
Dos horas y medias, cronometradas y exactas, es el tiempo que han estado ‘debatiendo’ los candidatos de las cinco principales formaciones que concurren a las Cortes Regionales el 28-M, en un evento organizado en Castilla-La Mancha Media (CMM). Y aunque se les llame debates, lo cierto es que los formatos siguen siendo más bien una exposición de intenciones, de venta de programas y del todos contra el que gobierna -en este caso el socialista Emiliano García-Page- donde la candidata de Ciudadanos, Carmen Picazo, ha sido la única con más intención de debatir con sus contrincantes.
El popular Paco Núñez o el candidato de Vox, David Moreno, más que debatir con Page se han ‘enzarzado’ con el presidente de la Junta y candidato del PSOE a la reelección, a quien el líder de Unidas Podemos, José Luis García Gascón, no ha dejado de tenderle la mano para un «Gobierno progresista» si se cumplieran las mejores previsiones para ellos del CIS de Tezanos y entraran en las Cortes.
No puede sorprender a nadie la insistencia de las formaciones de izquierdas, especialmente de Page, en sacar a escena a la que fuera presidenta de la Junta con el PP, María Dolores Cospedal, reiterando sus recortes. Le ha recordado Gascón que más de uno siguen sin revertir y ellos llevan ocho años en el Gobierno. Claro, que los cuatro primeros gobernaron en coalición con Unidas Podemos.
También era de esperar que Bildu y lo de que Pedro Sánchez es «socio de los terroristas» entrara en el debate. Demasiado ha insistido Núñez en estos temas nacionales en la primera mitad del debate. Menos mal que en la segunda ya ha apostado más por hablar de sus propuestas para gobernar en esta tierra. Y lo que sí que no se esperaba es que fuera precisamente él, Núñez, quien sacara a escena al expresidente socialista de la Junta José Bono, para hablar bien de él y de sus pactos en materia de agua que quedaron después en poco por el Gobierno central de Zapatero.
Picazo comenzaba reprochando a Page su expresión de los «hombres de raza» y Núñez, en otro momento del debate, afeaba a Page que no viajara por la región. Le contestaba Page que claro que lo hacía y que pruebas tenía.
El candidato de Vox planteaba una región en ruinas, mientras Gascón no dejaba de pedir el voto para la izquierda, porque «con el PP y Vox volverán los recortes en la Educación, los Servicios Sociales o la Sanidad pública».
Picazo ponía, desde el minuto uno, más el foco en los problemas digamos más reales de los castellano-manchegos, como las dificultades de los jóvenes para acceder a un trabajo estable o una vivienda; o los problemas de Hospitales como el de Albacete, al que instaba García-Page a visitar «para ver, por ejemplo, en qué estado están los baños», «más allá de poner en las pantallas de la televisión que ahora es gratis».
Núñez insistía en la alianza con Madrid y Andalucía, a lo que Page le animaba «a no tener complejos» y recordaba que él ya había llegado a acuerdos con esos gobiernos, al tiempo que Vox reiteraba lo bien que a su juicio lo están haciendo en Castilla y León.
Mientras las críticas le llovían por todos lados, como suele ser habitual en estos debates en que todos ‘van contra’ el que manda, Page ironizaba con que si unos le llamaban «rojo peligroso» y otros «que soy casi nazi» consideraba que es la opción de «centro» y más «moderada» para seguir al frente de la región.
El candidato del PSOE no dejaba de decir a Núñez que era heredero de Cospedal, a lo que Núñez ha expresado que «no soy heredero de nadie» y ha recordado, en más de una ocasión, que cuando Cospedal estaba en la Junta él era alcalde de Almansa, sin hacer referencia a su paso también como presidente de la Diputación.
Page seguía tirando de ironía y entonces indicaba que «no si usted no es el heredero de Cospedal, el que heredó lo que dejó fui yo».
Las discrepancias entre ambos fueron las más evidentes, conscientes también de que se juegan que uno de los dos sea el presidente de la Junta tras el 28-M. Núñez le repitió que «su palabra no vale nada» y Page le pidió que «no diga usted eso, que no es verdad».
En este juego de que ganará uno u otro cabrearon al resto. Especialmente Page que apuntó a que todo ‘pinta’ a que ni Ciudadanos ni Unidas Podemos estarán en las Cortes Regionales. Picazo le afeó que «todo tenga que ser susto o muerte» y defendió sus propuestas para ayudar a las familias de clase media como el proyecto que necesita esta región. Y García Gascón le pidió que no reniegue del CIS de Tezanos, que por cierto le daba la mayoría a Page, y que planteaba que su formación podría tener uno o dos diputados «y ser decisivos en un Gobierno progresista».
El único que, por cierto, se saltó las reglas del juego en el debate fue Gascón, cuando intentó dar a Page y a Núñez una botella con agua del Tajo, visiblemente sucia. El moderador le recordó que ellos mismos habían pactado que ningún candidato podía moverse de su sitio, algo que él afirmó desconocer y dejó la botella en su atril, donde podía salir en plano.
Tras la exposición de programas y acciones, poco debate y bastantes ‘pullas’, llegaba el minuto de oro de cada uno de los candidatos. Antes, Page había rechazado contestar a algunas preguntas concretas, especialmente de Vox y el PP, aludiendo a que no era al que más tiempo le quedaba.
