
‘Conocer a los enfermos hasta saborearlos’. Esta frase, sumada a un sinfín de remedios con recursos naturales, es la base de la medicina ancestral que investiga el médico albaceteño Juan Miguel Armero, que acaba de regresar de Brasil. Así recoge hoy su historia DiarioSanitario, que recuerda que Armero trabaja como médico de refuerzo en el Sescam, ahora en Bogarra y Balazote.
Este médico destaca que la encanta medicina rural, más cercana con el paciente y que ahora ejerce con Bogarra y Balazote. Precisamente, ese contacto con la sierra albaceteña es lo que le ha llevado a interesarse por la medicina ancestral. Igual que en esta provincia se conocen las propiedades del tomillo o del cardo mariano, en países como Brasil, en remotos poblados como el que acaba de visitar, aún se conservan remedios ancestrales que han pasado gracias a la tradición oral de padres a hijos.
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El objetivo del Dr Armero es rescatar esos conocimientos para buscar en los remedios naturales tanto la base científica como la fórmula para que no se pierdan en un cambio de generación. Para ello, este médico se matriculó en la Universidad de Rosario, en Argentina, que tiene una diplomatura basada en la medicina tradicional o ayurveda.
Estos estudios le han puesto en contacto con una conocida cardióloga argentina, Lucía de Vicenti, que ha sido quien le ha acompañado en una auténtica aventura, ya que llegar hasta el poblado de Brasil no fue fácil. Los accesos eran complicados y los indígenas celosos guardianes de su intimidad. Pero, como relata en Diario Sanitario, pudo llegar y acabó escuchando las recetas de la ‘sanadora’ del lugar.
El objetivo no es otro que el de escuchar, tomar nota y muestras, con el fin de comprobar si esa medicina ancestral que se practica en el poblado al que llegó el médico albaceteño tiene una base científica que se pueda aplicar en la actualidad.
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