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La que les ha caído en Albacete… y no solo agua

Tenso día en Albacete por los disturbios en el asentamiento del brote del Covid, en una jornada en la que solamente ha hablado el Ayuntamiento de Albacete, que no tiene las competencias ni en Sanidad ni en Inmigración pero que, por ser la administración más cercana al ciudadano es aquella a la que la mayoría de los ciudadanos miran ante estos problemas.
 
A la misma hora en que el alcalde, Vicente Casañ; el vicealcalde, Emilio Sáez; y el jefe de la Policía Local, Pascual Martínez, ofrecían una rueda de prensa, siendo la única administración que lo hacía en este convulso domingo en Albacete, granizaba y diluviaba sobre la ciudad. Quizás un ‘símil’ con la situación de la que les ha caído en el Ayuntamiento para tratar de resolver una situación que dura ya 20 años, que no han resuelto gobiernos de uno u otro color en las distintas Administraciones y donde la ‘gota que ha colmado el vaso’ ha sido el brote Covid.
 
La competencia en materia sanitaria, al tratarse de una emergencia por el brote de Covid, es de la Junta de Comunidades. El Gobierno regional enviaba esta mañana un comunicado indicando que eran ya 21 los contagiados en el asentamiento, que iban a ser confinados en el IES Tomás Navarro Tomás, y que podrían ser más porque se seguían realizando PCR. Era una hora antes de los disturbios y después -y al menos hasta esta noche- no decían nada más.
 
Sí respondió la Subdelegación del Gobierno en Albacete. Su responsable, el subdelegado Miguel Juan Espinosa, se desplazaba al lugar de los hechos para conocer de primera mano lo sucedido y pedía refuerzos policiales, que empezaban a llegar al asentamiento avanzada esta tarde de domingo.
 
El problema es complejo, mucho, e histórico. Cada verano hay polémica alrededor de los asentamientos, pero también en naves en ruinas como cada año se concentran cientos de personas porque o vienen ellos o las cosechas del campo se quedan sin recoger. Por eso, como advertían en distintos comunicados organizaciones políticas o sindicales, también los empresarios agrícolas tendrán algo que decir en la solución de un problema que este domingo causaba los principales encontronazos con los vecinos.
 
Lo decía también el jefe de la Policía Local, los manifestantes -que han sido cerca de 100- no han sido, por suerte, los únicos que han salido del asentamiento, ya que muchos más lo han hecho para frenar a los que estaban increpando y hacerles entrar en razón para que volvieran a la nave. Algo que ha sido posible, gracias a su ayuda, en alrededor de hora y media.
 
Pero los que se han manifestado han sembrado el miedo en los vecinos que se han encontrado, no sólo porque incluso han zarandeado algún vehículo, también porque están en un lugar confinado -por orden judicial además- por un brote de Covid, con la alerta sanitaria que ello genera. Una situación condenable que han protagonizado ante la desesperación de no poder ir a trabajar y, por tanto, no saber cómo podrán comer o seguir ayudando a sus familias, pero que no deja de volver a evidenciar un problema sobre el que nadie puede dejar ya de mirar para otro lado y que requiere de soluciones.
 

Los ‘cabecillas’ más violentos eran pocos pero sabían qué querían y una de sus máximas pasaba por intentar que no hubiera imágenes de los incidentes. Por eso se han encarado con los medios de comunicación o con cualquier vecino que intentara grabar imágenes -parece que han aprendido pronto el mensaje generalizado en este país de que el enemigo es el mensajero-.

 
No solemos hacer editoriales de opinión pero creemos que la gravedad del tema que hoy ha convertido a Albacete en TT nacional durante prácticamente todo el día- lo merece. La noticia ha sido de alcance nacional y, de hecho, nuestro video en la terraza de la cafetería Daniel ha salido incluso en Antena 3. Asunto complejo al tratarse además de inmigración, temporalidad y precariedad. Tema donde muchos opinan y valoran según su forma de pensar. Por ejemplo, en redes sociales hemos tenido que aguantar que nos tachen de racistas por publicar cómo algunos zarandeaban un coche o que otros consideren que no era noticia cuando vecinos han lanzado piedras a la vuelta de los inmigrantes y han herido a uno en la cabeza, que ha necesitado atención médica, poco menos que consideraban que se lo merecía, como si tomarse la justicia por la mano o que puedan pagar justos por pecadores estuviera bien. El análisis simplista que muchos hacen después de numerosas noticias contando toda la situación -de un producto por el que no deben pagar- en función de su pensamiento ideológico no deja de ser el reflejo de un país que vive anclado en los colores mientras problemas con el del asentamiento con el brote Covid siguen presentes en la sociedad, con muy difícil solución.
 
Y la cosa puede empeorar a medida que se fueran conociendo más contagios o haya complicaciones para que se cumplan con las medidas de Sanidad. Esperemos que no sea así y haya quedado en un susto que ha vuelto a colocar a Albacete en el triste panorama nacional por algo por lo que nunca nos gustaría ser noticia.