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El líder de los socialistas, Pedro Sánchez, que aspira a ser presidente tras el 26 de junio, se dejó caer este viernes por la tarde en Albacete. Hacía un día excelente, se había dado un baño de masas por el centro –sin medios, a esto no nos convocaron- pero al Hotel Beatriz, donde iba a celebrar una asamblea abierta con ciudadanos no llegó del mejor humor.
Molestos se quedaron la mayor parte de los periodistas que cubrían la información cuando intentaron conseguir alguna declaración del señor Sánchez. No fue posible, pero literal. Ya estamos acostumbrados a que no quieran atender a preguntas, él y otros muchos, pero de ahí a no decir un soso “no gracias” o “buenas tardes”. Llegó mirando alto y solo tuvo buenos gestos para sus compañeros de partido. Después, algún miembro de su séquito de prensa federal pidió disculpas y dijo que no era lo habitual.
Nos parece curioso que un candidato a presidente del Gobierno no sea ya no simpático sino mínimamente educado con los únicos que quizás dudaban de su voto en la sala. Porque señor Sánchez quien un viernes a las siete de la tarde con la que caía en Albacete va hasta Campollano para aplaudirle es que tiene muy claro su voto. Los periodistas estábamos allí por cuestiones estrictamente laborales.
Luego está el tema de la puesta en escena. Sánchez propone un “recargo extraordinario a las grandes fortunas para pensiones” y acto seguido añade eso que le gusta tanto últimamente a los políticos de “y esto en la tele no sale ni se puede poner en un tweet de 140 caracteres”. Claro que sale en los medios, otra cosa es que si uno llega al poder las grandes fortunas, con las que se reúnen con frecuencia, les digan que qué había de lo suyo y qué es eso de recargo “ni leches”. Cuánto mal hacen las hemerotecas a algunos.
Por lo demás el acto fue previsible, muchas caras conocidas para animar al jefe, personas de todas las edades –no faltaron los más pequeños para mostrar renovación- y con la intervención del presidente de los pensionistas Ramón Munera para dar más realismo a un acto que le dan forma de asamblea pero no deja de ser un mitin, muy respetable, pero un mitin de los de toda la vida.
A la próxima, un poco más de simpatía que somos medios de provincia pero los simples comentarios que podemos hacer en nuestros entornos quizás lleguen a más que los mensajes rimbombantes en medios alemanes. Ah y si deciden no atender a preguntas luego no critiquen que el contrario aparezca a través de un plasma. Que de lo que nos sirvió ir el viernes a verle, habríamos podido hacerlo por youtube. Aunque así nos habríamos perdido algunos detalles curiosos que siempre brindan este tipo de actos.
Veremos qué nos deparan las visitas de otros candidatos al 26-J.
