La empresa Julián Soler S.A., fundada en 1968 por Julián Soler Marqués, es pionera en España en la producción y exportación de mosto concentrado de uva, llegando a multitud de países de todo el mundo, desde Quintanar del Rey, en la provincia de Cuenca, pero muy ligados a Albacete.
De hecho, forman parte de la Confederación de Empresarios de Albacete (FEDA), que recientemente les otorgó el Premio a la Empresa Familiar, en sus galardones San Juan 2026. Un premio que recibieron con “gran orgullo”, reconociendo tener el ‘corazón partido’ entre la provincia de Cuenca -donde está su sede- y la de Albacete, de quien tienen incluso el prefijo telefónico y que también sienten como suya.
Desde su fundación por Julián Soler Marqués, fallecido en 2024, la empresa ha sabido combinar el legado de su segunda y tercera generación familiar con una gestión profesionalizada, como lo destaca Ana Soler, hija de Julián Soler y presidenta del Consejo de Administración de esta empresa. Una apuesta por la profesionalización donde el equipo humano sigue siendo la clave y en la que mantienen un fuerte arraigo en Castilla-La Mancha y el liderazgo internacional en su sector.

Consuelo Soler Roldán, directora financiera de Julián Soler; y Ana Soler Sanchiz, presidenta del Consejo de Administración.
Tal es la apuesta por el equipo humano en esta empresa que, desde antaño, cada 1 de Mayo aquí el Día del Trabajador se celebra con ellos y con sus familias.
Las instalaciones de la empresa se abren para recibirles y pasar un gran día de convivencia, como lo destaca Ana Soler.

Julián Soler S.A. brilla por su crecimiento sostenido e internacionalización, exportando actualmente cerca del 90% de su producción a más de 60 países. Alcanzando una facturación de 73,7 millones de euros en 2025.
Su apuesta constante por la innovación, la diversificación de productos y la inversión tecnológica ha permitido a Julián Soler posicionarse como referente mundial en soluciones derivadas de la uva.


Orígenes emotivos
Ana Soler destaca, al recordar los orígenes de la empresa que lleva el nombre de su padre, que fue en 1968 cuando él empezó a fabricar mosto de uva concentrado. Él venía de trabajar en una pequeña bodega que su padre tenía en Quintanar del Rey, donde hacían vino. Pero en los años 60 el consumo de vino en nuestro país empezó a descender de forma bastante llamativa y entonces decidieron apostar por un producto alternativo al vino, como era el mosto concentrado, en el que ahora centran su producción, aunque con múltiples variedades adaptadas a cada mercado internacional en los que trabajan.
“Ellos habían oído que era un producto que se empezaba a fabricar en Italia y decidieron instalar un equipo concentrador, que fue el primero que hubo en Castilla-La Mancha y empezar a fabricar este producto para dar salida a la uva de la zona”, recuerda Ana Soler.
Eso sí, se encontraron con el gran problema de que tenían un producto totalmente desconocido e innovador. No tenían clientes, nadie los conocía en España y tenían que pagar a los agricultores. Así, por “pura necesidad y por puro compromiso con la comarca, con los agricultores, mi padre se fue con un diccionario de inglés en la mano a Inglaterra a buscar los primeros clientes”. Recuerda emocionada Ana Soler, quien destaca que “hoy en día, esos primeros clientes que él encontró todavía son clientes nuestros”. “Me gusta mucho contar esto porque forma parte de la filosofía de empresa, la relación a largo plazo con los clientes”, pone de relieve.

Imágenes antiguas de la empresa Julián Soler, S.A.
Los primeros clientes ingleses fueron una empresa que hacían unos kits para hacer vino en casa. Vendían el mosto en envases de litro, junto a un sobre de levadura, para que los ingleses se hicieran su propio vino y a un precio más económico.
Y así fue como empezaron a encontrar los primeros clientes. Después, Julián Soler siguió viajando a Centro Europa, Alemania, Holanda, Japón, China, etcétera y, poco a poco, con la ayuda de agentes, de intermediarios, de traductores siguió expandiendo la empresa. Siempre con el apoyo de su mujer, Manuel Sanchiz, un pilar fundamental para Julián Soler y su familia.

Así fue como Julián Soler S.A., desde 1968, se dedica exclusivamente a la producción de mosto. En la actualidad, elaboran mosto concentrado de uva blanca y de uva tinta, enfocados en calidades especiales, por ejemplo, mostos orgánicos, ecológicos, sin alérgenos.
En aquellos momentos iniciales, la empresa comenzó con cinco empleados y, en la actualidad, son 90 personas fijas todo el año y en campaña de vendimia llegan a 130.


Vidartis, el alma de Julián Soler
Julián Soler S.A. sobresale también por su compromiso con la transmisión de valores de empresa familiar, el empleo estable, la formación y la responsabilidad social mediante iniciativas educativas y culturales como el proyecto Vidartis.
Un proyecto que, precisamente, surgió cuando Ana Soler realizó el máster MBA Executive de la Escuela de Negocios FEDA. Y que siente como el alma de Julián Soler.

Ana Soler, con algunas de las obras de Vidartis.
A través de este proyecto, se utiliza el el mosto que fabrican “para darle un uso innovador, distinto, para utilizarlo como un pigmento artístico”, como destaca Ana Soler, quien indica que llevan a cabo colaboraciones con instituciones educativas, por ejemplo, donde los estudiantes pueden acercarse al mosto, a la uva, de una forma distinta. Así, pueden pintar con sus manos, experimentar, hacer sus propias creaciones.
También llevan a cabo colaboraciones con asociaciones sin ánimo de lucro, por ejemplo con la Asociación Española contra el Cáncer, donde las pacientes y voluntarias pudieron pintar abanicos con su mosto, que después se entregaron el 8 de marzo por el Día Internacional de la Mujer.
En definitiva, pinceladas de mosto que demuestran la gran empresa familiar en el legado de Julián Soler.



Productos de Julián Soler S.A.
