Por Carlos Garrido
El entrenador del Múnera CF analiza una temporada marcada por las obras en el campo municipal y destaca la evolución del equipo en este segundo tramo de competición
El Múnera Club de Fútbol afronta la recta final del curso en el Grupo 1 de Primera Autonómica con optimismo y sensación de crecimiento. El conjunto dirigido por Miguel Ángel López encadena dos partidos sin perder y atraviesa un momento de estabilidad que invita a mirar el tramo decisivo con ilusión.
La temporada, sin embargo, no ha sido sencilla. El técnico recuerda que la confección de la plantilla se hizo “un poco de correprisas” tras su llegada tardía al banquillo. Aun así, desde el primer momento vio argumentos para confiar. “En pretemporada se vio un buen grupo, una mezcla entre veteranos y jugadores jóvenes que prometía darnos alegrías”, explica.
El equipo realizó una buena preparación estival, pero la dinámica se vio alterada pronto. En la jornada 3 comenzaron las obras en el campo de fútbol, lo que obligó al equipo a entrenar y jugar lejos de casa durante prácticamente toda la primera vuelta. “Cambiamos el orden de varios partidos, pero con el hándicap de jugar siempre fuera de casa. El equipo lo notó y nos costó mucho arrancar y cogerle el pulso a la competición”, reconoce.
Con la finalización de las obras y el regreso a la normalidad en entrenamientos y partidos como locales, la situación cambió. “Cuando volvimos a entrenar y competir en nuestro campo, regresó la regularidad y ahora estamos en una dinámica totalmente ascendente”, subraya.
Ilusión y proyecto a largo plazo
De cara al segundo tramo de temporada, Miguel Ángel transmite confianza. “Se afronta con mucha ilusión y ganas, gracias a la buena dinámica de resultados”, señala, destacando además que gran parte de los partidos de la segunda vuelta se disputarán en casa, un factor que puede ser determinante.
El objetivo no ha cambiado desde su primera conversación con el club: “Terminar en una zona tranquila y poder afianzar un proyecto de futuro con jugadores jóvenes y comprometidos”. Más allá de mirar la clasificación jornada a jornada, el técnico insiste en la importancia del trabajo semanal. “No vamos a mirar la tabla hasta final de temporada; nos centramos en competir cada partido contra quien sea para seguir sumando como lo venimos haciendo”.
Autoexigencia y compromiso
En el plano personal, Miguel Ángel se define como un entrenador autoexigente. “Primero conmigo mismo y después con el grupo al que dirijo”, afirma. Reconoce que siempre hay aspectos que mejorar, pero también que el proceso es constante. “Poco a poco, con el tiempo, voy llevando las cosas a mi terreno”.
El técnico no oculta su satisfacción por el contexto en el que trabaja. “Estoy encantado de ser entrenador del Múnera CF. Desde el principio se me acogió muy bien y está siendo muy fácil trabajar aquí. Estoy muy a gusto”.
Con estabilidad institucional, un grupo comprometido y la sensación de haber superado las dificultades iniciales, el Múnera CF encara el tramo final del campeonato con la intención de seguir creciendo y consolidando su proyecto.
