
Una madre recoge firmas en la plataforma Change.org para pedir que no se vulneren los derechos de los niños en los procesos de separación y narra la desoladora historia que le ha tocado vivir. Ahora ella vive en Castellón y su hijo en una aldea de Albacete, de 130 habitantes, con su padre, que trabaja de pastor.
Su historia la ha recogido el diario El Mundo, en un artículo de Sandra Morales en el que indica que la historia de Ludi A., «es el más fiel reflejo de la violencia que se puede ejercer contra las mujeres en todos sus ámbitos y su esperanza y superación está puesta en la plataforma change.org y en el cambio de conciencia social en España respecto a la lucha para erradicar la lacra del machismo».
La mujer narra como «Me quitaron a nuestro hijo cuando tenía sólo 3 añitos, y todo porque sufrí una depresión causada por el maltrato psicológico al que su padre me sometió durante años. Eso es lo que utilizó en mi contra en un juicio». Así comienza su relato en la plataforma change.org, en la que pide el apoyo con firmas para que las instituciones conozcan su caso e intercedan a su favor.
Cuenta cómo lleva luchando contra la adversidad y contra «los continuos gestos de venganza» de su expareja durante ocho años, según relata. En la actualidad, el niño tiene 11 años y vive a 370 kilómetros de la madre, en una pedanía de Albacete de apenas 130 habitantes y sin casi posibilidad de verla, ni siquiera en los periodos en los que le corresponde, «porque el padre de mi hijo no cumple con el régimen de visitas que me corresponde». «Se lo llevó al convencer al juez por disponer de una oferta de trabajo y tener allí a sus padres, y ni cuajó la oferta ni mi hijo tiene allí a sus abuelos, desgraciadamente». «Ahora trabaja como pastor y el niño pasa la mayor parte del día solo», lamenta.
