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Cabañero reivindica en ‘Serzo vs. Palencia’ una provincia capaz de convertir sus raíces en un lenguaje universal

El Centro Cultural La Asunción de la Diputación de Albacete ha vivido a última hora de la tarde de este miércoles una de esas citas en las que continente y contenido parecen haber estado esperando encontrarse. Ante un claustro colmado del cariño de una amplia representación del mundo social y cultural albacetense, junto a representantes institucionales y numerosas personas vinculadas a las artes, el presidente provincial, Santi Cabañero, ha inaugurado ‘Serzo vs. Palencia. Preludio de una III Escuela de Vallecas’, junto al artista José Luis Serzo y la historiadora del arte María del Carmen León Marqueño.

El presidente ha estado acompañado por el diputado provincial de Educación y Cultura, Miguel Zamora, y por una amplia representación del equipo del Servicio de Educación y Cultura de la Diputación, cuyo trabajo ha resultado decisivo para hacer realidad una propuesta que podrá visitarse en las dos plantas de La Asunción hasta el próximo 3 de octubre.

También la propia procedencia familiar de los dos artistas que dialogan en la exposición ha tenido su reflejo institucional en el acto, al que han asistido la alcaldesa de Barrax, localidad natal de Benjamín Palencia; y los primeros ediles de Casas Ibáñez y Tarazona de la Mancha, municipios de los que procedían el padre y la madre de José Luis Serzo. En el caso de Tarazona, además, con esa doble condición como diputado provincial de Cultura y alcalde del municipio.

Una presencia especialmente simbólica en una exposición que, como ha quedado patente durante las intervenciones, habla de arte y vanguardia, pero también profundamente de raíces, pertenencia, memoria, ausencias y regreso a la tierra.

     Cabañero: “Lo fácil hubiera sido copiar al maestro; Serzo ha querido coger el testigo y mirar hacia delante”

El presidente provincial ha explicado al público la muestra como “un diálogo entre dos grandes artistas de nuestra tierra, dos albacetenses como Benjamín Palencia y José Luis Serzo”, recordando que él mismo ha podido seguir la evolución de este proyecto anteriormente en Cuenca y en la presentación del catálogo en Barcelona y confesando el “orgullo” que supone verlo culminar ahora en Albacete.

Pero Cabañero ha querido detenerse especialmente en la forma en la que Serzo se aproxima al legado de la Escuela de Vallecas.

“Lo fácil hubiera sido copiar al maestro, copiar a Benjamín Palencia, copiar esa primera Escuela de Vallecas… pero él ha querido ir más allá. Ha querido coger ese testigo, coger ese relevo y mirar hacia delante”, ha señalado. Una actitud que, a su juicio, permite volver a dirigir la mirada hacia “lo cotidiano, lo sencillo, lo cercano”, hacia esos cardos secos o postes eléctricos tantas veces vistos que, pasados por los ojos y las manos de un artista, adquieren un significado diferente.

Una idea que encuentra su representación más clara en ‘El Mulo de Vallecas’, pieza central de la muestra. Para Cabañero, ese mulo resulta “muy metafórico” porque representa la decisión de cargar con el peso y la herencia de la Escuela de Vallecas, pero hacerlo “desde dentro, metiéndose en ella y siendo uno más”.

El presidente ha trasladado a Serzo su reconocimiento como un artista ya “consagradísimo” y reconocido ampliamente en el mundo del arte, asegurando que para la provincia “es un lujo” contar con él.

Precisamente desde ese reconocimiento, Cabañero ha introducido una reflexión con vocación de futuro: la oportunidad de que la provincia pueda avanzar hacia espacios permanentes en los que mostrar y proyectar la obra de José Luis Serzo para ‘dialogar’ más con la de Benjamín Palencia.

“Esta provincia merece una exposición permanente de José Luis Serzo”, ha afirmado, expresando su deseo de que puedan abrirse conversaciones y encontrarse espacios expositivos que permitan que tanto Serzo como Palencia cuenten con ámbitos permanentes desde los que “mostrar al mundo” la mirada y la obra de estos grandes artistas.

Cabañero ha concluido invitando a dar la máxima difusión a la exposición para que “nadie se la pierda”, convencido de que quien la recorra “se va con otra mirada de lo cotidiano, pero también del mundo”, algo especialmente necesario, ha señalado, en una sociedad que precisa miradas diferentes sobre cuanto la rodea.

     Serzo: “Es un diálogo con mis raíces, con mi futuro”

José Luis Serzo ha recogido precisamente esa idea del diálogo para explicar desde un plano especialmente personal qué significa el proyecto.

“Es un diálogo con mi maestro, con mi más que maestro; podríamos decir mi abuelo dentro del mundo del arte, a nivel territorial y, en este caso, aventurero. Esto es un diálogo con mis raíces, es un diálogo con mi futuro, espero”, ha señalado.

El artista ha situado como uno de los ejes que vertebran la muestra la conversación establecida entre ‘Carro y mulas’, el dibujo realizado por Benjamín Palencia en 1940, y su propia réplica contemporánea, ‘El Mulo de Vallecas.

Serzo ha explicado esta última como una metáfora de la necesidad de “volver a meter las manos en la tierra” para sacar y desenterrar nuestro pasado, pero hacerlo “en el buen sentido”: rescatando aquello que éste tiene de inspirador y esperanzador. Y ha reivindicado así la sorprendente modernidad de quienes protagonizaron aquella vanguardia, recordando que “nuestros abuelos fueron mucho más modernos y rompedores y radicales que nosotros”, situando toda la propuesta como una reivindicación del legado recibido.

Una reivindicación que Serzo ha conectado, además, con algunas de sus preocupaciones sobre el presente y sobre una progresiva deshumanización asociada al predominio de lo virtual. Frente a ello, ha defendido simbólicamente la necesidad de volver a pisar la tierra con los pies descalzos como una buena forma de emprender nuevos proyectos.

     Serzo agradece el respaldo de la Diputación “desde el principio”

El artista ha tenido palabras de agradecimiento hacia la Diputación de Albacete por el respaldo que ha recibido este proyecto “desde el principio”, recordando que representantes de la institución ya lo acompañaron hace un año en la presentación del catálogo en la Galería Marc Domènech de Barcelona.

Ha recordado con satisfacción cómo aquella irrupción de “dos manchegos” en una de las galerías destacadas de Barcelona permitió comprobar que un proyecto nacido de las raíces y el paisaje de esta tierra era perfectamente comprendido al otro lado de la Península.

Y su intervención ha adquirido un tono especialmente íntimo al recordar a sus padres y a las personas que ha perdido, imaginándolas, como a Alberto Sánchez y Benjamín Palencia, “mirándome en algún sitio”. Al mismo tiempo, ha dirigido su mirada hacia las nuevas generaciones y hacia aquellos niños y niñas que, como él hacía ya con 14 años, empiezan a manchar folios y a dejar volar su imaginación.

     María del Carmen León: una exposición de “ausencia”, “pérdida” y reencuentros

La historiadora del arte María del Carmen León Marqueño ha completado las intervenciones ofreciendo una lectura especialmente emocional del proyecto y agradeciendo expresamente el trabajo del Servicio de Educación y Cultura de la Diputación en la construcción de una exposición que para ella tiene también una dimensión profundamente personal.

Tras cerca de veinte años fuera, ha definido su participación como “un reencuentro total” con Albacete y ha explicado cómo su relación con el proyecto nació a partir de sus investigaciones sobre Benjamín Palencia y acabó conectándola con José Luis Serzo.

La historiadora ha destacado que ambos artistas aparecen próximos a través del diálogo establecido en las salas y, al mismo tiempo, permiten al espectador “ver cosas de forma distinta”.

Pero, de todos los elementos que atraviesan las acciones y proyectos con los que Serzo reivindica la Escuela de Vallecas, León ha confesado sentirse particularmente conmovida por uno: la ausencia y la pérdida.

Ahí adquiere todo su significado la pregunta que aparece en diferentes puntos de la exposición: ‘¿Dónde estás, Alberto?’.

León ha invitado a imaginar a Benjamín Palencia preguntándose dónde estaba Alberto Sánchez después de que la Guerra Civil los separase y, a su vez, al escultor desde Moscú intentando conocer el paradero de Benjamín. Una ausencia histórica que la exposición transforma en una emoción universal y reconocible para cualquiera que haya perdido a alguien.

“Ésta es una exposición de reencuentros. Volvemos a la tierra, volvemos a Albacete”, ha resumido la historiadora, invitando a cada visitante a establecer una relación “íntima, personal y cercana” con las obras y con la propia arquitectura de La Asunción.

     Una propuesta para regresar a la tierra y mirar de nuevo

La muestra reúne en las dos plantas del Centro Cultural 20 obras de Benjamín Palencia y 52 de José Luis Serzo, estableciendo entre ellas un recorrido que recupera el impulso renovador de la Escuela de Vallecas desde un lenguaje plenamente contemporáneo.

La gran respuesta registrada en esta inauguración ha acompañado así el regreso de La Asunción a su calendario expositivo tras el verano, justo cuando Albacete se dispone a vivir su Feria y a recibir a miles de visitantes. La Diputación suma de este modo a esas semanas una propuesta cultural de primer nivel que reivindica simultáneamente el patrimonio artístico que ha legado esta provincia, la potencia de sus creadores actuales y la capacidad de ambos para proyectar Albacete mucho más allá de sus fronteras.

Una exposición que, como han coincidido desde diferentes perspectivas Cabañero, Serzo y León, propone algo aparentemente sencillo y profundamente artístico: regresar a la tierra para aprender a mirar de nuevo.