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Tobarra le gana el pulso a la lluvia y pone el último compás en el stand de la Diputación

Había que poner el último compás a diez días en los que los pueblos de Albacete han hecho especialmente suya la Feria desde el stand de la Diputación, y Tobarra ha asumido el reto incluso bajo la lluvia.

El agua ha aparecido este jueves en el cierre de ‘Marcando el compás’, pero no ha impedido que la localidad haya llegado al corazón del Recinto Ferial presumiendo de aquello que mejor la define: su gente, su música, sus bandas, su Semana Santa, sus 104 horas de tambor y una extraordinaria capacidad para transmitir todo ese patrimonio de generación en generación.

Con Raquel Cortijo conduciendo una tertulia que ha contado con María Plaza como intérprete de lengua de signos, el último ‘Marcando el compás’ de la Feria 2026 ha reunido al presidente de la Diputación, Santi Cabañero; a la alcaldesa de Tobarra, Estefanía Escribano; al director de la Sociedad Unión Musical Santa Cecilia, Ángel Sánchez; y al responsable de la Banda Juvenil Eduardo Sanchiz Morell, Juan Antonio Martínez Ballesteros.

Y Tobarra ha llegado como lleva haciendo las cosas durante generaciones: haciendo ruido, en el mejor sentido de la expresión.

     Cabañero: “Albacete ya no es esa gran desconocida; hoy somos parada y fonda”

El cierre ha permitido a Cabañero echar la vista atrás y resumir buena parte de la filosofía que ha inspirado este espacio durante toda la Feria: utilizar este escaparate extraordinario para despertar las ganas de descubrir los 87 municipios de la provincia.

El presidente ha recordado que durante años se habló de Albacete como “una gran desconocida”; expresión que, a su juicio, la provincia está dejando definitivamente atrás.

“Tenemos una provincia maravillosa, con pueblos llenos de cultura, tradición y patrimonio”, ha señalado Cabañero, destacando que Albacete ha ido dejando de ser ese territorio que algunos entendían simplemente como lugar de paso entre Madrid y Levante: “Hoy somos parada y fonda y quienes nos conocen, repiten”.

En ese avance, ha situado también a la Feria como un escaparate privilegiado para mostrar el potencial provincial, especialmente el de aquellos municipios que por su tamaño o ubicación pueden resultar menos conocidos.

Pero Cabañero ha lanzado también una invitación muy concreta: que ese interés por la provincia no termine este 17 de septiembre. “En la Feria de Albacete hay que estar en la ciudad de Albacete”, ha señalado, “pero el resto del año también hay que ir a los pueblos”, visitarlos, disfrutar de su gastronomía y consumir en ellos, porque esa actividad “es muy necesaria para que se pueda seguir viviendo” en el medio rural.

     Ni la lluvia puede con Tobarra

Y pocas imágenes podían explicar mejor ese orgullo de pueblo que la que ha dejado Tobarra en esta última jornada. La lluvia ha complicado la llegada de la Sociedad Unión Musical Santa Cecilia, pero músicos y músicas han esperado su oportunidad y han realizado su particular entrada por el Recinto Ferial hasta alcanzar el stand provincial.

La propia alcaldesa ha agradecido especialmente el esfuerzo de quienes han dejado por unas horas trabajos y estudios para estar presentes, recordando que tenía claro que, pese al agua, la banda acabaría saliendo: “Nos hemos mojado muchas veces en Tobarra y la banda mucho más. En Tobarra la música es todo”.

Escribano ha descrito una localidad en la que prácticamente se nace con un instrumento en casa —y, especialmente, con un tambor— y donde la música actúa como elemento de cohesión desde la infancia hasta edades avanzadas.

“Tobarra es un pueblo acogedor. Todo el que llega a tocar el tambor o llega a Tobarra tiene un amigo”, ha resumido, situando precisamente en la música y las personas dos de los grandes patrimonios de la localidad.

     Más de 120 músicos y una Escuela con más de 120 alumnos

La Sociedad Unión Musical Santa Cecilia ha permitido poner cifras a esa pasión. Su director, Ángel Sánchez, ha explicado que existen vestigios de actividad bandística en Tobarra desde el siglo XIX y que actualmente la Sociedad cuenta con más de 120 músicos, mientras que su Escuela de Música supera también los 120 alumnos y alumnas aprendiendo instrumento y lenguaje musical.

Una enorme cantera para una formación que acompaña a Tobarra durante todo el año y que adquiere un protagonismo especial en su Semana Santa, además de celebrar conciertos y actividades coincidiendo con Santa Cecilia, Navidad, primavera, verano o San Roque.

Sánchez, que lleva alrededor de un año al frente de la agrupación, ha destacado sobre todo haberse encontrado “un gran grupo de personas” con enormes ganas de hacer música.

Y ese empuje ya se traduce en nuevos retos. Tras participar recientemente en un certamen nacional de interpretación de música de Moros y Cristianos, donde la formación obtuvo un segundo premio, el director ha situado como objetivo para los próximos años intentar llevar a Santa Cecilia al Certamen Internacional de Bandas de Música de Valencia. “Tenemos que ir a Valencia a demostrar lo que se hace aquí”, ha afirmado.

     La Banda Juvenil, el lugar donde empieza el futuro

Si Santa Cecilia representa la trayectoria y el presente, la Banda Juvenil Eduardo Sanchiz Morell ha permitido hablar del futuro. Juan Antonio Martínez Ballesteros ha explicado que esta formación funciona desde hace unos ocho o nueve años como paso previo hacia la banda titular, ofreciendo al alumnado algo que va mucho más allá de aprender individualmente un instrumento: descubrir cómo se escucha, se trabaja y se crece dentro de una agrupación.

Los chicos y chicas comienzan a incorporarse tras sus primeros cursos de lenguaje musical, compartiendo además proyecto con personas adultas que han decidido acercarse a la música más tarde.

Porque, como ha reivindicado Martínez Ballesteros, “la música no tiene edad”. La Banda Juvenil participa ya en citas como Santa Cecilia o los conciertos navideños junto a la formación titular y desarrolla intercambios con otras escuelas, convirtiéndose en una auténtica cantera y, al mismo tiempo, en un espacio de convivencia intergeneracional.

     104 horas de tambor y un patrimonio que aspira a un nuevo reconocimiento

Hablar de cómo suena Tobarra ha llevado inevitablemente la conversación hasta uno de sus sonidos universales: el tambor.

Su Semana Santa está declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional y las tamboradas forman parte desde 2018 del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO. Durante 104 horas de toque ininterrumpido, el tambor se convierte en expresión colectiva de todo un pueblo.

Estefanía Escribano ha explicado que el Ayuntamiento trabaja en la documentación para solicitar la declaración de la Semana Santa de Tobarra como Fiesta de Interés Turístico Internacional, con la previsión de elevar próximamente el expediente al Ministerio competente.

La alcaldesa ha defendido que alcanzar este reconocimiento supondría hacer justicia “al trabajo de muchas generaciones” y sería importante no sólo para Tobarra, sino para el conjunto de la provincia.

Cabañero ha respaldado esa aspiración, señalando que la Semana Santa tobarreña “se vive todo el año” y que la eventual consecución del reconocimiento “no va a ser ningún regalo, va a ser un acto de justicia”.

     Jóvenes que cuentan Tobarra en el lenguaje de su generación

Pero el último ‘Marcando el compás’ también ha dejado claro que conservar una tradición no significa dejarla quieta. Ahí ha entrado en escena 104 TV, un proyecto impulsado por jóvenes tobarreños —varios de ellos vinculados también a la música— que utiliza el audiovisual y las redes sociales para contar la historia, el patrimonio, las tradiciones y la cultura de su municipio.

El propio nombre alude a las 104 horas del tambor y su trabajo incluye vídeos, entrevistas y contenidos musicales, entre ellos espacios dedicados a compositores de marchas procesionales.

Precisamente, 104 TV ha elaborado el vídeo proyectado durante la tertulia para responder a una pregunta aparentemente sencilla y, en Tobarra, inmensa: ¿a qué suena un pueblo?Y la respuesta ha reunido banda de música, agrupaciones, coro, piano, charangas y, por supuesto, tambor. Una muestra de cómo las nuevas generaciones no se limitan a heredar la tradición: también la documentan, reinterpretan y proyectan hacia nuevos públicos.

     El último compás tenía que sonar

La lluvia había obligado a modificar algunos planes, pero había algo a lo que Tobarra no estaba dispuesta a renunciar: sonar. Por eso, cuando la tertulia llegaba a su fin, ha aparecido un tambor. Y el último ‘Marcando el compás’ de la Feria 2026 ha terminado precisamente con ese sonido que identifica a la localidad mucho más allá de sus fronteras.

Como en cada una de las jornadas del ciclo, la Diputación ha entregado al Ayuntamiento y, en esta ocasión, a la Sociedad Unión Musical Santa Cecilia una escultura inspirada en la fachada del Palacio Provincial e incorporando motivos musicales, como recuerdo de su paso por el stand y como guiño al 75 aniversario del Real Conservatorio Profesional de Música y Danza.

Así ha terminado un recorrido que durante la Feria ha permitido que distintos municipios tomaran cada día el stand provincial para enseñar quiénes son, qué conservan, qué crean y hacia dónde quieren avanzar.

Y el último golpe de ese recorrido lo ha dado Tobarra. Porque podía llover. Podían cambiar los planes. Pero si había que poner el último compás a la Feria 2026, Tobarra tenía claro que iba a hacerlo sonando.