Raúl Cimas ha hecho gala de su gran humor en el pregón de la Feria de Albacete 2026, acto que marca el inicio de una fiesta declarada de Interés Turístico Internacional. Junto al alcalde de Albacete, Manuel Serrano, Cimas llegaba al balcón del Museo Municipal de Albacete bajo el que aguardaban miles de personas para escuchar su pregón.
La cantautora albaceteña María Rozalén ha estado entre los asistentes en el Salón del Museo Municipal, en un pregón donde la sorpresa ha sido la colaboración final del mítico Parrita, con su bombo desde el balcón, desde donde tanto él como Cimas han pedido animar al Albacete Balompié.
Cimas, que en el inicio de su pregón recordaba los nervios que tendría su madre o daba las gracias a sus compañeros de ‘La hora Chanante’, señalaba después que «Albacete es una ciudad amable, que tiende puentes: esta ciudad inventó el tardeo ¿Qué mejor puente se ha hecho en el mundo que juntar las cañas con la cena? Por este tipo de cosas, se dice que el pueblo albaceteño está mejor dotado física e intelectualmente que el resto de seres humanos del planeta. No te digo ya de la región».
«Aún así, no seríamos albaceteños si no fuéramos buenos anfitriones. Hermanos de Cuenca, Ciudad Real, Guadalajara y Toledo, ¡ Bienvenidos a la capital!», destacaba.
Con algún zasca a Murcia en su pregón, ni el alcalde podía aguantar la risa y hasta se tenía que tapar por momentos.

También lanzaba «unos recordatorios ‘pa’ los de fuera». «Al albaceteño le puedes pedir explicaciones siempre que quieras, faltaría. Pero te puede responder – ea -. ¡Y con eso, vale! No lo vamos a volver a repetir. Os pedimos por favor que no llaméis a un niño de Albacete por su nombre de pila, podría asustarse. Aquí se les dice “ nene” o “nena”», indicaba Cimas.
Bromeaba con que» «Somos una ciudad puntera en lo que se conoce como “urbanismo descriptivo”: En Albacete si vas por el parque y llegas a la punta, eso se llama la punta del parque. Y si tiras para el sur, parque sur. En la punta hay una farola, que se llama “la Farola”. Si vais por la calle del Rosario y veis una posada, esa es la posada del Rosario. Para hacer el polígono industrial buscamos un campo que estuviera llano. Así nació “ el polígono Campollano”. Si veis una escultura de un señor sembrando, eso es “El sembrador”. No confundir con otro monumento en el que sale un cuchillero, que ese es “ el monumento al cuchillero”. A la zona de copas se le llama “la zona”».
Seguía con que «si vienes en tren llegarás a la estación y verás una avenida. Esa es la avenida de la estación. Al final, hay un parque en línea que se llama parque lineal y verás una fuente con ranas, a la que pusimos de nombre “la fuente de las ranas”». Y advertía que «si te pierdes en Albacete bajo ningún concepto debes viajar a Bangkok», aunque «pese a todo, hay alguno que se pierde. Estos días podremos ver a alguno por la mañana desorientado, un pelín afectado… os pido que no le juzguéis porque bien podría ser el pregonero».

La Feria, un reflejo de la ciudad
Continuaba valorando que «la feria es un reflejo de la ciudad : a un lado hay unos molinos, llamados “los molinos de la feria”. Desde ahí sale un paseo que recorre la feria, a ese paseo se le llamó “el paseo de la feria”. Ahí están las atracciones. En Albacete las llamamos, no sin cierta soberbia, “los cacharros”. Que no se enfaden los feriantes, valoramos vuestro trabajo. Les llamamos así porque nos resultan divertidos. Llamamos igual al barco pirata que a un cubata. Al otro lado veréis un pincho. A eso le pusimos “el pincho de la feria”. Ese es el lugar para quedar, un auténtico símbolo y envidia de la nación».
Se refería a que: «En otras ciudades tan importantes como ésta, la gente queda en la puerta del sol; Un lugar en el que no hay puerta y sol, según el día y la hora. El pincho de la feria es sencillo y práctico. Y a diferencia de la sagrada familia, ya está terminado. Lo único malo es que todavía no se puede visitar por dentro. Detrás hay unos edificios redondos, llamados “redondeles”. Los hicimos redondos para diferenciarnos del pentágono. Y nos salió mejor ¡Va a ser lo mismo barrer cinco esquinas que ninguna! Son redondos porque en Albacete nos gusta así. Sólo hace falta que veáis la cantidad de rotondas que tenemos. A Albacete llegó el compás y dos siglos después, la escuadra. Nos gustan tanto que a unos recreativos le pusieron “rotonda”. Ahí fueron directos a la psique. Los redondeles son como una gran paellera. Y dentro de la paella, unos se cuecen y otros se enriquecen. ¡Pero para eso hemos venido!».

Animaba a todos a divertirse: «La feria no tiene fisuras. Vosotros sólo tenéis una misión: pasarlo de puta madre. Que en eso, nadie nos va a dar lecciones. Que sé que algunos lleváis entrenando todo el año. Hay unos versos de María Rozalén, que salen en el próximo disco, de momento solo los he leído yo… que dicen: “te vi el 7 de septiembre, rebosante de alegría, luego te vi el 17, y en la UCI te atendían”. Digo esto para que tengamos cabeza: Hagamos que la policía, bomberos, sanitarios, camareros, cocineros, profesionales de la limpieza … en fin, a todos los que nos cuidan, que tengan también una buena feria. Desde ya, os damos las gracias».
«Dicen que nadie es profeta en su tierra. ¿Quién quiere ser profeta pudiendo ser pregonero? El profeta anuncia un poco de todo, el pregonero anuncia la feria ¡ Que es lo mejor que hay en la galaxia!», concluía Raúl Cimas, que terminaba su pregón destacando que: «A los que hayáis tenido un mal año, ¡os vamos a cuidar! A los que lo hayáis tenido bueno: disfrutad, que ya vendrán las curvas. Por los que estamos, por los que nos faltan, por los que vendrán.¡Viva Albacete! ¡Viva la feria! ¡Viva la virgen de Los Llanos!.
El alcalde de Albacete, instantes antes del pregón de Cimas, ha animado también a disfrutar de la que define como la «mejor» Feria de España.




















































