Por Carlos Garrido
El conjunto almanseño, líder destacado con 62 puntos, encara el tramo final de la temporada dependiendo de sí mismo para certificar el ascenso directo a Primera Autonómica
El EFB Almansa está firmando una temporada prácticamente impecable en el grupo 1 de Segunda Autonómica. Líder con 62 puntos y con una ventaja de nueve sobre su inmediato perseguidor, el CD Caudetano, el conjunto almanseño afronta las últimas jornadas con el objetivo claro de cerrar el ascenso directo cuanto antes.
Más allá de los números, el equipo ha construido su liderato sobre una base sólida. Tal y como reconoce su capitán, Pablo Gómez Tornero, la clave está en la regularidad mostrada durante toda la campaña. “El momento del equipo es muy bueno, no solo por los resultados, sino por la sensación de solidez. Haber llegado hasta aquí con tan pocas derrotas habla de una gran regularidad”, explica.
Una regularidad que se ha traducido en un equipo capaz de competir en cualquier contexto. “Sabemos sufrir cuando toca y también imponer nuestro juego cuando es necesario”, añade.
Dependiendo de sí mismo
Con cinco jornadas por delante y 15 puntos aún en juego, el EFB Almansa tiene el ascenso en su mano. El margen es amplio, pero dentro del vestuario impera la prudencia.
“Lo afrontamos con calma y responsabilidad. Somos el único equipo que depende de sí mismo para lograr el ascenso directo, pero en este deporte puede pasar de todo”, advierte el capitán.
Ese equilibrio entre ambición y cautela está siendo una de las señas de identidad de un equipo que no quiere desviarse del camino marcado.
Un bloque por encima de las individualidades
Si hay algo que define a este EFB Almansa es su carácter colectivo. La continuidad del grupo ha sido determinante para explicar su rendimiento. “El 80% de los jugadores llevamos juntos tres años, incluso muchos desde categorías inferiores. Eso hace que nos conozcamos a la perfección dentro del campo”, destaca Gómez Tornero.
Esa conexión se traduce en un equipo difícil de superar, que no depende de individualidades y que ha sabido adaptarse a todo tipo de situaciones a lo largo de la temporada. “La constancia y el grupo son nuestra mayor fortaleza. No depender de un solo jugador y saber adaptarnos es lo que nos mantiene arriba”, apunta.
Ilusión, sí… pero con los pies en el suelo
A nivel personal, el capitán reconoce que está viviendo una temporada especial, aunque sin perder de vista lo que queda por delante.
“Lo estoy viviendo con mucha intensidad y responsabilidad. Cuando el equipo va bien todo parece más fácil, pero también hemos sabido estar en los momentos complicados”, afirma.
Pese a la situación privilegiada en la tabla, el mensaje dentro del vestuario es claro: todavía no hay nada hecho. “Estamos disfrutando mucho, pero tenemos claro que no hemos conseguido nada. Lo más importante y bonito está aún por venir”.
Con esa mentalidad, el EFB Almansa encara el último tramo de la temporada decidido a culminar un curso que, de momento, ya le sitúa como el gran referente de ese grupo I en Segunda Autonómica.
