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El Bueno Arenas Albacete Basket sigue renovando su juego interior

El pívot argentino con nacionalidad española Juan Hierrezuelo renueva con el Bueno Arenas Albacete Basket y volverá a defender los colores del equipo durante la temporada 2026/27. Con esta nueva renovación, el club refuerza su plantilla para hacer frente a los nuevos retos que se presentarán este año tras dar el salto a la categoría de Primera FEB. 

A sus 25 años y con sus 2,08 metros de altura, Hierrezuelo se considera uno de los nombres propios del baloncesto de futuro en España, ya que se trata de un jugador joven, ambicioso y con ganas de crecer junto al equipo. Se trata de un jugador interior moderno y versátil, capaz de jugar tanto de ala-pívot como de pívot. Destaca por su capacidad para abrir el campo y amenazar desde el triple pese a sus más de dos metros de altura. 

Su formación inicial como jugador exterior se nota en su movilidad, coordinación y comodidad jugando lejos del aro, lo que le permite generar espacios y castigar a interiores más pesados. 

Tal y como demostró en la temporada anterior con el club albaceteño y sobre todo durante los playoffs, Hierrezuelo demostró ser una de las piezas claves del conjunto de David Varela que apareció en los momentos más necesarios y ayudó al equipo a diferenciarse. 

En esta nueva etapa que es la Primera FEB, el Bueno Arenas Albacete Basket ha confeccionado una plantilla que sea capaz de afrontar los retos y exigencias que plantea esta categoría. Con la mirada puesta en este objetivo, el club busca una plantilla que sea versátil y competitiva, donde además predomine el trabajo en equipo y la cooperación tanto dentro como fuera de la pista.

La renovación del pívot argentino encaja a la perfección con este nuevo objetivo del club de seguir creciendo en competitividad y proyección.

Bajo el lema de ‘Albacete es de Primera’, esta temporada 2026/27 el Bueno Arenas Albacete Basket quiere avivar la llama del Pabellón del Parque y regalarle momentos a la afición, dignos de esta categoría, que merecerán la pena vivirlos en primera persona.