La calidad del aire que respiramos cambia cuando cambia la movilidad. Así lo muestran las mediciones realizadas por la Asociación de Ciclismo Urbano de Albacete (CURBA) durante el pasado domingo 27 de septiembre, cuando se celebraba el día sin Coches y repetidas al día siguiente lunes, con el tráfico habitual de la ciudad, según han informado hoy, en un comunicado.
Un ciclista voluntario de CURBA recorrió el domingo varios tramos de Albacete equipado con un dispositivo portátil para medir la concentración de partículas finas PM2,5, uno de los principales indicadores de contaminación atmosférica. El recorrido se repitió el lunes, a la misma hora y por los mismos tramos, pero esta vez con el tráfico habitual de vehículos a motor.
Los resultados obtenidos en los tres tramos analizados muestran una diferencia clara: el domingo, con las calles libres de tráfico motorizado, se registraron concentraciones de entre 0 y 3 µg/m³ de PM2,5, mientras que el lunes los valores oscilaron entre 1 y 12 µg/m³. De acuerdo con la clasificación de la Organización Mundial de la Salud, los registros del domingo se situaron en niveles buenos, mientras que los del lunes alcanzaron niveles moderados.
Más allá de las cifras, la comparación permite observar de forma directa cómo las condiciones de movilidad de una ciudad pueden influir en el aire que respiran sus habitantes.
Ciencia ciudadana sobre dos ruedas
Las mediciones forman parte de Pedaleando con Aire Limpio (Cycling with Clean Air), un proyecto de ciencia ciudadana impulsado por ConBici en el que participan organizaciones ciclistas
de 16 ciudades españolas. Desde hace cuatro años, personas voluntarias recorren las calles en bicicleta para recoger datos sobre la exposición a partículas contaminantes y contribuir al conocimiento de la calidad del aire urbano.
Para CURBA, estos datos ponen de manifiesto la necesidad de avanzar hacia modelos de movilidad que reduzcan la presencia de vehículos contaminantes en las calles y favorezcan los desplazamientos a pie, en bicicleta y en transporte público.
La contaminación atmosférica tiene además un impacto especialmente relevante en la población más vulnerable. Niños y niñas están expuestos diariamente al aire de las calles próximas a los centros educativos, en lugares donde se concentra buena parte de los desplazamientos cotidianos de las familias.
Abrir las calles a peatones y bicicletas para respirar mejor
En este contexto, CURBA se suma a Streets for Kids – Calles Abiertas para la Infancia, la campaña europea que este otoño reclama calles más seguras, saludables y habitables alrededor de los centros educativos.
La iniciativa, que se desarrolla hasta el 23 de octubre, anima a familias, alumnado, profesorado, AMPAS y asociaciones a organizar acciones para reivindicar calles escolares y espacios donde la infancia pueda caminar, jugar y desplazarse con mayor seguridad.
Una calle segura para la infancia es también una calle mejor para todo el barrio. Por ello, CURBA y ConBici hacen un llamamiento a las comunidades educativas, asociaciones vecinales y juveniles, colectivos ecologistas y organizaciones vinculadas a los derechos de la infancia para que se sumen a la campaña y organicen actividades en sus colegios, barrios o municipios. Porque mejorar la calidad del aire también empieza por la forma en que nos movemos.
