Con motivo del Día Mundial de las Personas Refugiadas, que se conmemora cada año el 20 de junio, Cruz Roja Española recuerda que más de 122 millones de personas en el mundo se ven obligadas a abandonar sus países de origen, e iniciar un largo y complejo proceso migratorio, en un contexto marcado por rutas peligrosas que se cobran miles de vidas cada año. Según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), de las 8.000 personas migrantes que murieron en 2025 en rutas irregulares, 1.656 personas lo hicieron en pateras o cayucos rumbo a España.
Un dato significativo es que, según ACNUR, el 86% de las personas refugiadas son acogidas por países en desarrollo. España, por su parte, es el tercer país de la UE con mayor número de solicitudes de protección internacional, sólo por detrás de Alemania y Francia. En 2025, España recibió más de 144.300 solicitudes de asilo, lo que significa un descenso del 14% respecto a un año antes. De este total, el 59% eran hombres, y el 41% mujeres, mientras que los menores de edad representaron cerca del 18% del total.
Más de 30 años acompañando y mostrando HUMANIDAD
Cruz Roja Española, en coherencia con su principio de humanidad, lleva más de 30 años trabajando con personas migrantes en situación de vulnerabilidad, con acciones que abarcan la respuesta humanitaria, la protección, el apoyo, la integración y la defensa de las personas migrantes, refugiadas y desplazadas.
En esta fecha especial, Cruz Roja recuerda que buscar refugio es mucho más que cruzar una frontera: es empezar de nuevo. Y ahí Cruz Roja Española, con el apoyo del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, los Fondos Europeos (FAMI) y la colaboración de las diferentes administraciones públicas, desempeña un papel crucial.
En 2025, Cruz Roja Española ha podido acompañar a cerca de 38.100 personas (61,30% hombres), ofreciendo acogida, apoyo jurídico, atención psicológica y acceso al empleo, con más
de 10.700 plazas de acogida y una inserción laboral cercana al 38%, gracias a la implicación de 1.200 empresas colaboradoras y más de 1.800 alianzas.
El objetivo de Cruz Roja es contribuir a que estas personas puedan alcanzar una vida digna, autónoma y estable en nuestro país. Para ello, se les brinda un acompañamiento constante, nuevas herramientas personales y sociales o se refuerzan aquellas que estas personas ya tenían previamente. Esto se hace situando a la persona en el centro de su propio proceso.
Principales perfiles de atención
De las personas atendidas por Cruz Roja el pasado año, más del 25% presentaban algún tipo de vulnerabilidad, destacando las víctimas de violencia, tortura o violaciones, así como el número de familias monoparentales con menores a cargo.
En cuanto al origen, venezolanos y ucranianos siguen siendo mayoritarios, aunque en el último año se ha consolidado un tercer perfil proveniente de África subsahariana, especialmente de Mali, con predominio de hombres jóvenes que han migrado solos y no disponen de redes de apoyo en España.
Por edad, el grupo mayoritario está formado por jóvenes de entre 18 y los 34 años (43,57%), con un importante volumen de personas menores (21,66%) y un descenso de mayores de 65 años (2,62%).
Historias que suman
En Cruz Roja Albacete, a lo largo de 2026, se ha atendido a un total de 87 personas en el programa de atención a personas refugiadas (56 hombres y 31 mujeres). De ellas, 11 son menores de edad y 6 personas tienen más de 65 años, lo que refleja la diversidad de perfiles y situaciones de vulnerabilidad acompañadas.
Las personas atendidas proceden de un amplio número de países como Colombia, Costa de Marfil, Egipto, Gambia, Guinea Bissau, Guinea Conakry, Letonia, Mali, Mauritania, Níger, Perú, Somalia, Ucrania y Venezuela, evidenciando el carácter global de los conflictos y crisis que obligan a miles de personas a huir de sus hogares.
Y es que las cifras reflejan una realidad, pero las historias personales son las que muestran el verdadero impacto de la acogida. Porque detrás de cada cifra hay una historia, y detrás de cada historia, una oportunidad para construir un futuro digno.
Es el caso de Abdulae lleva dos años trabajando en Norauto. El director de la multinacional aquí en Albacete, Raúl Molina, apostó por formar parte del programa de Cruz Roja que trabaja
la integración social y laboral de estas personas migrantes gracias al empleo. Norauto ofreció primero formación a Abdulae, a quien contrataron un año después. Este maliense forma parte de la plantilla y Molina nos ha contado que «se ha adaptado a la perfección al oficio de mecánico y a convivir con sus compañeros».
De hecho Molina recomienda este proyecto. «Primero, porque estás en las manos de Cruz Roja que conocen la situación personal de estas personas refugiadas y te ayudan a gestionar todo el papeleo. Y, sobre todo, porque puedes ayudar a personas que están en una situación complicada. Abdulae se ha adaptado como uno más, trabaja muchísimo y, al final, con esta iniciativa gana la empresa y ganan estas personas refugiadas».
Pero la integración va más allá del empleo. Abdulae colabora desde hace unos meses como voluntario en este programa Personas Refugiadas de Cruz Roja en Albacete, haciendo de traductor de francés y de bambara, su dialecto, para otros malienses que han llegado a nuestra ciudad.
