Por Carlos Garrido
El conjunto del Grupo I de Primera Autonómica ha sumado cuatro puntos en las dos últimas jornadas y su técnico, Diego Castillo, destaca el compromiso del vestuario y el apoyo de la afición como claves para afrontar el tramo decisivo de la temporada
El Club Deportivo Higueruela afronta el tramo final de la temporada con la convicción de que todavía es posible lograr el objetivo de la permanencia. El conjunto que milita en el Grupo I de Primera Autonómica ha conseguido sumar cuatro puntos en las dos últimas jornadas, un empate y una victoria que refuerzan la confianza del equipo en este momento del curso.
Al frente del banquillo se encuentra Diego Castillo, que no comenzó la temporada con el equipo, pero que ha ido asentando su idea de trabajo desde su llegada. El técnico reconoce que el contexto de estas categorías no siempre permite desarrollar todo lo que un entrenador quisiera, aunque destaca el compromiso del vestuario.
“Sinceramente, yo no estoy desde el inicio de temporada con el equipo, entonces no puedo valorar cómo se venía trabajando anteriormente. Pero desde que yo estoy siento que se han asentado ciertos conceptos que ayudan al equipo”, explica.
Castillo subraya también las dificultades propias del fútbol regional, donde la disponibilidad para entrenar es limitada. “Hablamos de categorías en las que es difícil contar con la regularidad necesaria para entrenar todo lo que le gustaría a un entrenador. Los jugadores no viven de esto y es complicado poner más de dos entrenamientos a la semana”.
A pesar de ello, el técnico se muestra muy satisfecho con la implicación del grupo. “Estoy súper contento con el compromiso que muestran los jugadores en cada entrenamiento. Hasta ahora no había estado en un equipo en el que tuvieras cada entrenamiento 18 o 20 jugadores entrenando pase lo que pase”.
Un reto deportivo y personal
El técnico reconoce que esta temporada está suponiendo también un desafío a nivel personal. Asumir un equipo que no ha dirigido desde pretemporada obliga a adaptarse rápidamente a un contexto ya iniciado.
“Me estoy tomando esta temporada como un reto personal. Coges un equipo que no has trabajado desde pretemporada, cosa que nunca me había sucedido, y esperas sacarle el máximo partido posible”, señala.
Sin embargo, el entrenador destaca el ambiente que se vive dentro del club. “Dirigir a este equipo supone una alegría inmensa. Aunque conocía a algunos jugadores y gente del club por ser de pueblos vecinos, hasta estar dentro no era consciente de la gran familia que hay y de lo bien que te hacen sentir”.
Un sentimiento que, según explica, también se extiende a todas las personas que trabajan alrededor del equipo. “Eso dice mucho del trabajo de la gente que está a la sombra también”.
La afición, un impulso clave
En un momento delicado de la temporada, el apoyo de la afición se ha convertido en un elemento fundamental para el equipo. Castillo quiso destacar especialmente el ambiente vivido en el último encuentro frente al Atlético Jareño.
“Fue increíble. Fue un partido difícil, de muchos duelos, y hay un grupo de chicos que va con tambor a la grada y no paran de animar, igual que el resto de aficionados”, relata.
Un respaldo que el propio entrenador reconoce que tiene impacto directo en el campo. “Se lo comentaba a los jugadores en la última charla: sin duda les da alas en el campo”.
Por ello, el mensaje del técnico es claro de cara a lo que resta de temporada. “En la situación en la que se encuentra el equipo necesitamos el apoyo de todos y cada uno, tal y como se está haciendo hasta ahora. Esperemos que sigan igual porque los necesitamos”.
Con trabajo, unión y el empuje de su gente, el CD Higueruela seguirá peleando por alcanzar el objetivo de la salvación en este tramo decisivo de la temporada.
