La tragedia ferroviaria de Urda, que ya deja el doloroso balance de 69 víctimas mortales, nos llena de consternación. En este momento de profundo duelo, es fundamental visibilizar la fuerza y la entereza de todo un país.
Quienes trabajamos día a día por mejorar nuestras vidas, quienes exigimos mejores servicios públicos y entendemos que una sociedad libre necesita de ciudadanía activa, compartimos hoy la misma tristeza. Nos invade la desesperación y la inevitable pregunta de cómo pudo ocurrir un accidente tan devastador; una tragedia que ha segado tantas vidas, destrozado a decenas de familias y sumido a la sociedad en el silencio.
Este dolor debe dar paso a la reflexión. El duelo nos demuestra que podemos unirnos para salir adelante. En momentos así, las estrategias políticas que buscan desgastar a los gobiernos carecen de sentido. Lo que verdaderamente importa es la respuesta de una ciudadanía que sabe ser crítica, pero también profundamente solidaria.
Es hora de apostar por la unidad y rechazar con firmeza los discursos que fomentan el odio y el enfrentamiento. La prioridad absoluta debe ser el apoyo a las víctimas y la empatía, por encima de cualquier ideología o condición. El odio solo divide cuando más nos necesitamos, siembra sospechas infundadas cuando urge la verdad y nos enemista cuando la cooperación es la única vía para afrontar el futuro.
Una catástrofe como la de Urda es una tragedia nacional. Debe llevarnos a revisar nuestras responsabilidades colectivas y el papel de la política, pero, sobre todo, a frenar en seco la crispación que amenaza nuestra convivencia. Ya hemos demostrado en el pasado nuestra capacidad para superar las mayores dificultades, exigir respuestas con responsabilidad y reconstruirnos desde la solidaridad.
Somos una sociedad madura, capaz de analizar los problemas de frente y aplicar soluciones rápidas y eficaces. Desde esa madurez debemos afrontar este golpe: investigando a fondo para tomar decisiones valientes, reforzando los lazos que nos unen y desterrando el rencor de la conversación pública.
Hoy sufrimos juntos, pero también sabemos que en el abrazo sincero, en el civismo y en la responsabilidad compartida es donde encontramos nuestra mayor unión.
Emilio Sáez Cruz
Secretario general de la Agrupación Municipal del PSOE de Albacete
