A veces, mejorar una ciudad empieza por mirarla con otros ojos. Eso fue lo que hizo el alumnado del CEIP Príncipe de Asturias de Almansa: observar los espacios que rodean su colegio, detectar un problema cotidiano —la presencia de excrementos de mascotas sin recoger— y preguntarse qué podían hacer para cambiarlo.
De aquella mirada nació ‘Caca sin Coco’, una iniciativa que han desarrollado durante este pasado curso en el marco del programa Agenda 2030 Escolar de la Diputación de Albacete que terminó creciendo hasta convertirse en un proyecto compartido por cuatro centros educativos y con repercusión en el conjunto de la localidad. El objetivo, tan sencillo de explicar como práctico, ha sido concienciar sobre la importancia de recoger los excrementos de los animales de compañía y fomentar una tenencia responsable, haciendo del propio alumnado el principal agente de sensibilización.
La directora del CEIP Príncipe de Asturias, Isabel Mejías Cuenca, explica que el centro lleva cinco años trabajando en Agenda 2030 Escolar y que, durante este tiempo, se han abordado cuestiones como la mejora de la convivencia, la reducción de la huella de carbono o la mejora de los espacios exteriores. Para Mejías, una de las principales fortalezas del programa es que las decisiones no llegan impuestas desde fuera, sino que permiten participar a la comunidad educativa. Familias y alumnado intervienen en identificar necesidades y elegir las acciones con las que intentar darles respuesta. “Trabajar con Agenda 2030 es sinónimo de calidad educativa”, resume.
Del problema del patio a una campaña para toda Almansa
Laura López, tutora del tercer ciclo de Primaria, recuerda dónde comenzó todo. Durante una actividad de diagnóstico de los espacios exteriores denominada ‘Viéndolo todo’, fueron los propios alumnos y alumnas quienes detectaron la presencia de excrementos en las inmediaciones del colegio, en parques e incluso dentro del arenero de Infantil.
Identificado el problema, el alumnado comenzó a trabajar en comité para diseñar un plan de acción. Y aquella inquietud surgida en el entorno inmediato del colegio, fue creciendo.
La coordinadora de Agenda 2030 Escolar en el CEIP Príncipe de Asturias, Fátima García, explica que ‘Caca sin Coco’ terminó convirtiéndose en un proyecto de alcance local desarrollado a través de tres grandes retos.
El primero apostó por un modelo de “charlas en cascada”: el alumnado recibió formación de la Policía y, después, fueron los propios escolares quienes se convirtieron en formadores para trasladar lo aprendido a otras clases y a los demás centros participantes. De receptores de información pasaron así a ser quienes la compartían y contribuían directamente a sensibilizar a otros niños y niñas.
El segundo reto sacó la iniciativa a la calle con la colocación de carteles y distribución de bolsas. Los centros se repartieron las tareas: unos trabajaron la infografía, otros el lema de la campaña y otros elaboraron un anuncio publicitario. El proyecto llegó también a la televisión local y contó con la colaboración de los ayuntamientos de Almansa y Caudete.
Y hubo un tercer reto en el que la creatividad tomó el protagonismo. El alumnado ideó una “balconada” de arte reivindicativo que jugaba con el propio lema de la iniciativa para transformar simbólicamente las ‘cacas sin coco’ en ‘cacas con coco’: una manera llamativa y divertida de pedir responsabilidad y civismo en el cuidado de los espacios compartidos.
De Almansa a Segovia… y hasta Georgia y Turquía
El recorrido del proyecto no terminó ahí. Laura López explica que la experiencia fue divulgada en el simposio nacional que anualmente convoca Escuelas en Red en el CENEAM, en Segovia, llevando fuera de Almansa el trabajo realizado por la comunidad educativa. Además, el alumnado de sexto diseñó utilizando herramientas digitales un póster sobre la iniciativa y el proyecto llegó a compartirse, a través de la plataforma eTwinning, con un centro educativo de Georgia y otro de Turquía.
Una pequeña problemática detectada alrededor de un colegio de Almansa ha acabado así generando aprendizaje, participación, creatividad y colaboración, además de llevar el trabajo de sus escolares mucho más allá de su propio municipio y con las familias siendo también parte del proceso: Fátima, madre de una alumna e integrante del comité de Agenda 2030 del centro, valora muy positivamente la experiencia y anima a otras familias a participar activamente en este tipo de iniciativas.
‘Caca sin Coco’ se vincula al ODS 11, Ciudades y Comunidades Sostenibles, y muestra de una forma especialmente cotidiana qué significa trabajar la Agenda 2030 desde un colegio: observar el lugar en el que vivimos, identificar aquello que puede mejorarse, escuchar las propuestas de quienes lo habitan y ponerse manos a la obra para cambiarlo.
Ese es también el objetivo del programa Agenda 2030 Escolar que impulsa la Diputación de Albacete, dentro del área encabezada por la diputada Yolanda Ballesteros: favorecer que las comunidades educativas participen activamente en la búsqueda de soluciones a problemas reales de sus entornos y que niños y niñas aprendan que también ellos pueden contribuir a mejorar sus pueblos y ciudades.
Porque detrás de un proyecto con un nombre tan divertido como ‘Caca sin Coco’ hay una enseñanza muy seria: cuidar el lugar en el que vivimos es responsabilidad de todos y también se aprende desde pequeños.
