Por Carlos Garrido
Raúl y Jesús García, enfermero e ingeniero, han desarrollado Mi Pastilla, una herramienta que envía recordatorios de medicación a través del móvil. La idea nació en casa, al ver cómo su padre olvidaba tomar sus pastillas
A veces, las mejores ideas no salen de un laboratorio ni de una gran empresa tecnológica. Surgen en casa. En lo cotidiano. En un problema real.
Eso es exactamente lo que les ocurrió a Raúl y Jesús García, dos hermanos de Albacete que han convertido una situación familiar en una herramienta que ya utilizan más de mil personas. Su proyecto se llama Mi Pastilla y, aunque pueda parecer sencillo, responde a una necesidad muy concreta: no olvidar la medicación diaria.
Raúl, enfermero, lo vivía de cerca. Su padre olvidaba con frecuencia tomarse las pastillas. Intentaron soluciones habituales: alarmas en el móvil, avisos…, pero no terminaban de funcionar. Sin embargo, había algo que sí lo hacía.
“Siempre estaba pendiente del WhatsApp. Respondía enseguida”, explica Raúl. Ahí fue donde saltó la chispa.
Un recordatorio donde nadie falla
Si hay una aplicación que forma parte del día a día de cualquier persona, esa es WhatsApp. Y sobre esa base construyeron su idea: un sistema capaz de enviar recordatorios personalizados de medicación directamente al móvil, a través de un canal que el usuario ya utiliza de forma natural.
Así nació Mi Pastilla, un servicio que funciona de manera extremadamente sencilla. Basta con guardar un número de teléfono y escribir un mensaje. A partir de ahí, el propio sistema guía al usuario y comienza a enviar avisos puntuales cada día.
Sin aplicaciones complicadas, sin configuraciones técnicas. Directo. Ese ha sido, precisamente, uno de los puntos fuertes del proyecto.
“La gente valora mucho la comodidad y la cercanía del canal”, señalan.
De una idea familiar a más de 1.000 usuarios
Lo que empezó como una solución casera ha ido creciendo poco a poco. Actualmente, Mi Pastilla supera los 1.000 usuarios, muchos de ellos personas mayores, pero también gente joven, porque el problema no entiende de edades.
“Nos dimos cuenta de que no solo ayudaba a mayores. Hay muchos usuarios de unos 30 años que también lo utilizan”, explican.
El crecimiento dio un salto importante tras su aparición en el programa En Compañía, de Ramón García, donde pudieron dar a conocer el servicio a un público mucho más amplio.
Desde entonces, acompañan cada día a personas que necesitan algo tan simple, y a la vez tan importante, como no olvidar su tratamiento.
Emprender desde Albacete (y desde un asador)
Detrás de Mi Pastilla no hay una gran empresa tecnológica. Hay dos emprendedores que compaginan este proyecto con otro negocio muy distinto: el conocido Asador Don Pollo, en pleno centro de Albacete. Una mezcla poco habitual, pero que define bien su forma de entender el emprendimiento.
“Nos une la ilusión de seguir creciendo haciendo lo que nos gusta: ayudar a los demás, ya sea con la cocina o con la tecnología”, explican.
Antes de Mi Pastilla, ya habían lanzado otra plataforma, Cuidagram, centrada en facilitar la búsqueda de cuidadores. Ambas iniciativas comparten el mismo enfoque: resolver problemas reales del día a día.
El siguiente paso: del móvil a la farmacia
El proyecto no se queda solo en el plano digital. El siguiente objetivo es dar el salto al mundo físico con el lanzamiento de un pastillero propio que se venderá en farmacias y que incluirá un mes gratuito del servicio. A partir de ahí, el uso de la herramienta tendrá un coste de 1,99 euros al mes.
Pero la idea va más allá. Los hermanos García no quieren limitarse únicamente a los recordatorios de medicación. Su intención es convertir Mi Pastilla en una herramienta de acompañamiento diario. Desde avisar de citas médicas hasta recordar cumpleaños o incluso enviar pequeños contenidos como adivinanzas. En definitiva, estar presentes en la rutina del usuario.
