Cáritas Diocesana de Albacete ha presentado esta mañana su Memoria 2025, una radiografía de la realidad social de la provincia que refleja el aumento de situaciones de exclusión marcadas por la precariedad laboral y las dificultades de acceso a la vivienda, que recoge también el trabajo realizado en Letur tras las desastrosas consecuencias de la DANA. Tal y como recoge la Memoria, más de 8.000 personas se beneficiaron a lo largo del pasado año de los distintos programas desarrollados por Cáritas y la Fundación El Sembrador, con sus 7 líneas de trabajo vinculadas a la hostelería, la recuperación de residuo textil y el viverismo.
La presentación de la Memoria ha tenido lugar en vísperas del Corpus Christi, Día de la Caridad, una fecha especialmente significativa para Cáritas, que este año lanza su campaña institucional bajo el lema “Elige amar. Elige comunidad”. Se trata de una invitación a reconstruir vínculos en un contexto marcado por la polarización, el individualismo y la soledad y que ha contado con la participación del Vicario General de la Diócesis, José Joaquín Tárraga y del equipo directivo de la entidad.
Durante su intervención, el secretario general de Cáritas, Antonio García, ha subrayado que “la memoria que hoy presentamos no es únicamente una recopilación de datos. Es, sobre todo, el reflejo de miles de vidas, personas con nombres e historias concretas que atraviesan situaciones muy difíciles”.
El secretario de Cáritas se ha referido a algunos de los datos del Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en el municipio de Albacete, elaborado con la financiación del Ayuntamiento de la capital, y que presenta una ciudad muy polarizada en la que un 12,5% de la población —unas 21.000 personas— vive en situaciones de gran vulnerabilidad, mientras que casi la mitad de la ciudadanía se encuentra en integración plena.
Vivienda y empleo, principales motores de la exclusión
La vivienda se ha convertido en el principal factor de exclusión. Más de una de cada cuatro personas en Albacete sufre problemas relacionados con el acceso o mantenimiento de una vivienda digna. De hecho, más de 9.000 hogares, una vez que pagan los gastos básicos, se quedan por debajo del umbral de pobreza severa. Esta realidad tiene un reflejo directo en la intervención de Cáritas en la provincia. De las 824 familias que recibieron ayudas económicas directas durante 2025, más del 44% estuvieron relacionadas con pagos de alquiler, suministros o mantenimiento de la vivienda. En total, el programa de acogida y atención a necesidades básicas benefició a 6.122 personas.
La precariedad laboral continúa siendo otro de los grandes desafíos. Aunque los indicadores macroeconómicos mejoran, “tener trabajo ya no garantiza salir de la pobreza”, ha recordado Antonio García. El pasado año, Cáritas acompañó a 995 personas en procesos de búsqueda o mejora de empleo, a través de orientación laboral, formación e intermediación con empresas, un 9% por ciento más que el pasado año.
La Memoria refleja además la intervención realizada en otros ámbitos como infancia y juventud, un ámbito clave para frenar la transmisión intergeneracional de la pobreza. Durante 2025 Cáritas trabajó con 616 niños, niñas y jóvenes en toda la diócesis. También se han incrementado las atenciones en programas como el de Atención Penitenciaria, que interviene con personas con dificultades de acceso a una justicia garantizada, y que acompañó a 112 personas; Mediación Jurídica, que ha trabajado con 2.150 personas; o programas de acción comunitaria en barrios y municipios de la diócesis en Villamalea, Hellín, La Roda o Letur.
En total, la Cáritas Diocesana de Albacete y Fundación El Sembrador han invertido más de 6,1 millones de euros a lo largo del 2025, lo que evidencia la complejidad de las situaciones que atraviesan muchas familias y la necesidad de respuestas cada vez más integrales, y que recoge también la situación la situación especial vivida en Letur.
Por su parte, el vicario general de la Diócesis, José Joaquín Tárraga, ha señalado que “el trabajo de Cáritas refleja la vida de la iglesia, fiel a su raíz, que es la mirada a quien más lo necesita y que siente la cercanía y el acompañamiento de nuestra Iglesia de Albacete”. El vicario general ha puesto en valor el trabajo de la entidad en el territorio y ha manifestado que “Cáritas además de ayudar y de anunciar el Reino de Dios con cada uno de los proyectos que desarrolla, también está llevando ese otro sentimiento profético, que es denunciar las injusticias hay a nuestro alrededor”.
Elige amar. Elige comunidad.
En este contexto, la campaña institucional de Cáritas ‘Elige amar. Elige comunidad’ pone el foco precisamente en la necesidad de recuperar los lazos comunitarios. La directora de Cáritas Diocesana de Albacete, Rosa García, ha señalado que “no siempre podemos cambiar el mundo, pero sí podemos elegir cómo vivir en él. Y Cáritas elige hacerlo desde la fraternidad, el encuentro y el cuidado mutuo”.
Rosa García ha destacado que muchas de las personas que llegan a Cáritas “no solo necesitan una ayuda material; necesitan sentirse escuchadas, miradas sin juicio, reconocidas como personas valiosas”. Por ello, la campaña insiste en la importancia de “salir al encuentro”, “hacerse pan” y “dar fruto” desde los pequeños gestos cotidianos.
La directora de Cáritas ha agradecido el compromiso generoso de las 1.142 personas voluntarias que sostienen la acción social de la entidad, las 47 Cáritas parroquiales, las más de 250 empresas colaboradoras y las más de 2.600 personas socias que apoyan esta labor compartida.
Coincidiendo con la celebración del Corpus Christi, Cáritas Diocesana de Albacete ha hecho un llamamiento a la ciudadanía a implicarse y colaborar para seguir sosteniendo esta red de apoyo y cercanía. “Necesitamos una sociedad capaz de cuidar, de compartir y de construir puentes. Hoy más que nunca necesitamos comunidad”, ha concluido Rosa García.
