El Albacete Balompié ha hecho historia en la noche de este miércoles, al derrotar al todopoderoso Real Madrid, en los octavos de final de la Copa del Rey, en un Carlos Belmonte lleno hasta la bandera. Jefté se convertía en protagonista de una noche que no van a olvidar los miles de aficionados que hoy han celebrado esta victoria.
Por 3-2, con golazo de Jefté ya en el descuento, el Albacete Balompié pasaba de ronda y el Carlos Belmonte estallaba en alegría.
El Alba nunca había ganado al Real Madrid, pero estaba dispuesto a cambiar la historia. Derrotó al conjunto de Arbeloa, en su primer partido como nuevo entrenador del primer equipo en el club madrileño. E ilusionó a los miles de aficionados que le animaron de principio a fin.
El encuentro comenzó con una fuerte niebla sobre el terreno de juego, que por momentos hacía complicado ver algo; y el Real Madrid se diluyó en la misma, mientras el Albacete presentaba sus credenciales a hacerse con la victoria que le permitiera hacer historia frente a su afición.

Lorenzo Aguado, excanterano del Madrid, supo cómo cortar las opciones de Vinicius, con un juego del Albacete Balompié que generó algún ‘olé’ desde las gradas del Belmonte.
Javi Villar -también criado en Valdebebas- fue quien abrió el marcador para los locales en la primera mitad, con un cabezazo a la salida de un córner. Pero Mastantuono firmó las tablas antes del paso por vestuarios.
En la segunda parte, Jefté hacía el 2-1 en el 82, pero Gonzalo empató en el 91. Y, de nuevo Jefté, en el 93, hizo historia para el Alba con un golazo en una jugada a la contra. Le taponó Carvajal el primer tiro, pero en el segundo el delantero del Alba colocó una rosca que fue al fondo de la red y desató la locura en el estadio.
Vallejo no pudo entrar en la convocatoria frente a su exquipo por molestias y no pudo evita las lágrimas de emoción sobre el terreno de juego al celebrar el pase del Albacete Balompié.
El Madrid había venido sin algunas de sus estrellas como Mbappé y Bellingham, en una cita cuya derrota le ha supuesto perder dos títulos en muy pocos días, al mismo tiempo que el Alba daba la sorpresa y toda la ciudad comenzaba a soñar en grande en Copa.

La locura estalló en el Belmonte que había sido una auténtica fiesta ya desde horas antes de que comenzara el partido. Una multitud recibía al Alba en su llegada al estadio, convencidos de que «sí, se puede». Vaya sí se pudo. Ahora toca esperar para conocer al rival en cuartos.
Tras la victoria final, la fiesta se trasladó a la Fuente de la Avenida de España, lugar emblemático de las celebraciones del Albacete Balompié.


































































































