Por Carlos Garrido
El conjunto albaceteño certificó matemáticamente el ascenso tras vencer por 3-4 al Calera FS y firma así un hito histórico: dos ascensos consecutivos en apenas dos temporadas para consolidarse como uno de los grandes referentes del fútbol sala provincial
El fútbol sala albaceteño está de enhorabuena. El CFS Minaya logró el pasado 1 de mayo un ascenso histórico a Tercera División nacional después de imponerse por 3-4 al Calera FS en un encuentro que terminó desatando la celebración de todo un pueblo.
El conjunto dirigido por Víctor Peinado culmina así una temporada sobresaliente en la que ha conseguido firmar su segundo ascenso consecutivo, pasando en apenas dos campañas de categorías regionales a competir ya en el ámbito nacional del fútbol sala español.
Un crecimiento meteórico que confirma el excelente trabajo que viene realizando el club durante los últimos años y que convierte al proyecto minayero en uno de los grandes referentes del fútbol sala provincial.
Un ascenso construido desde el sufrimiento
Pese al éxito final, el camino no ha sido sencillo. Así lo reconoce su técnico, Víctor Peinado, que pone en valor especialmente la capacidad competitiva del grupo en los momentos más delicados de la temporada.
“La temporada ha sido muy dura en algunas fases. Hemos estado compitiendo un mes con uno o dos cambios por las lesiones y superar ese problema fue clave de cara al ascenso”, explica.
El CFS Minaya completó una primera vuelta prácticamente impecable, manteniéndose desde muy pronto en puestos de privilegio. De hecho, el equipo ocupó posiciones de ascenso desde la jornada tres, un dato que habla de la enorme regularidad mostrada durante todo el curso.
“La primera parte de la temporada fue casi perfecta en juego, sensaciones y resultados”, destaca Peinado.
Sin embargo, la segunda vuelta puso a prueba la fortaleza mental del equipo. Dos derrotas consecutivas y varias lesiones importantes amenazaron con frenar la dinámica del conjunto albaceteño.
Entre ellas destacó especialmente la baja de su capitán, José Luis Toledo, pieza fundamental dentro y fuera de la pista, que sufrió una fractura del quinto metatarsiano y estuvo varios meses alejado de las canchas.
“La lesión de José Luis fue muy dura para nosotros porque es vital en todos los sentidos, pero recuperarlo para estas últimas jornadas también ha sido muy importante”, reconoce el entrenador.
La defensa, una de las claves del éxito
Más allá del carácter competitivo del grupo, el crecimiento defensivo del equipo ha sido otro de los grandes pilares sobre los que se ha construido este ascenso.
“A nivel de juego hemos corregido muchos errores defensivos y eso nos ha llevado a ser el segundo equipo menos goleado de la categoría”, subraya Víctor Peinado.
Una solidez que ha permitido al CFS Minaya mantenerse firme incluso en los momentos de máxima presión y competir de tú a tú frente a algunos de los grandes favoritos del campeonato, como Azuqueca o Calera FS.
Ahora, tras consumar el ascenso, el club afronta un nuevo reto ilusionante: volver a competir en categoría nacional y seguir demostrando que, con trabajo, compromiso y unión, un pueblo pequeño también puede hacerse un hueco entre los grandes del fútbol sala regional.
