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El Colegio Ana Soto de Albacete inaugura su proyecto Patios Activos

El CEIP Ana Soto de Albacete capital celebraba este miércoles, por la tarde, la fiesta de inauguración de su nueva megafonía y del proyecto Patios Activos. El colegio, que inicia un nuevo curso escolar con equipo directivo renovado, al frente del cual está el profesor Fran Molina, ha estado trabajando este verano en los Patios Activos que los escolares podrán disfrutar ya desde el primer día de clase.

La instalación de la nueva megafonía y la puesta en marcha de este proyecto en los patios ha sido posible gracias a la gran aportación del AMPA del centro y lo mucho que los docentes se han involucrado también en hacerlo realidad. La comunidad educativa se ha ido reuniendo este verano para pintar los juegos en el suelo del patio -diversión popular de gran entretenimiento que favorece la convivencia entre alumnos- y ayer se inauguró con una fiesta, organizada por el AMPA, a quien Molina ha agradecido su trabajo por el colegio.

Para el desarrollo de los Patios Educativos se ha contado con la colaboración del IES Tomás Navarro Tomás, también de la capital albaceteña, a través de su ciclo de FP de Servicios Socioculturales y a la Comunidad. Así, para el desarrollo de los patios activos e inclusivos se contará con la colaboración del alumnado de Formación Profesional de la familia profesional de Servicios Socioculturales y a la Comunidad, que participará como apoyo a los docentes durante los periodos de recreo.

Su función será colaborar en la organización y dinamización de las actividades, acompañar al alumnado y favorecer su participación, teniendo en cuenta las características, necesidades, intereses y capacidades de cada niño y niña. Esta colaboración permitirá ofrecer una atención más cercana e individualizada, facilitar la inclusión del alumnado que pueda presentar mayores dificultades de participación y favorecer un clima de convivencia positivo.

Un Proyecto, el de “Patios Activos Ana Soto” que beneficiará tanto a los alumnos de Infantil como a los de Primaria y que «pretende transformar los recreos del centro en un espacio más variado, participativo, inclusivo y educativo mediante la creación de diferentes zonas de juego (suelo y paredes) y la incorporación de una propuesta de actividades en los diferentes espacios de los que dispone nuestro colegio», como ponen de relieve desde la dirección del centro.

La necesidad de trabajar estos aspectos radica en la importancia que tiene un buen clima de convivencia no sólo a nivel escolar, sino también a nivel social. El objetivo principal es, por tanto, ofrecer mayor variedad de juegos y alternativas durante el recreo, evitando que la actividad se concentre exclusivamente en unas pocas prácticas deportivas. Se pretende que el alumnado pueda elegir entre propuestas motrices, cooperativas, juegos tradicionales, creativas, de precisión, de estrategia y de descanso activo.

La idea es aprovechar los espacios y materiales disponibles, estableciendo zonas claramente identificadas a través de carteles informativos en los que se plantean a los escolares distintos retos y opciones de juego. De esta manera, se intenta atender simultáneamente a número tan elevado de alumnos de nuestro centro, sin necesidad de que todos participen en la misma actividad, con la idea central de que haya más participación, se relacionen más y así puedan disfrutar del recreo.

A qué da respuesta

El recreo constituye un momento educativo relevante dentro de la jornada escolar. En él se producen interacciones sociales, decisiones autónomas, aprendizajes relacionados con la convivencia y numerosas oportunidades de actividad física. De ahí que este proyecto responda a las siguientes necesidades:

– Ampliar la oferta de juegos disponibles durante el recreo.

Objetivos específicos

– Incrementar el número de propuestas de juego.

– Diversificar las actividades: motrices, deportivas, cooperativas, tradicionales, creativas, tranquilas y cognitivas (ajedrez y juegos de mesa).

– Favorecer la participación de alumnado con diferentes habilidades.

– Desarrollar las habilidades sociales entre el alumnado.

– Mejorar el uso compartido de patios y zonas comunes.

– Reducir conflictos derivados del fútbol.

– Evaluar periódicamente qué juegos funcionan mejor y ajustar la oferta.

– Facilitar que alumnos con diferentes intereses encuentren actividades atractivas y motivantes.

– Evitar la monopolización de determinados espacios por un único tipo de juego.

– Favorecer la participación del alumnado que no se identifica con el fútbol.

– Incrementar las oportunidades de movimiento y actividad física.

– Crear espacios de juego tranquilo.

– Convertir el recreo en un espacio organizado sin perder su carácter voluntario y lúdico.