
Las aguas de muchos de los ríos que transcurren cerca de las grandes ciudades del mundo contienen cantidades de antibióticos que superan hasta 300 veces los niveles considerados “seguros” por los expertos, según un estudio liderado por investigadores de la Universidad de York (Reino Unido), presentado en la conferencia anual de la Sociedad de Toxicología Ambiental y Química que se celebra en Helsinki (Finlandia).
Y advierten, también que, además de los posibles daños en la fauna y el medio ambiente en general, la presencia de antibióticos como ciprofloxacina, trimetoprim y sulfametoxazol en los ríos es uno de los factores que puede desencadenar la aparición de nuevas variedades de bacterias resistentes a este tipo de medicamentos, un proceso que la Organización Mundial de la Salud considera como una de las grandes amenazas a las que se enfrenta la salud humana en la actualidad.
RÍO JÚCAR
Respecto a Albacete, cabe recordar que Ecologistas en Acción lleva años denunciando que en los ríos españoles, situación de la que no se salva el Júcar, hay una cada vez más elevada presencia de productos como el ibuprofeno, ansiolíticos y hasta cocaína. Destacan que varios estudios de universidades españolas han detectado la presencia de fármacos y drogas en los ríos.
Detallan que por ahora son concentraciones bajas, pero que empiezan a afectar a los insectos. Todavía se está estudiando el efecto que pueden tener a largo plazo en otras especies.
Así, también en Castilla-La Mancha, en el río Tajo, a través de otros cauces de agua como el Jarama o el Manzanares, recibe las aguas residuales de más de seis millones de personas, por eso, a su paso por Toledo, se han detectado sustancias en el agua como ansiolíticos.
En Albacete, el Júcar presenta más niveles de Ibuprofeno.
