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Al descanso del Alba-Girona se puso a diluviar en el Carlos Belmonte. La afición tuvo que buscar refugio en el estadio, aunque a medida que el Girona seguía marcando los aficionados iban dejando cada vez en mayor número el estadio. Tarde de perros en un Belmonte que acabó desesperado de jugar contra 13, ya que el árbitro y la suerte estuvieron de lado del Girona.
