
La Fundación Liderar con Sentido Común (FLSC) ha presentado los resultados del primer “Observatorio social para Castilla-La Mancha: Expectativas, miedos, alegrías y nuevas exigencias” con su presidente, Antonio Sola; la directora del Observatorio y coordinadora del estudio, Agustina López, y el consejero de FLSC, Pablo Knopoff. El estudio descubre los sentimientos de los castellanomanchegos hacia la post pandemia, así como realiza un balance del estado actual de los liderazgos y de cómo debiera ser un líder ideal para ellos.
SOBRE LOS SENTIMIENTOS POST PANDEMIA
Desde la fundación, se señala que el estado de ánimo de los castellanomanchegos en relación a su vivencia personal de la pandemia se ve manifestado en un panorama binario: buen ánimo o mal ánimo. De esta manera, se presenta un escenario donde casi la mitad dice sentirse en un estado de serenidad y esperanzado, mientras que la otra mitad de los encuestados manifiesta un estado de ánimo bajo vinculado al cansancio, a la incertidumbre y a la molestia.
Asimismo, los castellanomanchegos no muestran un aparente reproche mayor hacia las autoridades respecto al manejo de la pandemia, situación que, a juicio de la fundación, puede deberse a la campaña de vacunación que, aun con incertezas, es un comienzo para vislumbrar algo positivo. Por otra parte, ese 41 % podría responder también a los que aclararon tener un estado de ánimo más bien bajo.
A pesar de que este gráfico muestra la predominancia de la incertidumbre sobre un 10 % con el que le sigue, podemos ver que en ningún caso los números se disparan.
SOBRE EL LIDERAZGO
En lo que se refiere al liderazgo, los castellanomanchegos marcan también las pautas de cómo debe ser su líder ideal y, para ello, respondieron que las principales cualidades que debe tener un líder para que se sientan inspirados por él son, con un 76,7 %, ser honesto, seguido de trabajador con un 12,5 %.
No obstante, el presidente de la Fundación Liderar con Sentido Común incide en que “si tenemos en cuenta todas las cualidades mencionadas, nos percatamos de que 8 de cada 10 castellanomanchegos (80,5 %) cree que un buen líder ha de contar con cualidades vinculadas a la bondad moral como honestidad, generosidad y resiliencia, entre otras, muy por encima de las capacidades racionales. La lectura que hacemos de este dato es también dura, porque significa que los castellanomanchegos han renunciado a exigir lo que creen que ya no van a lograr de sus líderes y se centran solo en características humanas que perciben como irrenunciables”. Desde la fundación, se insiste en que las demandas de las personas hacia sus “líderes potenciales” se refieren fundamentalmente a lo que llamamos bondad moral, es decir, a la virtuosismo que se le otorga a la acción con carácter moral vinculada a lo afectuoso.
Se busca y pondera un líder con bondad moral con anclaje en un atributo en particular: la honestidad. “El mensaje es claro: no sirve alguien fuerte y trabajador si además no es honesto. Al parecer, sin verdad no hay liderazgos de verdad. Era de esperar, pero lo notable es la gran proporción con que la gente lo exige sobre las capacidades racionales.
Esto tiene que ver con la desesperanza autoaprendida, donde el individuo renuncia a exigir lo que cree que ya no va a conseguir y solo se centra en las utopías de carácter humano, que percibe como irrenunciables”, agregó Sola.
A la hora de responder quién es un líder para ellos, más de la mitad de los castellanomanchegos (57 %) responde apuntando a figuras que se enmarcan dentro del primer metro cuadrado de las personas, es decir, padres (35 %), médicos (14 %) y profesores (8 %). Es destacable la nueva figura prioritaria que ha traído la pandemia “los médicos”, quienes ya son parte del cotidiano íntimo. Esto último se está dando por la cualidad de la profesión de entregar seguridad y certezas. Lo mismo pasa –en este caso en menor medida– con los maestros.
Como incide la fundación, estos tres grupos se corresponden con liderazgos reconocidos como próximos a ese primer metro cuadrado de las personas -concepto del consejero de la Fundación, Pablo Knopoff-, que supone dar respuesta a las necesidades intocables para cada uno (comida, empleo, educación de los hijos, salud, etc.).
“Se muestra cierto impacto positivo de los que enseñan y/o cuidan desde lo más humano o cercano, y menos a lo institucional. Cuidan los cercanos, enseñan los cercanos: lideran los cercanos”, agregó Sola. Desde la fundación, se reseña que esta respuesta, vinculada a la demanda, anteriormente mencionada, de bondad moral, sitúan al castellanomanchego fuertemente volcado hacia su íntimo, en donde está buscando las respuestas que no encuentra en otros ámbitos como el político.
En cifras menores, destaca el Rey (11 %) y el presidente del Gobierno (8 %), que reciben una valoración destacable, aunque muy distante de la de los padres. Cabe mencionar también el concepto: “no sabe” que obtiene también un (9 %). Este concepto se liga a la desesperanza autoaprendida, que está relacionada con la ausencia de liderazgos.
En el otro lado, la figura del sacerdote (1 %), presidente de Castilla-La Mancha (2 %), y policía y el alcalde (3 % cada uno), son las que presentan mayor lejanía con los castellanomanchegos.
Principal problema
Los encuestados también ofrecieron su punto de vista sobre cuál era su principal problema. En este sentido, coinciden al señalar con casi un 30 % a los políticos como su principal problema. Existe un reproche claro a su gestión y la manifestación de ser el principal problema es una alarma. Sumado a lo anterior vemos como el COVID baja en relevancia y los problemas del presente inmediato se ven aplacados por la incertidumbre que es transversal a todo. En este caso, el concepto se transforma en una especie de “bonus track” que acrecenta cualquier problema y lo hace evidentemente más grave, porque es una sensación emocional de la persona.
Los castellanomanchegos inciden en que la figura que podría solucionar de mejor manera estos problemas es un nuevo liderazgo. Al parecer, con los actuales no basta y se argumenta la respuesta si hacemos referencia al reproche hacia la política como problema principal que vimos en la pregunta anterior. Inmediatamente después, señalan a los políticos en general como los indicados para solucionar los problemas mencionados. Para el presidente de la fundación, “en la fundación, somos críticos a la hora de valorar esta respuesta, porque no creemos que sea un elogio, sino más bien fruto de la exigencia de obrar en lo que se supone deben hacerlo”.
En esta misma línea, responden los castellanomanchegos cuando se les pregunta por el sentimiento que les causan los políticos que les gobiernan. Los encuestados exigen a los políticos que se hagan cargo, sin embargo, indican que los que gobiernan ahora no son “los indicados”, y lo plasman al reseñar que seis de cada diez castellanomanchegos siente desconfianza (66 %) por los políticos que lo gobiernan. Esto se traduce en la necesidad mencionada de nuevos liderazgos.
La aplastante ausencia de confianza en los actuales liderazgos es, sin duda, una de las respuestas más contundentes del estudio que conecta con las respuestas anteriores, evidenciando que la gente está imaginando líderes nuevos porque no pueden confiar en los actuales.
¿Cuánto sentido común cree Ud. que tienen los líderes de su provincia?
Ante la pregunta de cuánto sentido común cree Ud. que tienen los líderes de su provincia, seis de cada diez castellanomanchegos (62,7 %) reconoce que sus gobernantes carecen de sentido común o tienen apenas un poco. Desde la fundación, se interpretan estos datos como un argumento más que ahonda en la lejanía entre los líderes y la gente, ya que pone de manifiesto la incapacidad para afrotar los temas que preocupan a los ciudadanos y, por tanto, invita a las personas a desconfiar de sus políticos.
Sobre los liderazgos femeninos
Al preguntar a los castellanomanchegos por la característica principal que atribuyen a los liderazgos femeninos, se observa una batería de atribuciones fragmentadas que, en mayor o menor medida, corresponden a la nueva cultura de valoración del ecosistema femenino. Se destacan valores que en general son aplaudidos porque posicionan a la mujer en un rol activo. En preferencia, se encuentran dos conceptos que pueden trabajar juntos: “La valentía es una cualidad del que desea emprender”.
Sobre Castilla-La Mancha y los castellanomanchegos
Los castellanomanchegos, también, respondieron sobre qué significaban su comunidad y sus conciudadanos para ellos. De esta manera, se aprecia cómo domina una valoración especial hacia sí mismos, los propios castellanomanchegos, seguida de una positividad vinculada a la belleza y completitud sentimental por su tierra. En este sentido, desde FLSC, se recomienda potenciar el capital humano y la identidad local.
Asimismo, es necesario mencionar que el tema político mantuvo una mala evaluación general en todo en estudio y aquí también se ve reflejado amparado en la designación de lo que se detesta. “Como nos ha pasado en otras comunidades, se manifiesta un descontento fragmentado en temas diversos: falta de servicios, economía y clima y siempre aparece en detalle el abandono por parte del gobierno central. Por otra parte, viendo el porcentaje de 22,5 % donde se dice no detestar nada, nos pareció particular destacar que existe más amor que desamor por la provincia”, agregó Sola.
