El Pleno de la Diputación Provincial de Albacete ha aprobado este miércoles, por unanimidad de los tres grupos políticos con representación en la Corporación, la concesión de la Medalla de Oro, Honor y Gratitud de la Provincia, a título póstumo, a Dámaso González Carrasco, la máxima distinción que otorga la institución provincial.
La sesión ha contado con la presencia de la viuda del maestro, Feli, de su hija Marta, de nietos otros familiares y seres queridos, así como de representantes del Capítulo de Albacete de la Fundación Toro de Lidia, encabezados por su coordinador provincial, Antonio Martínez Iniesta, a quienes el presidente Santi Cabañero ha agradecido expresamente su asistencia para compartir un momento que ha definido como «un día grande» para la provincia.
La propuesta, impulsada en su día por el propio Cabañero, ha salido adelante con el respaldo unánime de toda la Corporación, culminando un reconocimiento institucional largamente anunciado hacia una de las personalidades más universales y queridas que ha dado Albacete.
Cabañero: «Hoy los albaceteños nos hacemos justicia a nosotros mismos»
El presidente ha subrayado el profundo significado del acuerdo adoptado, asegurando que «hoy es un día grande, un día de justicia, un día en el que los albaceteños nos hacemos justicia a nosotros mismos reconociendo a uno de los más grandes que ha dado esta tierra».
Cabañero ha definido a Dámaso González como «uno de los grandes embajadores de Albacete», destacando que su nombre quedó para siempre ligado al de la provincia.
«Cuando nombras a Dámaso, a cualquiera le viene a la cabeza Albacete. Y cuando dices que eres de Albacete a cualquier aficionado de España le viene a la cabeza Dámaso. Son dos conceptos absolutamente indisolubles», ha señalado.
Un referente del toreo que marcó una época
Cabañero ha recordado que Dámaso González logró abrirse camino hasta convertirse en una de las grandes figuras del toreo de los años setenta y ochenta, compartiendo generación con nombres históricos como Paquirri o Paco Ojeda.
Ha incidido especialmente en que su trayectoria fue fruto exclusivamente del esfuerzo, la constancia y el sacrificio.
«Nunca nadie le regaló nada», ha afirmado, recordando que desde aquellos primeros años como novillero fue construyendo, «a fuerza de trabajo, de pundonor y de entrega», una carrera que lo convirtió en «el rey del temple, pero también del valor y de la verdad».
En ese sentido, ha señalado que Dámaso representó siempre la autenticidad dentro y fuera de los ruedos, destacando que «estaba siempre con verdad», una cualidad que definió tanto su manera de entender el toreo como su forma de vivir.
El reconocimiento a una inmensa calidad humana
Más allá de sus triunfos taurinos, el presidente ha puesto el foco también en la dimensión humana del homenajeado, asegurando que ahí reside buena parte del enorme cariño que continúa despertando entre la sociedad albaceteña.
Así, ha recordado que Dámaso siempre estuvo con cualquier causa solidaria, sintiéndose igual de cómodo con cualquier persona, independientemente de su condición social.
«En la plaza dominaba todos los terrenos y en la sociedad ocurría exactamente igual. Estaba igual de cerca de quien ocupaba un palco que de quien nunca hubiera podido pagar una entrada, y siempre encontraba la forma de ayudar», ha explicado.
En ese sentido, ha destacado el papel imprescindible que desempeñó durante décadas en iniciativas benéficas tan emblemáticas como la Corrida de ASPRONA o el Festival de ‘El Cotolengo’, afirmando que «sin Dámaso González no hubieran sido lo mismo».
«Ese compromiso permanente con quienes más lo necesitaban forma parte inseparable de su legado y explica que hoy esta provincia quiera reconocer no sólo al gran torero, sino sobre todo a la gran persona», ha señalado.
La máxima distinción provincial
La Medalla de Oro, Honor y Gratitud constituye la máxima distinción que concede la Diputación Provincial de Albacete y reconoce a personas cuya trayectoria haya contribuido de forma extraordinaria al prestigio y engrandecimiento de la provincia. Para Cabañero, Dámaso González reúne sobradamente esos méritos por haber llevado el nombre de Albacete dentro y fuera de España y por haber engrandecido esta tierra tanto con su carrera profesional como con su calidad humana.
Tras aprobarse oficialmente la concesión, el Salón de Plenos ha roto el protocolo para dedicar una larga ovación al maestro, en un momento emotivo compartido con su familia.
Cabañero ha explicado que, aunque la concesión de la Medalla ya es efectiva tras el acuerdo plenario, la Diputación acordará con la familia la fecha para celebrar el acto solemne de entrega. «Queremos encontrar el momento adecuado para hacer un acto bonito, un acto que tenga la relevancia que Dámaso merece y con el que toda la provincia pueda rendirle el homenaje que le corresponde», ha concluido.
