El Gobierno de Castilla-La Mancha continúa reforzando la cartera de servicios del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM) con la incorporación de la braquiterapia oftálmica, una técnica altamente especializada para el tratamiento de determinados tumores oculares que hasta ahora obligaba a derivar a los pacientes a centros de referencia de otras comunidades autónomas.
La puesta en marcha de esta prestación se enmarca en la estrategia regional de fortalecimiento de la atención oncológica y de ampliación de las técnicas avanzadas de Oncología Radioterápica. Supone un nuevo paso en el objetivo de acercar a los ciudadanos procedimientos diagnósticos y terapéuticos de alta complejidad dentro de la propia red sanitaria pública y avanza en la construcción de un modelo de atención integral al cáncer centrado en la persona, basado en la equidad, la calidad asistencial, la innovación y la humanización.
La incorporación de la braquiterapia oftálmica contribuye a reforzar todas las fases del proceso oncológico, desde el diagnóstico y la planificación terapéutica hasta el tratamiento y el seguimiento posterior de los pacientes. Asimismo, favorece la continuidad asistencial, reduce desplazamientos a otras comunidades autónomas y garantiza un acceso más equitativo a tratamientos altamente especializados para los ciudadanos de Castilla-La Mancha.
El Complejo Hospitalario Universitario de Albacete se ha convertido en el primer centro del SESCAM en incorporar esta técnica, constituyéndose como centro de referencia regional. La previsión es que esta capacidad asistencial se complete en una segunda fase con la incorporación del Hospital Universitario de Toledo, consolidando así una red regional especializada para el abordaje de estos tumores.
La braquiterapia oftálmica está destinada principalmente al tratamiento del melanoma de coroides, el cáncer intraocular primario más frecuente en adultos. Aunque se trata de una enfermedad poco frecuente, requiere un diagnóstico precoz y un tratamiento altamente especializado. La técnica también puede emplearse en determinados tumores vasculares, metástasis oculares y tumores de la superficie ocular.

Tal y como ha explicado la jefa del Servicio de Oncología Radioterápica de la Gerencia de Atención Integrada de Albacete, María Victoria Villas, la braquiterapia oftálmica utiliza un implante o aplicador con radionucleidos encapsulados para administrar radiación directamente sobre el tumor, con el objetivo de erradicarlo preservando el ojo y la visión en la medida de lo posible.
Por su parte, el oftalmólogo responsable de la Unidad de Tumores Intraoculares de la GAI de Albacete, Sergio Copete, ha valorado que contar con braquiterapia oftálmica en Albacete supone un importante salto cualitativo para toda la región, pues “nos permite ofrecer un tratamiento integral dentro del sistema público regional, evitando derivar a nuestros pacientes a otras regiones, ofreciendo una asistencia más cercana y manteniendo la continuidad asistencial desde el diagnóstico hasta el seguimiento posterior”.
La incorporación de la braquiterapia oftálmica supone un importante avance para los pacientes de Castilla-La Mancha, que hasta ahora debían ser derivados a Centros, Servicios y Unidades de Referencia (CSUR) ubicados fuera de la región. La disponibilidad de esta prestación en la Comunidad Autónoma mejora la accesibilidad, facilita el acompañamiento de pacientes y familias y reduce el impacto que los desplazamientos generan en personas que atraviesan procesos oncológicos complejos.
Multidisciplinariedad: la clave del éxito
El éxito en la implantación del programa y la correcta ejecución de la técnica radican de forma directa en la cooperación y el trabajo en equipo de un gran número de profesionales. Al tratarse de un procedimiento altamente especializado, requiere un riguroso engranaje multidisciplinar y una coordinación milimétrica desde la selección del paciente hasta el alta.
“Este es un procedimiento altamente multidisciplinar”, ha apuntado la jefa del Servicio de Oftalmología de la GAI de Albacete, Nieves Puerto. “El programa implica a Oftalmología, Oncología Radioterápica y Radiofísica Hospitalaria, pero cuenta con la necesaria colaboración de Anestesia, Enfermería de quirófano y de hospitalización, personal técnico especialista en Radioterapia y otros servicios de apoyo. El trabajo de cada uno es imprescindible para poder coordinar todo el procedimiento”, ha apuntado la doctora.
El proceso comienza en la consulta de tumores intraoculares del Servicio de Oftalmología, donde se realiza el diagnóstico del tumor, mediante el uso de técnicas de imagen específicas, y una evaluación detallada de sus características, tamaño y localización. Una vez diagnosticado, el caso se evalúa de manera individualizada en el comité formado por los servicios implicados para decidir el tratamiento. El servicio de Radiofísica Hospitalaria realiza la dosimetría individualizada según la dosis prescrita por el oncólogo radioterápico, mediante un software específico, seleccionando la placa radiactiva adecuada.
Posteriormente, en el quirófano, el oftalmólogo localiza con precisión la lesión y coloca la placa radiactiva sobre la pared del globo para garantizar que la radiación se administre exactamente sobre el tumor. Dicho aplicador permanece en el ojo del paciente de forma temporal el tiempo calculado para la administración del tratamiento prescrito y, tras haber cumplido el tiempo estipulado, es explantado.
En este proceso, el Servicio de Radiofísica juega un papel fundamental. Tal y como han destacado el jefe del Servicio, Roberto Berenguer, y la radiofísica Paula Monasor, para llevarla a cabo se requiere de un equipamiento de medida muy preciso que sirve para confirmar la actividad de radiación de las placas.
“La GAI de Albacete adquirió un equipamiento específico para verificar la actividad de las semillas radiactivas. Todas estas medidas confirman la actividad que proporciona el fabricante en su certificado de calibración y son fundamentales para garantizar la seguridad de proceso”, explica Monasor.
Por su parte, Roberto Berenguer destaca que el software utilizado para el proceso de planificación del tratamiento específico de cada paciente se ha puesto en marcha gracias a la colaboración del propio creador del mismo, Melvin Astrahan, que es profesor emérito de la Facultad de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California, en Los Ángeles.
Un trayecto de alta preparación y dotación tecnológica
La consolidación de este proyecto estratégico es el resultado de un largo camino administrativo, formativo y de inversión, iniciado en 2021, siendo jefa del Servicio de Oftalmología la doctora Mercedes Méndez, quien apoyó el proyecto desde sus fases iniciales.
Para llegar a su ejecución ha sido necesario obtener autorizaciones regulatorias de ámbito ministerial, así como del Consejo de Seguridad Nuclear. De forma paralela, la Gerencia de Atención Integrada de Albacete ha ejecutado obras de adecuación en el Hospital Universitario Perpetuo Socorro, como la creación de la sala de almacén y manipulación de fuentes (gammateca), y ha adquirido equipamiento de protección radiológica, placas de tratamiento y el software de planificación dosimétrica.
Igualmente, clave ha sido el esfuerzo de los profesionales implicados, quienes en los últimos años han llevado a cabo estancias de formación progresiva y especializada en centros de referencia, como el Hospital de Bellvitge, el Hospital Clínico de Valladolid y el Hospital Clínico San Carlos de Madrid. Estos centros han colaborado activamente en la transmisión del conocimiento y continúan manteniendo lazos de cooperación científica para la discusión de casos complejos.
La incorporación de esta prestación es también fruto del desarrollo experimentado por la Oncología Radioterápica en Castilla-La Mancha durante los últimos años. La Comunidad Autónoma cuenta actualmente con servicios de Oncología Radioterápica en las cinco capitales de provincia, una red asistencial que permite acercar los tratamientos a los pacientes y seguir incorporando técnicas cada vez más especializadas dentro del sistema sanitario público regional.
