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Emilio Sáez, secretario general del PSOE o el triunfo de la constancia

A eso de las nueve de la noche del pasado domingo, a la sazón 18 de febrero, Francho Tierraseca alzaba, en una acción que le honra, el brazo de Emilio Saez, reconociendo, de esta forma tan gráfica, el triunfo de este último en la carrera por la Secretaría General del PSOE en Albacete Con ese gesto los socialistas poníamos punto y final a muchos meses, quizás demasiados para el gusto de algunos, entre los que me encuentro, de elecciones internas en mi querido partido. Y es que ya sabíamos que la democracia es imperfecta, y ahora también nos hemos enterado qué, a veces, es un poco lenta, pero aún así es preferible al “dedazo”, que como todos sabemos, es la fórmula preferida en otros partidos.

Para el recuerdo quedarán las plataformas de apoyo a uno y otro candidato, los documentos de trabajo, las entrevistas, las puestas en escena, los folletos informativos, los correos electrónicos, las llamadas de teléfono, los videos, los tuits, los cafés y los censos, ¡ay, los censos!, que suben y bajan más que la bolsa en épocas de volatilidad, que dicen los expertos. Pero bueno, bien está lo que bien acaba, y lo que ahora toca es mirar hacia adelante, recomponer la figura y pensar en como recuperamos apoyos ciudadanos suficientes para retomar el gobierno del Ayuntamiento de Albacete.

Tal y como estás suponiendo, Emilio no lo ha tenido nada fácil. Primero tuvo que conseguir el permiso de su familia para dar este paso, que no es tarea menor, para después ir ganándose la confianza de un compañero tras otro, hasta aglutinar en torno al lema “Un PSOE contigo” una plataforma de apoyo lo suficientemente amplia, como para no darse de bruces, a las primeras de cambio, contra el fondo de una piscina con menos agua que el pantano de Valdeinfierno, que pasa por ser el mas seco de toda España, y por último, tener el valor de someterse al escrutinio de los 885 militantes socialistas que teníamos derecho al voto el pasado domingo.

Y por esto no fuera ya suficiente, encima tuvo que lidiar con aquellos y aquellas que gustan encasillar al personal entre buenos y malos socialistas, solo por haber votado a Pepe en vez de a Juan, que tiene guasa la cosa, y todo ello en medio con de una campaña de desprestigio organizada aún no que por quien, y lanzada a las ondas por quien aspira a ser el Rupert Murdoch local y no pasa de ser un mal aprendiz de gacetillero, con todos mis respectos para quienes honran con su trabajo tal profesión.

Y en ese campo tan poco propicio, jugando fuera de casa y con un árbitro más casero que Gamal Al Ghandour, va Emilio y gana las elecciones por 43 votos de diferencia.

Pero no te pienses querido lector que la cosa no viene de ayer. En mayo del año pasado, Emilio, tostada en mano, me hizo partícipe de su intención de presentarse a las elecciones a Secretario General de la Agrupación de

Albacete cuando llegase el momento. Me preguntó mi opinión, y yo, sin ser gallego, le respondí con otra pregunta, bueno con tres: ¿tienes ilusión, ganas, y fuerza?, la respuesta fue tan contundente que no me dejó lugar a dudas, sí a las tres, me dijo, y además voy a ganar, no tengas dudas, enfatizó. Y vaya si lo ha hecho, y lo ha hecho junto a un grupo de compañeros y compañeras que lo acompañan en su ejecutiva con tan poca mochila, que bien pueden presumir de presentarse ligeros de equipaje en el andén de salida del apasionante viaje que ahora tienen ante sí.

La constancia ha sido fiel compañera de Emilio a largo de toda su vida, gracias a ella logró, junto a un reducido grupo de discapacitados físicos, fundar una asociación que ahora da trabajo a casi un millar de personas, la mayoría con capacidades diferentes. Gracias a la constancia ha sabido superar las dificultades físicas que la vida le ha ido poniendo por delante y no han sido pocas. Gracias a la constancia logró finalizar los estudios de profesor de enseñanza secundaria y algunos masters. Gracias a la constancia es Diputado Regional y gracias la constancia desde hace un par de días es mi Secretario General, por mucho que le rechinen los dientes a quién sin ser invitado a esta fiesta, se ha permitido el lujo de denigrar, calumniar y difamar, sin saber muy bien porqué, o al menos yo no lo sé, y si te digo la verdad, ya casi ni me interesa.

Porque lo que ahora me interesa es, como he dicho antes, que Emilio recomponga la figura, se apriete bien los machos y salte a la palestra con el ánimo renovado, sabiendo que la tarea que tiene por delante no va a ser fácil ni sencilla, y sabiendo también que va a tener que dedicar mucho tiempo y muchos esfuerzos a restañar heridas. Pero como lo conozco, estoy tranquilo, confiado y convencido en que cumplirá con sus compromisos y con la palabra dada, y que dentro de no mucho tiempo, en la primera planta de Pedro Coca se respirará otro aire, un aire repleto de confianza en nosotros y en nuestras posibilidades. Los malos humos mejor los vamos dejando en la puerta. ¿No te parece?