Por Carlos Garrido
El conjunto dirigido por Juan José Melero “Bilba” encadena dos victorias consecutivas y se afianza en la zona media-alta de Tercera División tras un inicio marcado por las dificultades
El Futsal Villarrobledo comienza a encontrar estabilidad en una temporada que no ha sido sencilla. El equipo, que compite en el grupo 16 de Tercera División nacional de fútbol sala masculino, ocupa actualmente la sexta posición con 29 puntos y llega a este tramo del curso tras sumar dos victorias consecutivas, una dinámica que refuerza la confianza del vestuario.
Su entrenador, Juan José Melero, conocido en el mundo del fútbol sala como Bilba, hace un balance realista de lo que va de temporada: “En líneas generales está siendo bueno, teniendo en cuenta las bajas que hemos tenido y la situación con la que venía el equipo”. El técnico recuerda que el pasado curso fue especialmente duro, tanto a nivel competitivo como emocional: “El año pasado fue muy injusto en una categoría muy dura, en un grupo en el que estábamos en inferioridad de condiciones. Eso mermó mucho al equipo en lo psicológico y en lo físico, aunque poco a poco se va recuperando.”
La cantera como seña de identidad
Uno de los grandes valores del Futsal Villarrobledo sigue siendo su modelo de club. “La base del equipo lleva varios años y, con la filosofía del club, todos los jugadores han sido formados aquí”, subraya Bilba. Un aspecto que considera diferencial: “Pocos equipos pueden decir que tienen toda su plantilla formada en el club. Y los que por desgracia tienen que salir lo hacen con un nivel muy óptimo.”
Esa apuesta por la formación condiciona cada temporada, adaptándose a las circunstancias sin perder la identidad. “El club no solo forma jugadores, también intenta evolucionar según las condiciones de cada año”, apunta el técnico.
Irregularidad y falta de gol
El primer tramo del campeonato dejó sensaciones encontradas. “Hemos sido irregulares. Hemos hecho muy buenos partidos, pero la falta de gol nos ha penalizado mucho”, reconoce Bilba. Por ello, el enfoque ahora es claro: “En esta segunda vuelta volvemos a ir partido a partido, respetando mucho al rival y centrando el objetivo únicamente en el trabajo.”
Desde dentro, siempre se ha mantenido la prudencia. “Las expectativas desde fuera eran muy altas, pero en el seno del club teníamos los pies en el suelo. Lo principal era recuperar a los jugadores que nos hicieron ascender a Segunda B.”
Exigencia, orgullo y respeto a la categoría
A nivel personal, el entrenador no esconde la dureza del curso: “Está siendo una temporada complicada porque la gente tiene una exigencia muy alta, quizás porque los hemos acostumbrado a ello.” Aun así, su mensaje hacia el vestuario es claro: “No puedo estar más orgulloso de mis jugadores. Semana a semana luchan por el escudo y nadie puede dudar de su compromiso.”
Bilba también pone en valor el contexto competitivo de la categoría: “La Tercera División es una liga muy igualada. En un mes malo puedes verte abajo y en uno bueno situarte en la zona alta. Por eso hay que respetar a cada rival.”
Con el equipo recuperando sensaciones y sumando victorias, el Futsal Villarrobledo afronta el segundo tramo del campeonato con cautela, trabajo y la convicción de que el crecimiento pasa, como siempre, por competir cada semana al máximo.
