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Detienen en Albacete a dos personas por estafar más de 180.000 euros a 15 víctimas vulnerables

La Policía Nacional ha detenido a dos personas en Albacete como presuntos autores de un delito continuado de estafa, falsedad documental, usurpación de estado civil, blanqueo de capitales y grupo criminal. Los arrestados aprovechaban su actividad profesional en una empresa de venta a domicilio para engañar a personas de avanzada edad, con discapacidad o en situación de especial vulnerabilidad, alcanzando un fraude total de 187.185 euros.

Los agentes especializados en la investigación de delitos relacionados con la delincuencia económica y fiscal detectaron un patrón común en dos denuncias que se recibieron en la Comisaría de Albacete. En ambas coincidía que los autores eran dos comerciales que se personaban en los domicilios mostrando un trato extremadamente cercano y afectuoso, ofreciendo productos a precios muy inflados, bajo la promesa de regalar otros artículos o enmascarados como si se tratase de promociones exclusivas.

Además, durante sus visitas, aprovechaban para hacerse con los datos personales y fotografía de la documentación personal de las víctimas, de la que hacían uso para solicitud de préstamos sin el consentimiento de sus titulares. Posteriormente, los detenidos visitaban de forma recurrente los domicilios bajo el pretexto de renegociar la financiación de los productos que habían comprado, firmar documentos para cerrar el expediente o hacerles rellenar algún documento adicional.

Estas excusas eran en realidad artimañas para hacerles firmar nuevos compromisos de pago o contratar a
su nombre nuevos contratos de crédito.

Tras un exhaustivo análisis de las cuentas de destino de las dos denuncias recibidas, los investigadores lograron localizar a otras 13 víctimas más tanto en Albacete como otras localidades de la provincia. Muchos de los afectados desconocían que estaban pagando créditos bancarios por productos que, en la mayoría de los casos, ni siquiera habían recibido.

Otros intuían que habían sido estafados pero por miedo, o bien por desconocimiento sobre cómo actuar, optaron por pagar las cuotas y olvidarse del tema, pero se encontraban con que esas cuotas nunca terminaban, surgían nuevas cuotas a nombre de financieras distintas, no siendo conscientes de la magnitud del engaño hasta que revisaron sus movimientos bancarios.

Los estafadores llegaban hasta tal punto de que, en el caso de clientes que fallecían, no dudaban en ponerse en contacto los familiares para reclamarles el pago de deudas pendientes, las que abonaban al desconocer cualquier extremo al respecto.