donde la vegetación aumenta el riesgo de propagación.
Unas labores que se desarrollarán a través de la empresa pública GEACAM, una pieza clave del sistema de prevención y extinción de incendios forestales en Castilla-La Mancha. A este respecto, Padilla ha subrayado que el Gobierno regional mantiene su apuesta por un modelo de gestión pública, profesional y especializada.
Padilla ha resaltado, además, que el presupuesto de 2026 refleja el compromiso firme del Gobierno regional con el cuidado del medio natural. En concreto, la Consejería de Desarrollo Sostenible destinará 126 millones a la prevención y extinción de incendios forestales, un ocho por ciento más que el año anterior.
La portavoz también ha remarcado que la evolución ha sido “muy significativa”, puesto que hace una década apenas se destinaban 81 millones de euros a esta materia. Asimismo, Castilla-La Mancha también ha triplicado las hectáreas en las que se realizan labores preventivas y se ha pasado de unas 5.000 hace 10 años a más de 13.000 hectáreas tratadas en el año 2024.
Sobre todo, la portavoz ha reiterado los esfuerzos del Ejecutivo autonómico por trabajar la prevención durante todo el año y no solo en época estival, sobre todo “en un contexto marcado por el cambio climático”, con veranos cada vez más largos. “Prevenir es menos llamativo que apagar, pero es lo que más protege”, ha señalado Padilla, quien ha insistido en que la planificación y la inversión sostenida son la mejor garantía para proteger tanto el patrimonio natural como a las personas.
