Por Carlos Garrido
La selección española se proclamó el pasado fin de semana campeona del Mundialito de Albacete tras imponerse a Bolivia en una emocionante final que se decidió en la tanda de penaltis.
La selección española ya forma parte de la historia del Mundialito de Albacete. En su primera participación en el torneo, el combinado nacional logró proclamarse campeón tras superar a Bolivia en una apasionante final que mantuvo la emoción hasta la tanda de penaltis, donde España terminó imponiéndose para levantar el título.
El encuentro, disputado el pasado sábado, comenzó con un gran ambiente en las gradas y un mensaje de convivencia, con ambos equipos posando juntos tras una pancarta contra la violencia antes del pitido inicial. Sobre el césped, España dominó buena parte de la primera mitad, con Alberto Perea llevando el peso del juego y generando numerosas ocasiones. Sin embargo, el calor pasó factura y el encuentro fue igualándose con el paso de los minutos.
En la segunda parte, el combinado español apostó por un planteamiento más replegado, buscando hacer daño a la espalda de la defensa boliviana. Las ocasiones llegaron para ambos equipos, pero cuando el partido parecía encaminado hacia el triunfo español, Bolivia igualó el marcador desde el punto de penalti en los últimos minutos, obligando a decidir el campeonato desde los once metros.
Allí emergió la figura de Eguren, elegido mejor jugador de la final. El guardameta firmó una actuación sobresaliente durante el encuentro, deteniendo además un penalti en el tiempo reglamentario y dos lanzamientos en la tanda definitiva. Tras varios aciertos y errores por parte de ambos equipos, Jony transformó el penalti decisivo para desatar la celebración española.
Más allá del resultado, Pepe Sáez, miembro del staff técnico, reconoce que el mayor éxito del proyecto ha sido el grupo que se ha formado. «Se siente una alegría tremenda. Conseguimos el objetivo que nos habíamos marcado desde el principio, que era hacer un equipo competitivo y ganar el torneo. Pero, sobre todo, nos sentimos orgullosos de haber representado a nuestro país en Albacete y de haber conseguido hacer una piña enorme con jugadores que durante el año somos rivales en las ligas locales.»
El combinado español llegó al campeonato prácticamente sin tiempo para preparar la competición, con apenas un par de amistosos y reuniendo futbolistas procedentes de diferentes equipos. Sin embargo, el grupo fue creciendo conforme avanzaba el torneo.
«Fuimos creando una familia. Empezamos con poca compenetración, pero partido a partido el equipo fue creciendo muchísimo. El mérito de Fede es enorme, porque juntar gente de tantos sitios distintos y conseguir ese ambiente no es nada sencillo.»
Sobre la final, Pepe reconoce que la tanda de penaltis fue uno de los momentos más complicados del campeonato: «Ningún futbolista quiere llegar a los penaltis. Veníamos tocados porque nos habían empatado al final y llegamos con mucha presión. Pero los jugadores demostraron mucha personalidad y tiraron con muchísima decisión. Y, sobre todo, si hoy somos campeones es gracias a Eguren. Hizo un partido espectacular y fue decisivo.»
Precisamente el portero fue uno de los grandes nombres propios del campeonato, confirmando el excelente nivel que mostró durante toda la competición y convirtiéndose en uno de los pilares del éxito español.
Pepe también quiso poner el foco en la organización del torneo y lanzar un mensaje de apoyo tras algunos incidentes aislados registrados durante la competición.
«Nosotros no hemos tenido ningún problema con ningún equipo. Todo lo que se ha visto son momentos aislados protagonizados por muy pocas personas. El torneo ha sido muy bonito y creo que hay que reconocer el enorme trabajo que ha hecho Giancarlo y toda la organización para que todo saliera bien.»
Pepe considera que esos episodios no deben empañar una competición que reúne cada verano a decenas de futbolistas y aficionados de diferentes nacionalidades.
«Hay muchísimos equipos ejemplares y la convivencia ha sido fantástica. Lo que hay que hacer es aislar a quienes provocan esos incidentes y seguir apostando por un torneo que merece mucho la pena.»
Después de conquistar el título, la intención pasa ahora por dar continuidad a un proyecto que nació prácticamente de manera improvisada y que ya se ha ganado un hueco dentro del Mundialito.
«La mayoría queremos volver. Bolivia se merece una revancha porque hicieron un campeonato espectacular y todos los equipos compitieron con muchísimo nivel. Nosotros hemos disfrutado muchísimo, hemos hecho un grupo increíble y creemos que esta selección puede seguir representando a España durante muchos años», concluye.
