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Sara Carbonero y Morientes, entre lágrimas, agradecen sus Medallas de Oro de Castilla-La Mancha

La periodista Sara Carbonero y el exfutbolista Fernando Morientes han recibido hoy la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha, en el acto institucional por el Día de la Región y ambos han sido los encargados de poner voz a los galardonados. Los dos han emocionado al auditorio, entre lágrimas, dando las gracias por este reconocimiento. El acto se ha celebrado en Cuenca.

Sara Carbonero indicaba que es «el premio que más ilusión me hace de toda mi trayectoria» porque «todos los galardonados tenemos en común el profundo amor que sentimos por nuestra tierra y desmontando ese mito de que nadie es profeta en su tierra».

«Mis padres y mis abuelos me dieron unas raíces fuertes, un lugar al que volver siempre, un sitio seguro, donde soy más yo, donde me siento más libre, mi pueblo, Corral de Almaguer», destacaba.

Entre lágrimas recordaba a su madre, Goyi Arévalo, que falleció pocos días después de saber que recogería esta Medalla de Oro y para quien ha tenido emotivas palabras de agradecimiento y recuerdo, bajo la atenta mirada de su hermana, Irene Carbonero; y su amiga la periodista Isabel Jiménez, así como su pareja, Jota, para quienes Carbonero ha tenido palabras de agradecimiento, recordando también a sus dos hijos.

«Este premio llega en un momento muy difícil de mi vida, pero quizás es una señal», destacaba Sara Carbonero, que recibía un fuerte aplauso del auditorio. Y que brindaba la mayor parte de este reconocimiento a la memoria de su madre.

Por su parte, Fernando Morientes reconocía que «recibir un reconocimiento así me emociona particularmente. Hoy siento el cariño de una tierra que considero también mía». «Nací en Extremadura pero mi corazón también pertenece a Castilla-La Mancha, donde llegué con pocos años», enumeraba, citando que primero vivió en Sonseca (Toledo), donde su padre ejercía como Guardia Civil. Ha recordado su paso por Albacete, ya como adolescente, gente para la que ha tenido «un recuerdo muy especial».

Muy emocionado, daba las gracias a sus padres por su apoyo «y por enseñarme que el éxito consiste en ser buena persona cuando nadie te está mirando». Agradecía también el apoyo de sus hermanos y de sus hijos, a quienes les decía «sois la mayor alegría de la vida. El fútbol me dio muchas alegrías, pero ninguna comparable a la de ser vuestro padre». «Ojalá esta medalla os sirva para entender que los sueños se pueden cumplir, pero nunca solos, siempre con una familia detrás», dando entonces las gracias a su mujer, Victoria.

Se despedía muy emocionado, sin haber podido evitar las lágrimas y mostrando su orgullo por esta medalla.

A título póstumo también se entregaba la Medalla de Oro a Jesús Fuentes Lázaro, presidente de la Junta en la etapa de la Autonomía. Recogía el reconocimiento su viuda.