
A.G.S., el acusado de matar a la vendedora de la ONCE en Albacete, ha reconocido hoy que la estranguló, aunque ha insistido en que actuó «por miedo», porque al haberla empujado y caer al suelo ella le dijo que lo iba a denunciar. «Se me fue la cabeza y no sé por qué lo hice», ha relatado en la segunda sesión del juicio con jurado popular que se sigue contra él en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Albacete.
Ha explicado que debía 50 euros, de cupones de la ONCE a la víctima, que la llamó para pagarle y ésta fue a su casa. Que allí tomaron una cerveza y él estuvo rascando otros cupones hasta que acumuló una deuda de unos 200 euros. Entonces, siempre según el relato del acusado, él le dijo que no le podía pagar en ese momento, ella se puso nerviosa pidiéndole el dinero y le empujó, cayendo al suelo. Entonces, ella le dijo que lo iba a denunciar y «yo me puse nervioso, se me fue la cabeza y le eché las manos al cuello».
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Ha detallado que María Isabel «no pudo defenderse» y ha expuesto que llevó el cadáver a la habitación que había sido de sus padres, lo envolvió y lo dejó en el suelo durante unos dos días pero que «no se me pasó por la cabeza avisar a la Policía».
«Me asusté, no sabía ni lo que hacer», ha insistido.
Unos dos días después ocultó el trabajo en una habitación que había en el patio, con ladrillos y cemento. Además había destrozado el terminal de venta de cupones y el móvil de la víctima, que tiró a un contenedor o papelera por cerca de La Pulgosa.
El vendedor de cupones que de la ONCE al que llamó para que lo llevase a por cemento y ladrillos, ha señalado que no notó nada y que no le contó nada de lo que había pasado.
«Nunca pensaba que hubiera sido él», ha reiterado.
En esta sesión han declarado varias amigas de la víctima que solían tomar café a diario con ella y que han insistido en que «era una persona muy bondadosa».
Su hermana ha indicado que «era como una niña, extremadamente confiada y pensaba que todo el mundo era bueno». El padre también ha insistido en que era «una persona muy buena» y ha relatado cómo fue un par de veces a buscarla incluso a Urgencias, de madrugada, antes de poner la denuncia a la Policía, al ver que no volvía a casa.
Su hermano ha señalado que «era una persona muy buena, confiada, que se llevaba bien con todo el mundo». «Ella siempre venía a su hora a cenar y ese día no», ha relatado, que por ello ha subrayado que sus padres se preocuparon.
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