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Cáritas y Fundación El Sembrador inauguran un nuevo espacio para transformar excedentes alimentarios

Coincidiendo con el Día Mundial de la Alimentación, Cáritas Diocesana de Albacete y Fundación El Sembrador han inaugurado hoy `El Sembrador para llevar`, un nuevo proyecto de economía social que busca dar una segunda oportunidad a excedentes de alimentos aptos para el consumo y, al mismo tiempo, generar oportunidades laborales para personas en situación de vulnerabilidad.

Las nuevas instalaciones, ubicadas en la calle Federico García Lorca 17, cuentan con espacios destinados a la recepción, gestión, almacenamiento y transformación de excedentes alimentarios. Desde su puesta en marcha, el proyecto ha permitido ya recuperar alrededor de 4.000 kilos de alimentos.

`El Sembrador para llevar’ forma parte de Maná – Alimentando el futuro, un proyecto de reaprovechamiento alimentario impulsado por Cáritas Española, financiado por el Fondo Social Europeo Plus (FSE+) y desarrollado junto a entidades de economía social de Barcelona, Bizkaia y Albacete.

La iniciativa conecta así tres grandes retos: garantizar el derecho a una alimentación digna, reducir el desperdicio alimentario y generar empleo inclusivo.

Durante la inauguración, el delegado episcopal de Cáritas Diocesana de Albacete, José Antonio Abellán, ha puesto de manifiesto la necesidad de avanzar hacia modelos de producción, distribución y consumo más justos y sostenibles. “La alimentación es un derecho humano y universal que debe estar garantizado para todas las personas. Garantizar el acceso a este derecho significa también proteger la autonomía, la capacidad de decisión y la dignidad de las personas”, ha señalado Abellán.

Cáritas lleva años apostando por modelos de acompañamiento que permitan avanzar hacia un acceso a la alimentación más normalizado, inclusivo y digno, favoreciendo que cada persona mantenga su capacidad de elegir y decidir sobre su propia vida. Este proyecto supone un paso más en ese camino, incorporando también la sostenibilidad medioambiental y la responsabilidad colectiva frente al desperdicio de alimentos. “El reaprovechamiento alimentario no puede entenderse como algo destinado únicamente a las personas con menos recursos. Si como sociedad somos responsables del desperdicio alimentario, también debemos formar parte de su solución”, ha añadido el delegado episcopal.

De la donación a un nuevo aprovechamiento

En el marco de la Ley 1/2025 de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario, el proyecto ofrece a las empresas una solución organizada para gestionar sus excedentes de manera responsable, facilitando el cumplimiento de sus obligaciones legales. Así, alimentos aptos para el consumo que, de otro modo, podrían terminar desechándose encuentran una segunda vida a través de su transformación en nuevas elaboraciones gastronómicas. Una oportunidad para que las empresas reduzcan su desperdicio alimentario, contribuyan al cuidado del medio ambiente y generen, además, un impacto social positivo a través de la creación de empleo de inserción.

De esta forma, los alimentos pueden incorporarse a nuevas elaboraciones gastronómicas, siguiendo un proceso que garantiza su correcta gestión y seguridad alimentaria. “Contar con un espacio propio nos permite profesionalizar todo el proceso, aumentar nuestra capacidad para recuperar alimentos que todavía tienen valor y hacerlo con todas las garantías, al tiempo que generamos actividad económica y oportunidades laborales”, ha explicado Rafael López, gerente de Fundación El Sembrador.

Un espacio para generar también oportunidades laborales

El valor de este proyecto no se limita al aprovechamiento de los alimentos. ‘El Sembrador para llevar’ nace también como una iniciativa de inserción sociolaboral, en la que las actividades de recepción, clasificación, almacenamiento, manipulación y transformación se desarrollan en un entorno profesional real, facilitando el aprendizaje y la adquisición de competencias laborales.

Desde su puesta en marcha, 3 personas han sido contratadas en el proyecto, generando así oportunidades de empleo vinculadas a una actividad económica que combina gastronomía, inclusión social y sostenibilidad medioambiental. “Queremos demostrar que es posible construir modelos en los que la sostenibilidad económica, social y medioambiental vayan de la mano. Aquí no hablamos solo de recuperar alimentos: hablamos también de recuperar oportunidades”, ha destacado Lissbeth Reyes, responsable del proyecto Maná en Albacete.

Además de la recuperación de excedentes, ‘El Sembrador para llevar’ permite a Fundación El Sembrador avanzar en su línea de actividad gastronómica, apostando por un nuevo modelo de elaboración de comida preparada, saludable e innovadora.

La iniciativa busca ofrecer platos sencillos y accesibles, elaborados a partir de alimentos recuperados y otros ingredientes, demostrando que el aprovechamiento alimentario también puede formar parte de una oferta gastronómica de calidad.

De esta manera, la economía circular se incorpora a la actividad cotidiana de la restauración, dando valor a productos que todavía son aptos para el consumo y conectando su transformación con la creación de empleo y el cuidado del medio ambiente.

El acto ha contado con la presencia de Juani García, delegada provincial de Sanidad, quien ha señalado que combatir el desperdicio alimentario y fomentar el consumo responsable contribuye también al bienestar de la ciudadanía. Asimismo, ha trasladado el apoyo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha a esta iniciativa de trabajo en red. Por su parte, José González, diputado provincial de Acción Social, ha definido esta iniciativa como un «proyecto transformador en mayúsculas», que une justicia social, economía circular e inserción laboral gracias a la suma de voluntades. El alcalde de Albacete, Manuel Serrano, ha agradecido a Cáritas y Fundación El Sembrador que sigan creando oportunidades en la ciudad, destacando su capacidad para acompañar a las personas y facilitarles herramientas para acceder al empleo. Finalmente, el obispo de Albacete, D. Ángel Román, ha procedido a la bendición de las instalaciones y ha puesto el acento en la dignidad de las personas, expresando su deseo de que quienes «reciban los alimentos se sientan queridos y dignificados». 

Una responsabilidad compartida

Maná parte de una experiencia de aprovechamiento alimentario desarrollada por Fundació Formació i Treball en Barcelona, cuya metodología se ha estandarizado y transferido posteriormente a otros territorios, adaptándose a las capacidades y características de cada organización. Su implantación en Albacete permitirá seguir desarrollando este modelo a través de la colaboración con el tejido empresarial, las administraciones públicas, las entidades sociales y la ciudadanía.

Por ello, Cáritas Diocesana de Albacete y Fundación El Sembrador hacen un llamamiento especial a las empresas agroalimentarias, supermercados, distribuidores y productores de la provincia, invitándoles a conocer la iniciativa e incorporarse a su red de colaboración. “Necesitamos que empresas y sociedad conozcan MANÁ y se sientan parte de él. Cada alimento que conseguimos recuperar evita un desperdicio, pero también puede contribuir a generar empleo, autonomía y nuevas oportunidades”, ha concluido el gerente de la Fundación El Sembrador.

Con ‘El Sembrador para llevar’, Albacete incorpora un nuevo proyecto de economía social que propone una respuesta compartida frente al desperdicio alimentario y demuestra que los excedentes pueden convertirse en alimento, empleo y nuevas oportunidades.