La Asociación de Periodistas de Albacete ha lamentado el cierre del diario digital El Pueblo de Albacete, que ya cerró hace un año su edición impresa, y que ha supuesto 5 despidos, mientras el resto de trabajadores siguen pendientes de su despido.
Se cierra así una larga lista de trabajadores de los medios de comunicación que han sido despedidos de esta empresa en estos años, por el empresario de cuyo primer presidente de esta nuestra región hablaba como «un ejemplo empresarial en Castilla-La Mancha». La precariedad laboral era una máxima en este negocio que suma más despedidos.
Desde aquí lamentamos los nuevos despidos y enviamos un mensaje de ánimo a todos los afectados.
Este es el comunicado de la Asociación de la Prensa:
No podía tener peor despedida un año aciago para los profesionales del periodismo y la comunicación en Albacete. Cierra la edición digital de El Pueblo, como ya sucediera con la impresa, y con ella pierden su empleo otros 5 trabajadores (mientras el resto siguen pendientes de su futuro). Lamentablemente, 2013 ha acabado como empezó, con la desaparición de otro medio informativo. La Verdad, AB TeVe, Punto Radio y diarioAB.com han ido cayendo a lo largo de estos meses, y ahora, uno más.
Con cada una de estas cabeceras que se silencian se reduce peligrosamente la pluralidad y se estrecha la libertad de expresión. Albacete pierde testigos de su realidad y se precariza el empleo en el sector. No sobran voces ni miradas, todo lo contrario. Y, lejos de fortalecerse, los medios que quedan ejercen su labor más solos sin una competencia que siempre contribuye a la calidad.La crisis es el telón de fondo, pero no puede servir de excusa. La sociedad albaceteña necesita editores comprometidos con la información como servicio público, aunque se elabore desde el ámbito privado.
Para la Asociación de Periodistas de Albacete la situación es ya insostenible. Apelamos a profesionales, empresas, instituciones y a la ciudadanía en su conjunto a poner límite a esta destrucción, que nos hace a todos más dependientes, menos capaces de opinar y menos libres de decidir nuestro futuro. Este nuevo 2014 no puede continuar por la misma senda. No nos cansaremos de repetirlo: sin periodismo no hay democracia.