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Cáritas reivindica el derecho a tener un hogar y un lugar al que pertenecer

La realidad de las personas en situación de sin hogar refleja una crisis social y residencial profunda y persistente que afecta cada vez a más personas y familias. Entre los principales factores que empujan a estas situaciones destacan la pérdida de empleo, la imposibilidad de acceder o mantener una vivienda por su elevado coste, los desahucios o los procesos migratorios forzados.

Con motivo del Día de las Personas sin Hogar, que se celebrará el próximo domingo 25 de octubre, Cáritas presenta su campaña bajo el lema “Un hogar, un lugar al que pertenecer”, y que por cuarto año consecutivo ha contado con la participación de personas que han vivido o viven situaciones de sinhogarismo.

La campaña invita a ampliar la mirada sobre esta realidad y recuerda que no tener hogar es mucho más allá que carecer de un techo. Como recoge el manifiesto que esta mañana ha sido leído por la directora de Cáritas Diocesana de Albacete, Rosa García, supone también perder “la familia que sostiene, de la red que protege y de la certeza de contar con un lugar en el mundo donde desarrollar la propia vida con dignidad y plenitud”.

Comunidad, vínculos y sentido de pertenencia

Este año Cáritas pone el foco en aquello que nos une y nos permite construir comunidad: los vínculos y el sentido de pertenencia. Porque un hogar no es únicamente un espacio físico, sino también un lugar donde sentirse seguro, acogido y reconocido. “Nadie puede vivir plenamente desde la intemperie social y emocional. Toda persona necesita un lugar donde sentirse acogida, reconocida y parte de algo común”, subraya el manifiesto.

Desde esta perspectiva, Cáritas recuerda que el ‘sinhogarismo’ es una realidad compleja que no se limita a quienes viven la calle. Su alcance varía en función del grado de exclusión residencial que se considere. Según la Tipología Europea sobre Sinhogarismo y Exclusión Residencial (ETHOS), existen cuatro grandes categorías: personas en situación de calle, sin vivienda, en vivienda insegura y en vivienda inadecuada.

Las personas que duermen en la calle o que encadenan alojamientos temporales representan la cara más visible de este fenómeno. Sin embargo, permanecen prácticamente invisibles quienes sobreviven en chabolas, caravanas, asentamientos, hacinados o en viviendas cedidas de forma precaria. Todas estas situaciones tienen en común la falta de un hogar seguro, estable y adecuado desde el que desarrollar un proyecto de vida. A ello se suman, en muchas ocasiones, los prejuicios y la discriminación que afrontan las personas que las viven. “En el día a día observamos cómo las personas se enfrentan a estigmas y actitudes discriminatorias que han ido en aumento. Frente a ello, es necesario cuestionar las miradas que responsabilizan a las personas de situaciones que tienen causas estructurales. La exclusión residencial no es una elección individual, sino el resultado de factores sociales, económicos y políticos”, ha afirmado Cáritas en el manifiesto.

Ante esta realidad, la entidad hace un llamamiento a cambiar la mirada y reconocer las historias y circunstancias que hay detrás de cada persona. La entidad invita también a fortalecer los vínculos comunitarios y a construir espacios de acogida y pertenencia, desde el convencimiento de que el acceso a una vivienda digna, las relaciones y la participación en la comunidad son fundamentales para el ejercicio de los derechos.

Trabajo en la provincia

A lo largo de esta semana, Cáritas Diocesana de Albacete ha desarrollado diferentes acciones de sensibilización para acercar esta realidad a la ciudadanía. La campaña ha llegado a centros educativos de Almansa, Hellín, Tobarra y Villarrobledo, con el objetivo de favorecer la reflexión y contribuir a romper los estereotipos que rodean al sinhogarismo.

Además, este jueves 22 de octubre, agentes de Cáritas de distintos puntos de la provincia han participado en un acto de sensibilización celebrado simultáneamente en otras ciudades españolas. Durante el encuentro se ha dado lectura al manifiesto elaborado conjuntamente por personas con experiencia de sinhogarismo y por quienes las acompañan en su día a día.

Con esta iniciativa, Cáritas quiere recordar que hacer frente al sinhogarismo exige abordar sus causas estructurales, garantizar el acceso a derechos y fortalecer una comunidad en la que nadie quede al margen. Porque todas las personas necesitan algo más que un techo: un lugar seguro en el que vivir y al que sentir que pertenecen.