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OPINIÓN La Feria que llevamos dentro, por Lorena González

Hay momentos que no necesitan ser anunciados porque toda una ciudad sabe que están a punto de llegar. Se perciben en las calles, en las conversaciones, en la ilusión de los más pequeños, en quienes preparan con mimo sus trajes manchegos y en quienes empiezan a hacer planes para esos días que llevamos meses esperando. Porque cuando llega septiembre y se acerca el día 7, Albacete cambia de ritmo, se prepara para abrir sus puertas y vuelve a encontrarse consigo misma. Ha llegado nuestra Feria.

La Feria de Albacete es mucho más que diez días de celebración. Es una forma de entender nuestra ciudad, de vivirla y de compartirla. Es volver a encontrarnos con quienes regresan cada año, recibir con los brazos abiertos a quienes vienen a conocernos y disfrutar junto a los nuestros de algo que hemos heredado de generaciones anteriores y que tenemos la responsabilidad de conservar y transmitir.

Es familia, amistad, tradición, música, gastronomía, cultura y, sobre todo, ese sentimiento de pertenencia que hace que un albaceteño pueda estar lejos de su tierra y, sin embargo, sentir que una parte de él siempre vuelve aquí cuando llega septiembre.

Y si hay algo que hace verdaderamente especial a nuestra Feria es que en ella cabemos todos. Desde el niño que cruza por primera vez la Puerta de Hierros con los ojos llenos de asombro hasta nuestros mayores, que guardan en la memoria tantas Ferias que podrían contarnos la historia de nuestra ciudad a través de ellas. 

Cada persona vive la Feria de una manera diferente, pero todos compartimos algo: sabemos que estos días forman parte de lo que somos.

También quiero acordarme especialmente de quienes hacen posible que todo esto suceda. Detrás de cada acto, de cada concierto, de cada calle preparada y de cada mesa llena hay muchas personas que llevan meses trabajando para que Albacete pueda celebrar su Feria. Trabajadores municipales, cuerpos y fuerzas de seguridad, servicios sanitarios, Protección Civil, hosteleros, comerciantes, feriantes, asociaciones y tantos profesionales que durante estos días multiplican sus esfuerzos para que nosotros podamos dedicarnos a lo más importante: disfrutar. A todos ellos, mi reconocimiento y mi agradecimiento.

Y cómo no hablar de nuestras raíces. De nuestros manchegos y manchegas, de nuestro folclore, de nuestra indumentaria tradicional, de nuestra música y de todas esas costumbres que han pasado de padres a hijos y que debemos seguir cuidando con orgullo. Una ciudad que conoce sus raíces puede mirar al futuro con más fuerza, porque sabe quién es y de dónde viene.

Y entre todas nuestras tradiciones, la tauromaquia ocupa un lugar especial. Nuestra plaza, nuestra afición y esas tardes de Feria en las que el tiempo parece detenerse forman parte inseparable de la historia y de la identidad de Albacete. El toro es cultura, tradición, emoción y también una actividad que genera riqueza y da vida a nuestra ciudad y a nuestra provincia. 

Y es que, la Feria pertenece a los albaceteños. A quienes llevan toda una vida viviéndola y a quienes este año la descubrirán por primera vez. Cada uno encuentra su lugar, su momento y su recuerdo, y quizás esa sea precisamente la magia de nuestra Feria: que cada persona guarda una diferente, pero todas forman parte de la misma historia.

Como portavoz de VOX quiero vivir estos días con la responsabilidad y el orgullo de representar a una tierra que quiero profundamente, pero también con la ilusión de una albaceteña más. Son momentos, que nos recuerdan todo lo que tenemos: una ciudad acogedora, unas tradiciones que nos hacen únicos, una gente trabajadora y hospitalaria y una Feria capaz de convertir a Albacete, durante unos días, en el corazón de miles de personas que llegan desde todos los rincones.

Por eso, cuando se abra la Puerta de Hierros, no pensemos solamente que comienza una fiesta. Pensemos que vuelve una parte de nosotros. Volverán los reencuentros, las conversaciones interminables, las risas, los brindis, las tardes de plaza, los paseos sin prisa y esas noches que siempre parecen demasiado cortas. Volverán los recuerdos y, seguramente, nacerán otros nuevos que dentro de muchos años alguien recordará diciendo aquello de: «¿Te acuerdas de aquella Feria…?».

Cuidemos nuestra Feria, disfrutémosla y hagamos que quienes nos visiten se marchen con ganas de volver. Abramos nuestras puertas como siempre hemos sabido hacerlo, con alegría, con generosidad y con orgullo de ser de aquí. Porque si algo tiene Albacete es una manera muy especial de hacer sentir a quien llega.

Porque la Feria terminará, las luces se apagarán y volveremos poco a poco a la normalidad. Pero nos quedará algo mucho más importante: la emoción de haber vuelto a vivir juntos aquello que hace que, cuando llega septiembre, Albacete no sea solamente una ciudad, sino una manera de sentir.

Feliz Feria, Albacete.

Que la Virgen de los Llanos nos acompañe y que estos días estén llenos de alegría, encuentros y buenos recuerdos.

¡Viva la Feria de Albacete!
¡Viva la Virgen de los Llanos!
¡Viva Albacete!


  Por Lorena González Vidal

  Portavoz de VOX, en Diputación y Ayuntamiento de Albacete