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Cabañero subraya la singularidad de la flora y el talento investigador de la provincia de Albacete

La provincia de Albacete tiene una de las mayores riquezas botánicas de Europa y del Mediterráneo, un patrimonio natural excepcional que, con paso firme, se revela también como una fuente de soluciones innovadoras para la agricultura y la sostenibilidad.

Así se ha puesto de manifiesto en el encuentro mantenido este miércoles entre el presidente provincial, Santi Cabañero, y los investigadores Alejandro Santiago y Enrique Niza, en el Chalé Fontecha, sede del Instituto de Estudios Albacetenses (IEA) ‘Don Juan Manuel’ de la Diputación de Albacete. Una cita que ha contado, además, con la presencia de Antonio Caulín Martinez, director del IEA; Ana Teresa Moreno, Geóloga y vicedirectora del IEA; Alonso Verde, botánico y secretario técnico del IEA; y Arturo Valdés Franci, botánico y director del Departamento de Geología del IEA.

     Un patrimonio vegetal único en Europa, con sello albacetense

La reunión ha servido para conocer de primera mano los avances de un proyecto científico financiado por el propio IEA que demuestra cómo una planta endémica de la provincia, presente únicamente en un enclave muy concreto de Tobarra, puede convertirse en la base de nuevos tratamientos ecológicos para la protección de cultivos, gracias a la aplicación de nanotecnología verde.

Pero más allá de este valioso caso concreto, el encuentro ha permitido poner el foco en una realidad poco conocida y reconocida por la gente: Castilla-La Mancha alberga en torno a 4.500 especies vegetales (una cifra equiparable a la de países europeos enteros) y cerca de 350 especies exclusivas de las cuales, alrededor de 300, se localizan en la provincia de Albacete. Un dato que contrasta enormemente con países como Alemania, que cuenta con apenas cinco especies endémicas, o Reino Unido, que tiene unas quince.

Tal y como Alejandro y Enrique han relatado, este fenómeno no es casual. La historia geológica del territorio, su clima extremo y la alternancia de condiciones muy adversas han generado una presión evolutiva única, dando lugar a plantas capaces de producir una extraordinaria diversidad de compuestos naturales para sobrevivir.

     De la biodiversidad a soluciones reales para el campo

Durante el encuentro, sendos investigadores han explicado a Cabañero cómo esta riqueza vegetal, correctamente estudiada y protegida, puede ofrecer alternativas eficaces y sostenibles a los productos químicos tradicionales, cada vez más restringidos por la normativa europea.

En este sentido, Enrique ha subrayado que la combinación de conocimiento botánico, tecnología avanzada y producción controlada permitiría desarrollar aplicaciones agroalimentarias de alto valor añadido, reduciendo la dependencia de sustancias sintéticas y respondiendo a uno de los grandes retos actuales del sector: la resistencia de hongos y patógenos a los tratamientos convencionales.

Conforme han señalado, la experiencia presentada evidencia que no es necesario recurrir a recursos lejanos o exóticos, sino que muchas de las respuestas a los desafíos agrícolas del presente y del futuro se encuentran ya en el propio territorio.

     El respaldo institucional, clave para transformar conocimiento en futuro

Santi Cabañero ha subrayado que “hablamos de ciencia útil, conectada con el territorio y con los retos reales de nuestra agricultura”, y ha remarcado la importancia de creer en el talento investigador local y en los recursos propios. “Albacete no sólo es tierra de cultivo; lo es también de conocimiento, de investigación puntera y de oportunidades con impacto global, y tenemos que creérnoslo porque es así”, ha señalado.

El presidente ha destacado el papel del Instituto de Estudios Albacetenses como baluarte del conocimiento científico vinculado a la provincia, subrayando un apoyo que va más allá de la financiación, basándose en “acompañar, visibilizar y reconocer la investigación es clave para que el conocimiento se traduzca en avances reales para la sociedad”.

Un trabajo que sigue la estela de la propia Diputación, cuyo Gobierno se esmera en ‘tejer’ cada vez más redes de colaboración y alianzas estratégicas con agentes clave en este sentido entre los que la Universidad de Castilla-La Mancha resulta determinante.

El encuentro ha permitido también reflexionar sobre la necesidad de proteger especies en peligro crítico de extinción, no sólo por su valor ecológico, sino porque su desaparición supondría perder oportunidades futuras de desarrollo científico, agrícola y económico. “Muchas de estas plantas son auténticos laboratorios naturales”, ha señalado Enrique, “y la tecnología actual nos permite empezar a comprender y aprovechar lo que durante siglos ha pasado desapercibido”.

Como parte también del equipo del Jardín Botánico de Castilla-La Mancha, Alejandro ha resaltado la labor que ahí se realiza para conservar, reproducir y estudiar estas especies únicas, recreando sus hábitats y garantizando su preservación para las generaciones futuras, en un equilibrio necesario entre conservación e innovación.

Un contexto en el que el presidente provincial ha reafirmado su compromiso con una estrategia basada en el conocimiento, la sostenibilidad y la cooperación entre instituciones, investigación y territorio.

“Invertir en ciencia, en biodiversidad y en talento es invertir en futuro”, ha afirmado Cabañero, destacando que poner en valor lo que hace única a la provincia es también una forma de generar desarrollo y oportunidades desde lo local hacia el mundo.