
La expansión de COVID-19 plantea muchos retos a nuestro sistema sanitario y social. Uno de ellos es el de poder predecir y cuantificar la emergencia de nuevos casos derivados de contagios comunitarios a escala nacional. Se entiende por contagio comunitario aquellas personas afectadas por el virus para las cuáles se desconoce la fuente de infección, es decir, sin historial de viajes recientes a zonas afectadas, ni vínculos directos con otros contagiados. Una de las mayores dificultades con las que nos enfrentamos es la de la detección temprana de casos para su aislamiento y tratamiento médico. Este virus se caracteriza por un estado epidémico asintomático, o con síntomas leves o moderados, bastante largo, que puede llegar hasta los 14 días de acuerdo con los datos disponibles. El resultado de no tener una detección temprana influye de manera importante en la propagación de la epidemia, y como resultado dificulta en gran medida la implementación de medidas de control eficaces.
Por eso, a través de una web, investigadores de Zaragoza muestran los resultados del riesgo epidémico estimado en España, a nivel de municipios, derivados de un modelo de propagación de epidemias basado en la movilidad habitual (recurrente) entre municipios, de la población activa en España, según datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
En el mapa, que se puede consultar pinchando AQUÍ, se puede ver el riesgo en cada localidad de la provincia de Albacete.
Almansa, con un 0,016%, localidad donde se dio el primer caso de Coronavirus confirmado en la provincia, es donde se da un mayor riesgo en Albacete.
La capital tiene un 0,0043% de riesgo y Chinchilla de Montearagón un 0,00323%, idéntica cifra a la de Pozuelo.
Jorquera, con un 0,00001% está entre las localidades con menor riesgo. En Peñascosa, otro de los municipios con menor riesgo, es del 0,00003%.
