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Dice la tradición que todos los clubes que visitan San Mamés por primera vez, rinden pleitesía al busto de Pichichi. Normalmente, lo suelen hacer los capitanes del Athletic y del equipo visitante. El Alba lo hizo la primera vez que visitó el estadio. Fue en 1926, cuatro años después de que el tifus acabara con su corta vida de tan sólo 29 años, cuando el club decidió homenajearle colocando su busto en el antepalco de la tribuna principal. La tradición continúa en el nuevo San Mamés.
Hoy el ‘crack’ Adri, autor del tanto que nos ha dado tres valiosos puntos en la Catedral, ha conocido a Pichichi.
